martes, 9 de septiembre de 2014

Pagni: El juego de Cristina: entre Scioli y Macri

Excelente análisis de coyuntura de Pagni de ayer en La Nación, lo mejor que tiene la derecha. A veces fuerza párrafos, pero no confunde sus deseos con la realidad, ni le vende humo a su propia hinchada, como sí hace Morales Solá. Impecable hoy, relacionado con lo que ya veíamos oteando acá

 El escenario

El juego de Cristina: entre Scioli y Macri

Por  | LA NACION
El kirchnerismo tiene la virtud de ser explícito. Hace 90 días, entrevistado por un diario oficialista, Julio De Vido enumeró las tres premisas con las que la Presidenta aspira a modelar su sucesión. De Vido dijo: "Nos vamos"; "Seguiremos actuando en la vida pública", y "En el próximo quinquenio Cristina Kirchner seguirá siendo la dirigente más importante del país".

 
Cristina Kirchner asumió su segundo mandato en diciembre de 2011. Foto: Télam 

El primer axioma significa que la señora de Kirchner ha decidido no tener candidato para las próximas elecciones presidenciales. "Nos vamos" quiere decir que no hay quien pueda reclamar la herencia del esquema de poder vigente. La única candidatura aceptable hubiera sido la de Cristina Kirchner . Pero los resultados electorales del año pasado cancelaron cualquier intento de reelección. Nada que sorprenda.
La Presidenta dio una señal tempranísima de que el suyo es un proyecto caudillesco, personal: el 10 de diciembre de 2011 se hizo entregar el bastón de mando por su hija.
El segundo postulado, "seguiremos actuando en la vida pública", implica que el kirchnerismo no se percibe como un experimento agotado y que, por lo tanto, procurará fortalecerse en el cuadrante de la izquierda nacionalista, donde se asentó en los últimos diez años. La tenaz resistencia a encarar un programa antiinflacionario de rasgos ortodoxos pretende satisfacer ese objetivo.
La tercera pauta ofrecida por De Vido es la más interesante. Si la señora de Kirchner seguirá siendo la figura más relevante para los próximos cinco años es porque, cualesquiera que sean la identidad y el respaldo electoral del próximo presidente, el kirchnerismo resolvió menoscabarlo desde ahora.
Esperar que Cristina Kirchner realice un ajuste para que quien la suceda reciba una escena ordenada es un error
A la luz de estos supuestos, esperar queCristina Kirchner realice un ajuste para que quien la suceda reciba una escena ordenada es un error. Sólo una crisis de reservas que amenazara su estabilidad la forzaría a abandonar la orientación populista de su gestión económica. Tal vez no tenga otro remedio. Sobre todo desde que los chinos confirmaron que el swap de monedas se habilitará con cuentagotas. Quizá la Presidenta quede atrapada más a menudo en contradicciones bochornosas. Por ejemplo: ¿a qué capítulo de esta transición nacional y popular pertenecen Sergio Berni y su gendarme "carancho"? El trotskismo no esperaba tanto de la recesión.
Más allá de su verosimilitud, la estrategia expuesta por De Vido es, desde el punto de vista del PJ, minoritaria. Fue pensada para beneficiar a los que se van. No a los que aspiran a quedarse. Así se explica, por ejemplo, que la Presidenta haya consultado sólo con su hijo Máximo y con el cerebro de La Cámpora, Eduardo De Pedro, la decisión de desobedecer la sentencia del juez Griesa. El "nos vamos" de De Vido incluye cada vez a menos gente. Ni siquiera tuvo en cuenta a Kicillof.

 
Scioli y De la Sota estuvieron juntos en una reunión de gobernadores del PJ. Foto: Archivo

La hoja de ruta oficial desató un debate entre los que pretenden quedarse. La reunión de gobernadores que encabezó Daniel Scioli el jueves pasado manifestó esa inquietud. El encuentro fue convocado por Juan Carlos Mazzón, gerente del PJ al servicio de la unidad básica La Ñata. Además de José Luis Gioja , Gildo Insfrán y Eduardo Fellner , estuvo el cordobés José Manuel de la Sota . Fue el invitado clave porque está enfrentado a la Presidenta y, sobre todo, a su coterráneoCarlos Zannini .
De la Sota y Mazzón fueron drásticos con el dueño de casa: "Hay que irse ahora. Si no, te hundís". Gioja, Insfrán y Fellner están, como el resto del peronismo, alarmados por el deterioro socioeconómico. El año pasado tuvieron problemas electorales que no se explican con la teoría del complot, sino por un retraso cambiario que puso en coma a las economías regionales. Por eso los gobernadores, que aplaudieron la devaluación de enero, miran con estupor que vuelve la tormenta en una situación más delicada. En los próximos comicios ellos arriesgan su estructura de poder. Además, ahora compite el Frente Renovador de Massa, que se nutre de la feligresía peronista.
En este contexto, hasta Jorge Capitanich levanta la consigna de Hernán Lorenzino, "me quiero ir". Pero tampoco en esta materia la Presidenta lo toma en serio. A lo sumo hace circular alternativas de reemplazo - Mariano Recalde o Kicillof- que amenazan con un repliegue mayorsobre La Cámpora, es decir, sobre sí misma.
En la comida del jueves, Gioja, Insfrán y Fellner prometieron adaptarse a lo que decida Scioli. Y Scioli pidió tiempo. Sus amigos dicen que espera ver qué paisaje hay en diciembre. Son excusas. Hay varias deficiencias que le impiden liderar una ruptura. La primera es el desbarajuste fiscal de la provincia, que lo vuelve más dependiente de la misericordia presidencial. La segunda es la carencia de una red en la cual sostenerse en el conflicto. Ni siquiera tiene un bloque propio en la Legislatura provincial. La tercera limitación de Scioli es que, al cabo de diez años de marketing común, comparte casi todos sus votantes con la Presidenta. El lugar del disidente ya lo ocupa Sergio Massa . El cuarto límite es el miedo. No sólo a que le hagan estallar escándalos en la administración. También teme desestabilizar con su ruptura al gobierno nacional. Son dilemas que ya lo abrumaban hace un año, cuando Massa le propuso la aventura a la que lo invitan De la Sota y Mazzón.
El último temor debería ir en aumento. Cristina Kirchner se enfrentará a desafíos agresivos. El sindicalismo disidente, uno de cuyos líderes, Luis Barrionuevo , está aliado a De la Sota, planea una marcha hacia la Casa Rosada. Y los empresarios más relevantes del país analizaron el jueves pasado los pros y contras de un lockout contra la ley de abastecimiento. El desasosiego desata fenómenos paranormales: en las empresas se ilusionan con la vuelta de Guillermo Moreno , quien dejaría Roma a fin de año.
La Presidenta y Zannini sospechan que Scioli y De la Sota conspiran para provocar la salida anticipada del Gobierno
Scioli recurrió ayer a uno de sus consejeros más influyentes, que le dijo: "Podés llegar a la Presidencia con Cristina; quizás puedas llegar sin Cristina; lo que no vas a poder es llegar contra Cristina". Ese consejo refuerza el plan de Scioli, quien se siente un predestinado: cree que, llegado el momento, la Presidenta estará condenada a respaldarlo. Pero la reunión del jueves, en vez de inquietar a la Casa Rosada, lo alejó de esa posibilidad. La Presidenta y Zannini sospechan que, desde el fracaso electoral del año pasado, Scioli y De la Sota conspiran para provocar la salida anticipada del Gobierno.
La última manifestación de esta desconfianza ocurrió anteayer. Fue el boicot de La Cámpora a la reunión del PJ bonaerense convocada por Scioli en Punta Alta. Andrés Larroque y De Pedro organizaron un encuentro paralelo en Almirante Brown. El oficialismo bonaerense empezó a fragmentarse. Y hay dirigentes que no saben qué elegir. Por ejemplo, Fernando Navarro, del Movimiento Evita, excusó su inasistencia a la asamblea del PJ por un problema de vuelos. Con esas costumbres la revolución deberá esperar.

 
Foto: Foto: Presidencia de la Nación

En la grieta que se abre entre la señora de Kirchner y Scioli florecen numerosas candidaturas: la más próspera es la de Florencio Randazzo , beneficiario de los fondos con que la Presidenta acaba de reforzar su programa ferroviario. Pero también los que se ofrecen como alternativa a Scioli son víctimas del "nos vamos" de De Vido.
La jugada sucesoria sólo contempla el fortalecimiento de Mauricio Macri . A la hora en que Scioli esperaba a De la Sota, la Presidenta resolvió con Macri la crisis policial de la ciudad. Entre otras concesiones, llamó a sosiego al experto en infiltraciones descubiertas Berni -en 1994 fue "carancho" en la mina de Río Turbio y también lo detectaron-, quien sueña con la alcaldía porteña.
Macri cree que la cordialidad presidencial lo impulsa hacia el poder. Está seguro de ser una de las opciones de un ballottage en 2015 y lamenta que la otra no sea Scioli. Calcula que va a competir con Massa. Sin embargo, tiene una dificultad: su desarrollo territorial. Jaime Durán Barba le hizo perder una década haciéndole creer que se puede llegar a la Presidencia sin una fuerza organizada. Ayer tuvo una demostración de lo contrario: Pro ganó la intendencia de Marcos Juárez, una localidad con 10.000 habitantes menos que la mítica Perico, aliándose con la UCR y el partido de Luis Juez . ¿Zannini bendijo la integración de Juez en perjuicio del PJ? Es lo que creen algunos radicales.
Ese triunfo, basado en la buena performance cordobesa de Macri y en su idilio con el radicalOscar Aguad , influirá sobre las relaciones de Pro y de la UCR. Ya lo advirtió Hermes Binner , que le deseó suerte a De la Sota en estos términos: "Si a vos te va mal, a mí me irá mal". Binner teme que los radicales pacten con el macrismo en Santa Fe.
Macri no advierte que Cristina Kirchner lo promueve para, después, desestabilizarlo. Y la Presidenta olvida que no es gratis llevar al peronismo a la derrota
El jueves pasado, la señora de Kirchner despidió a Macri con una humorada: "Ahora van a decir que acordamos porque sos mi candidato. Aunque eso no te viene mal, ¿verdad?".
La complicidad de Cristina Kirchner y el jefe de gobierno se basa en la ignorancia de dos datos. Macri no advierte que ella lo promueve para, después, desestabilizarlo. Y la Presidenta olvida que no es gratis llevar al peronismo a la derrota.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Esto es la Ciencia Política señores! (Cristina rompió el pato rengo)

Vemos en El Estadista está excelente nota que reproducimos abajo.
Para los que se preguntan para que sirve la ciencia política, entre otras cosas, sirve para esto.

No todo es pan y manteca


(Columna de Ignacio Ramírez, director de Ibarómetro)
El kirchnerismo es una nueva identidad política y una contraseña cultural de un sector amplio de la sociedad. ¿Fin de ciclo? No tan rápido.
Al aproximarse cualquier escenario electoral presidencial surgen dos categorías fetiche, detrás de las cuales corremos todos buscando la clave del futuro: cambio vs. continuidad. El caso es que las caracterizaciones globales (“los argentinos quieren un cambio”) pasan por alto que los deseos están segmentados. Expresado de una manera más académica: no todos quieren lo mismo. En cualquier caso, en este artículo nos ocuparemos del objeto en disputa por estas dos pulsiones encontradas; nos ocuparemos del kirchnerismo.
Conocido el resultado de las elecciones del 2011 muchos analistas transitaron la interpretación del voto económico, según la cual la extendida adhesión electoral conseguida por el oficialismo se explicaba por el crecimiento económico, que “derramaba” sobre las urnas. Desde esa perspectiva, se contempla ahora con perplejidad, como si fuera un rayo en un cielo estrellado, que el Gobierno Nacional sostenga buenos niveles de aprobación y que la Presidenta suscite una importante imagen positiva cuando el entorno económico ya no resulta tan amigable.
Lo que la tesis del voto económico ignoraba es que el kirchnerismo ha conseguido establecer una densa relación con un sector de la sociedad, menos intermitente que los cambiantes climas coyunturales. Dicha relación comporta un vínculo afectivo, un contrato ideológico y un lazo psicológico. No todo voto se disuelve en el aire.
Veamos: El vínculo afectivo alude al capital sentimental que se pone en juego en el coraje atribuido al tipo de liderazgo que encarna Cristina Fernández de Kirchner y en la memoria emocional que envuelve a la figura de Néstor Kirchner. Es decir, hay una gestualidad y épica kirchneristas profundamente sentimentales, ancladas en la unidad semántica entre reparación y lucha. Por su parte, el contrato ideológico concierne a una serie de intersecciones conceptuales, programáticas, que se ponen en juego en la adhesión al oficialismo.
Entre los aprobadores del Gobierno Nacional, existe una suerte de consenso ideológico estructurado en una serie de valores compartidos: una amplia mayoría se pronuncia en favor de la intervención del Estado, reivindica el rol de lo público y entiende que los desafíos de la democracia argentina pasan por dotarla de mayores grados de igualdad. Esta matriz ideológica explica en buena medida la evaluación positiva del Gobierno, entre quienes le reconocen medidas y ejes discursivos compatibles con sus deseos y preferencias. Las más destacadas en cualquier grupo focal, o sobremesa en casa de un cuñado, son la estatización de las AFJP, Aerolíneas Argentinas e YPF, las medidas de inclusión sociolaboral y la política de derechos humanos. Es decir, aunque para muchos analistas la idea de “programa” sea ajena al folklore kirchnerista, lo cierto es que aquellos que apoyan al Gobierno describen, sin ponerlo en esos términos, una suerte de rumbo, hoja de ruta o programa que desean preservar.
Por último, existe un aspecto que suele ser soslayado y que resulta central para explicar, por ejemplo, por qué tras once años de Gobierno y con una renovación presidencial obligatoria nadie habla de “gobierno débil” o de pato rengo. Me refiero al “lazo psicológico” no escrito por el cual el oficialismo le “promete” a la sociedad “nosotros no chocamos barcos” o “a nosotros no nos llevan puesto”. Las encuestas revelan que uno de los aspectos más valorados por la sociedad reside en la firmeza que le atribuye al kirchnerismo. Dicha valoración metaboliza experiencias políticas y aprendizajes de la sociedad argentina. Esta dimensión, por la cual “no hay lugar para los débiles” , gravitará con fuerza sobre el comportamiento electoral el año que viene.
En las últimas semanas se han conocido distintas encuestas que reflejan que la aprobación al Gobierno Nacional ha venido oscilando alrededor del 45%, lo cual podría bosquejar la imagen de una sociedad empatada políticamente. Podríamos aceptar esa conceptualización, pero introduciendo la noción de “empate asimétrico” ya que el vínculo descripto entre el kirchnerismo y su electorado no ha sido “empatado” por un lazo equivalente de la oferta opositora con el electorado opositor. Al respecto, existe un dato de mucha estabilidad que ilustra con elocuencia el escenario político de los últimos años: al consultarle a la opinión pública sobre cuál es el actor o institución que le inspira mayor confianza los resultados están segmentados en forma muy pronunciada: entre la “mitad oficialista” el Gobierno Nacional rankea, lejos, en primer lugar. En la “mitad opositora” el ranking de confianza es encabezado por el…“Ninguno” , luego aparecen los medios, después la Iglesia y muy por debajo emergen los “dirigentes de la oposición” . El nihilismo recorre el ánimo político del electorado por el que competirán el PRO, el Frente Renovador y el FAUnen.
Lo que hemos llamado –invocando a Max Weber– “no todo es pan y manteca” constituye el principal activo del kirchnerismo; en función del cual ha fidelizado un significativo volumen de acompañamiento electoral, que le proyecta una competitividad mayor de la que se presuponía hace algún tiempo; cuando era un hit el “fin de ciclo” . Vale la pena insistir sobre este punto: el kirchnerismo es más que la suma de políticas públicas; es una nueva identidad política y/o una contraseña cultural de un sector significativo de la sociedad argentina. Este nuevo fenómeno sociológico se desconoce cuando se piensa que, eventualmente, fuera del Gobierno dicha identificación se disolvería ya que ha sido una ilusión sostenida sobre los anabólicos del poder.
De cualquier manera, el oficialismo tiene delicados desafíos por delante en su aspiración de darle continuidad al proceso político en curso. En primer lugar, deberá revertir las inquietudes económicas que impregnan la opinión pública, ya que si bien “no todo es pan y manteca” tampoco funciona el “contigo pan y cebolla” . En segundo lugar, deberá relanzar el sentido de su proyecto hacia el futuro; interpelando un voto que no sea bilardista sino un voto cuyo combustible motivacional gire en torno a una renovada agenda de cambios y correcciones pendientes, enmarcadas dentro del “programa” detallado más arriba.
Por último, el kirchnerismo enfrenta el “desafío chileno” , referido a la dificultad de transferir la popularidad de Cristina hacia aquel dirigente que se convierta en candidato. Tiene mejores perspectivas para hacerlo, porque distintos estudios sobre el sisma electoral chileno del 2009 mostraron que la alta popularidad del Michelle Bachelet descansaba únicamente sobre sus cualidades personales pero convivía con un extendido desencanto con la Concertación. Es decir, existía el lazo emocional individualizado pero desprovisto del contrato ideológico.
Volviendo sobre el fetiche, las pulsiones de cambio y continuidad se mezclan y resultan categorías poco precisas. Más que cambio versus continuidad, los desafíos parecerian estar segmentados: para la oposición el desafío consistirá en mostrar “cambio con estabilidad” y para el oficialismo, “continuidad con superación”. El camino recién empieza.

viernes, 5 de septiembre de 2014

La Cámpora de cara al sol


Hace un tiempo vimos acá una entrevista al Flaco Randazzo, precandidato presidencial por el FPV y tal vez el candidato "no puro" que más le cierra a la militancia, donde mete un párrafo sobre La Cámpora que nos dejó pensando. Dice el Flaco: 
"La han demonizado y creo que ahí ellos han cometido un error político. Han dejado que se los demonice. En el misterio no se han dado cuenta que la política en Argentina necesita mucho de cara al sol. Me parece que eso es un error que hay que repararlo".
Creo que el Flaco tiene razón. Y eso habla de una táctica política que baja desde Máximo, de no hacer política a través de los medios. Lo dice muy claramente en el libro Fuerza Propia, no salir a responder bajezas, no entrar en el "palo por palo". También hay algo de misterio ricotero. Perón tenía una frase que decía: "Si Dios bajara todos los días del cielo, ya se le habría perdido el respeto, y no faltaría un tonto que quisiera reemplazar a Dios." 
Es elogiable la lógica de militancia real que reza: construyamos en los barrios, en las universidades y secundarios, el resto es humo. La línea de que a la agrupación la conocen los vecinos por sus actividades, no por lo medios. Que la demonización se cae con el mejoramiento de una plaza, la pintada de una escuela, las ventas de productos de la canasta básica al costo, etc. donde los vecinos ven "que son buenos muchachos".
Pero hay desventajas y limitaciones en esto. Los medios tienen mucho alcance, más que la práctica militante, por que no todo vecino que ve lo que se dice de la agrupación en la tele, la radio o el diario,  tiene a un militante de carne y hueso a la vuelta de la esquina para hacer "la comprobación".
Es muy meritorio no entrar en el juego bobo de la videopolítica, donde los "dirigentes" se la pasan en los estudios de tv para tener buena imagen e intención de voto, pero no construyen estructura territorial que les garantice gobernanza (fiscales en las elecciones, candidatos y equipos en todas las ciudades). Donde se hacen papelones como ir al pie de Tinelli, banalizando todo, mostrándose como "un tipo común" sin ideología, que quiere "hacer cosas por la gente" sin crispación, con consenso y todo el verso.
Pero también hay que pensar que si Yrigoyen se recorrió todo el país a caballo, hablando uno a uno con los dirigentes de cada pueblo y juramentando lealtades que luego se mantenían más por la fe que por una comunicación periódica, Perón usó la radio y llegó a todos a la vez. Quiero decir que si no hay que rendirse a la lógica de los medios, tampoco puede negarse la época, jugando a los modernos en la posmodernidad.
Porque a lo que apunta el Flaco para mí, es que no poniéndole un "rostro humano" a la agrupación, se colabora con el abstracto. Rostros humanos, que debatan, que den la discusión. Porque son cuadros y la pueden ganar. Esto de no ir a TN es una pelotudez. Pero bueno, de última hay otros espacios. Pero si vamos a no ir, o solo ir a 678 o Canal 7 o con Navarro en C5N estamos al horno. Porque nos achanchamos. Porque estamos acostrumbrándonos a no dar la discusión o darla con quienes nos tratan con guantes de seda. Y eso no sirve. Por que nos pasa lo de las pecheras, donde el Cuervo tenía razón en que es legítimo mostrar la pertenencia partidaria de los que ponían en lomo y juntaban las donaciones, pero lo jefeó a Juan Micceli. No sé si estaba sin dormir como cuando Lula fue a su primer debate, pero se enojó y la perdió.


Se me vienen enseguida dos cuadros que debaten muy bien: Paula Penacca y Franco Vitali. No pierden la calma, no levantan temperatura, son un rostro amable, racional. Hoy resulta que los compañeros que se ven en programas "neutros" como Intratables, Maxi Montenegro, Minuto1, etc. son todos economistas de la Gran Makro. Muy loco ¿no?
Tenemos que volver a dar el debate.  Debatir la justicia social Con Facundo Moyano y porque lo correcto es estar con Cristina y no con Moyano. Debatir la política de no represión con los troskistas trasnochados. Debatir soberanía económica con los niños neoliberales. Debatir la política de vivienda con los pibes de Un Techo. Debatir la política de reindustrialización y baja del desempleo con los pibes de Greenpeace. 
Porque siempre apostamos a la formación de cuadros integrales. Que supieran pintar una pared y volantear una esquina. Que supieran organizar una actividad. Pero también que se formaran en revisionismo historico, en pensamiento nacional, en geopolítica, en economía. 
Que sepan escribir un volante, un documento interno, la editorial del programa de radio, pararse al frente, agarrar el micrófono y abrir la actividad. 
En los setenta se pedía saber manejar fierros. Cuestiones de seguridad.
Hoy se volvió a pelear avales. A discutir alianzas, a cerrar listas. El aprendizaje partidario, junto al aprendizaje en la gestión estatal por parte de los cuadros medios es uno de los grandes capitales políticos a largo plazo de los militantes de La Cámpora en particular y Unidos y Organizados en general. Falta sumar a eso, la capacidad de dar vuelta una asamblea. De persuadir jugando de visitante. De ser torazo en el rodeo ajeno.

jueves, 4 de septiembre de 2014

El famoso dilema de la burguesía nacional ¿Un unicornio azul?


Hoy queremos reflexionar sobre esta excelente nota de Aldo Ferrer publicada en el Le Monde 
Es muy groso Aldo, lo queremos mucho. No solo por su desarrollo teórico de fondo sobre la economía argentina, el cual compartimos 100%; sino por su trayectoria.
Fue discípulo de Raúl Presbich, quien fundara la Cepal y la Teoría de la Dependencia en los años sesenta, pero que es recordado por los peronistas como un cipayo por su aporte del plan económico de la Revolución Fusiladora de 1955 y fuera fustigado por Don Arturo Jauretche en su célebre "Plan Presbich, retorno al coloniaje". Tanto se ve que le pegó esta crítica a Aldo, que lo nombra seguido a Jauretche, asimiló mucho del pensamiento nacional y yo sospecho que lo tiene de padrino anónimo. Es un cruce entre esos dos tipos. Tuvo el pecado de juventud Ferrer de ser joven ministro de economía durante la dictadura (a la luz de los tiempos, ¿desarrollista?) de Levingston , pero lo compensó con creces fundando el Grupo Fénix, conjunto de economistas anti neoliberales en pleno 2000. Es un tipo muy escuchado en el gobierno, hoy dirige el diario Buenos Aires Económico.
El meollo teórico vuelve a ser la famosa burguesía nacional. Ya en los sesenta el Che la descartó por cobarde, diciendo que es el Estado revolucionario el que tiene que impulsar el desarrollo. Jauretche en "El medio pelo de la sociedad argentina" habla de los tres fracasos de la burguesía argentina. Pero los peronistas siempre incluímos en el frente nacional a los empresarios mercadointernistas. ¿Qué hacer? Aldo propone la solución surcoreana (que a mí me seduce mucho, y se ve que a los Chinos también), donde el Estado fija las áreas de inversión y rentabilidad (vía créditos, exacciones impositivias, generación de mercado o demanda asegurada, etc). 
A cranear para la patria. 
Nobleza obliga, la vimos en el blog Nos Disparan desde el Campanario.


Edición Nro 183 - Septiembre de 2014

ANTICIPO DE SU PRÓXIMO LIBRO

El futuro del empresario argentino

Por Aldo Ferrer*

A lo largo de la historia, hasta el presente, no existieron ni existen los empresarios sin Estado, ni desarrollo económico sin empresarios. Y cada país muestra su peculiar “densidad nacional”. En su nuevo libro, Aldo Ferrer analiza los futuros desafíos a los que se enfrentarán tanto el Estado como el empresariado argentinos.

Carolina Cerverizzo, Desplegándose I, 2008 (fragmento, gentileza Museo Nacional de Bellas Artes)
l desarrollo económico ocurre, en todo tiempo y lugar, en economías de mercado. Vale decir, en aquellas en que el empresario juega un papel protagónico en la inversión, el cambio técnico y la inserción en la globalización. El empresario, como grupo social, consiste en el conjunto de actores que cuentan con recursos y los organizan, para realizar una ganancia, en el marco de la economía de mercado. No es una categoría homogénea. Abarca multiplicidad de actores, desde las grandes corporaciones hasta las pequeñas, medianas y micro empresas, en los diversos sectores económicos.
No hay ejemplo alguno de desarrollo fuera de la economía de mercado, es decir, sin empresarios. El último intento en gran escala fue la Unión Soviética. En América Latina, Cuba, pese al progreso de sus indicadores sociales y el ejercicio de su soberanía, no ha logrado instalar un modelo de desarrollo sustentable de largo plazo. El extraordinario desarrollo de China comenzó cuando el régimen comunista incluyó un espacio sustancial de economía de mercado. En diversos contextos institucionales estables, el desarrollo siempre se registra en economías de mercado con protagonismo empresario.
Asimismo, el desarrollo invariablemente ocurre abierto al mundo, dentro de un espacio nacional organizado por un Estado capaz de ejercer la soberanía, arbitrar los conflictos sociales, promover la inclusión social, facilitar el despliegue del papel protagónico de los empresarios y ofrecer los bienes públicos esenciales al desarrollo económico y social.
En el capitalismo temprano, en la Europa del Renacimiento, el desarrollo dependía de la habilidad de los herreros y la iniciativa de los comerciantes. Estos fueron los embriones del empresario como grupo social, frecuentemente denominado “burguesía nacional”. Desde el siglo XVI, cuando la actividad comercial trascendió a la esfera transnacional e intercontinental, se instaló el mercantilismo y la alianza entre el Estado y el empresariado. Este último apeló al Estado para proteger su predominio en el mercado interno y respaldar su proyección mundial. La alianza se profundizó con la explosión tecnológica de la Primera Revolución Industrial.
Desde entonces, la motivación de la ganancia se desplegó en el contexto del avance tecnológico, la transformación de la estructura productiva y la expansión al mercado mundial. Las actividades que lideraron el avance tecnológico fueron el caldo de cultivo del empresario innovador.
El apoyo del Estado fue siempre esencial. A lo largo de la historia, hasta el presente, no hay empresarios sin Estado, ni desarrollo económico sin empresarios.

El rol del Estado

La división internacional del trabajo entre países exportadores de manufacturas (el “centro”) y de materias primas (la “periferia”) configuró el protagonismo del empresario en unos y otros. Dada la ausencia de industrialización en la periferia, el empresario se anquilosó en actividades rentísticas, el abuso de posiciones dominantes y en la marginalidad de las actividades de baja productividad. En el mismo escenario, las filiales de empresas extranjeras prevalecieron en las actividades económicas más importantes, incluyendo la explotación de los recursos naturales destinados al mercado mundial. En tales condiciones, no fue posible la existencia de empresarios capaces de incorporar los conocimientos de frontera, transformar la estructura productiva y proyectarse al resto del mundo. Es la situación que prevaleció en Argentina y el resto de América Latina.
Dos factores son esenciales en la construcción de un empresario impulsor de desarrollo. Por una parte, la existencia de un Estado nacional con suficiente autonomía decisoria y, por lo tanto, capacidad de remover los obstáculos planteados por los poderes fácticos, internos y externos, asociados a la estructura preindustrial y al ejercicio de las posiciones dominantes. El Estado tiene que contar con suficiente capacidad regulatoria para defender el interés público, el desarrollo nacional y la soberanía. En Argentina, el Estado neoliberal, que prevaleció entre 1976 y 2001, estuvo sometido a los poderes fácticos y, en particular, a la especulación financiera. Era incompatible con el desarrollo del empresario argentino y con el sostenimiento de los equilibrios macroeconómicos.
Por la otra, la velocidad del desarrollo de las actividades en la frontera del conocimiento y de la consecuente transformación de la estructura productiva. Es, en tales actividades, donde prevalecen los empresarios innovadores, promotores de la inversión, el cambio tecnológico, la creación de empleo a niveles crecientes de productividad, la generación de ventajas competitivas dinámicas y la proyección de la producción doméstica al mercado mundial.
En ese contexto, antiguos protagonistas de la actividad privada pueden ser atraídos a las nuevas actividades, por las perspectivas de rentabilidad.
Cada país tiene el empresario que se merece en virtud de su capacidad de constituir un Estado nacional desarrollista e impulsar la transformación de la estructura productiva.
El análisis histórico revela que la existencia de tal Estado descansa en la fortaleza de la densidad nacional de los países (1). Vale decir, la cohesión social, la impronta nacional de los liderazgos, la estabilidad institucional y el predominio de un pensamiento crítico, defensor de los propios intereses. En nuestro país, la carencia o insuficiencia de estas condiciones fue extremadamente crítica en el período de la hegemonía neoliberal. Esto provocó la inestabilidad del sistema y la creación de condiciones hostiles al empresario argentino.
No hay nada genético, en el ADN del empresario argentino, cuando privilegia la especulación sobre la producción o cede el protagonismo a las filiales de empresas extranjeras, en vez de asumir el liderazgo de la industrialización.
Si se transplantaran al país los empresarios más innovadores del mundo en desarrollo –por ejemplo, los coreanos– al poco tiempo tendrían el mismo comportamiento que los argentinos. Y, como me señaló el vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del Litoral, si estos se radicaran en Corea, se comportarían como los coreanos. El Estado tiene la responsabilidad fundamental de crear los espacios de rentabilidad y el contexto que oriente la iniciativa privada al proceso de transformación. El empresario es, en definitiva, una construcción política. […]

Los desafíos del gobierno

Un país que se propone objetivos nacionales y populares enfrenta el desafío de incorporar al empresario argentino al proceso de crecimiento, con inclusión social. Las pequeñas y medianas empresas son protagonistas fundamentales, por su participación en las cadenas de valor, la generación de empleo, la incorporación de la ciencia y la tecnología y su amplitud territorial y raíces en la sociedad. En numerosas actividades, la revolución tecnológica contemporánea ha eliminado las economías de escala, habilitando a las Pymes a operar con los conocimientos de frontera. Es el caso, por ejemplo, del sector del software, que en los últimos años creció en términos de producción, exportaciones y empleo muy por encima de la media nacional. El indispensable control de las posiciones dominantes de los mayores grupos económicos, en diversos mercados, no excluye su convocatoria a participar en la transformación de la economía.
El Estado tiene una responsabilidad fundamental en la construcción del empresario argentino. Las políticas públicas configuran los espacios de rentabilidad que atraen la inversión, incentivan el cambio técnico y determinan la asignación de los recursos. Si el Estado ejecuta una política neoliberal, se acrecienta la especulación, consolida la estructura preindustrial y, por lo tanto, esteriliza el potencial transformador de la empresa privada.
El Estado debe asegurar la solidez de la macroeconomía y afirmar el convencimiento de que el lugar más rentable y seguro, para invertir el ahorro y desplegar el talento disponible, es Argentina. Es también indispensable la solidez del proyecto nacional de desarrollo, orientado a formar una economía industrial, integrada y abierta, inclusiva de todo el territorio, asentada en una amplia base de recursos naturales e inserta, en el orden mundial, como titular de su propio destino. Sobre estas bases, es necesario mantener un diálogo permanente entre el Estado y la sociedad civil, incluyendo a las organizaciones representativas de los diversos componentes del empresariado. El Congreso es el ámbito natural para el tratamiento político de estas cuestiones fundamentales. No siempre cumple con esa función. Por ejemplo, una de las comisiones principales de la Cámara de Diputados, la de Industria, se reunió una sola vez en 2013.
Las tensiones que genera una política de inspiración nacional y popular y, por lo tanto, transformadora de las relaciones económicas y sociales, genera el riesgo que se malinterprete la naturaleza de los problemas a resolver. Suponer, por ejemplo, que el aumento de precios es consecuencia de maniobras de los especuladores, sin tomar en cuenta la influencia de los desequilibrios macroeconómicos, generados por la propia política económica. Lo mismo sucede con las turbulencias en el mercado de cambios, donde la especulación siempre existe, pero es desestabilizadora sólo cuando la economía real genera insuficiencia de divisas.
La estructura de los mercados y las posiciones dominantes existen con estabilidad, inflación moderada o alta inflación, incluyendo la hiper. Lo que determina el comportamiento de los mismos actores en distintos escenarios, es el contexto macroeconómico determinado por la política económica. Golpes posibles de mercado y pescadores en río revuelto siempre existen, lo importante es evitar que el río esté revuelto. Es indispensable la precisión en el diagnóstico de la causa de los problemas, para evitar confrontaciones innecesarias entre las esferas pública y privada.
La transformación debe proponerse la redistribución progresiva de la riqueza y el ingreso y, al mismo tiempo, atender a las condiciones del desarrollo en una economía de mercado. Es inconcebible la justicia social en el marco del subdesarrollo y la pobreza. Cuando prevalecen desequilibrios macroeconómicos y ausencia de crecimiento, las tensiones distributivas agudizan el conflicto social y pueden culminar en el retorno de las políticas neoliberales.
El desorden es el peor enemigo de las políticas de transformación y los propios errores, más que los obstáculos planteados por los beneficiarios de la vieja estructura, la causa principal de las frustraciones. Cuando los sectores retardatarios tienen capacidad de impedir la transformación, es por la debilidad del campo nacional y/o porque ha fallado la estrategia política de la transformación. […]
En un mundo multipolar, en el cual los mercados se multiplican y se debilita la capacidad de los intereses “céntricos” de organizar las relaciones internacionales, el futuro del empresario argentino descansa esencialmente en la eficacia de la política económica del Estado nacional argentino y su capacidad de generar las sinergias de las esferas privada y pública. Sinergias en la gestión del conocimiento, la generación de empleo de calidad e inclusión social, la movilización de los recursos disponibles, la transformación de la estructura productiva, la integración del territorio y la proyección al mercado internacional.
1. Aldo Ferrer, La densidad nacional, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2004.
Ficha del libro
aldo-tapa.jpg


El empresario argentino

Aldo Ferrer
Capital Intelectual; 2014, 112 páginas.


* Profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

miércoles, 3 de septiembre de 2014

TELEPERONISMO...y algunas preguntas necesarias

Hoy nos limitamos a recomendar un notón descontrolado de Esteban De Gori en la Panamá Revista.
Sí vamos a aportar las siguientes preguntas: ¿De quién es la responsabilidad de haber elegido a este tarambana, con menos lealtad que Cobos, como nuestro candidato? ¿Es verdad que se pifió la táctica, al elegir a "lo más parecido" que teníamos a Massa, como dijo en su momento Verbitsky? ¿Al hacer esa elección, al "hablar su idioma", Massa "nos condujo"? Hay que poder decir que Cristina se equivocó ahí. Y para todos los antiscioli, este tipo de cosas lo revaloriza. Mal que os pese. 


TELEPERONISMO



insaurralde
Por Esteban De Gori :: @edegori 
I
Martin Insaurralde –el ahora candidato disponible– duda a qué espacio integrarse en las elecciones de 2015. Aquel que ayer fue derrotado por Sergio Massa en las elecciones parlamentarias en la provincia de Buenos Aires, duda y “hace cuentas” para comprender si es factible pasarse a las filas del vencedor. “Hace cuentas” como todo perdedor que se supone portador de un triunfo futuro, o que sencillamente debe estar del lado de los vencedores. De esta manera, lo hizo al modo en que lo recomendó el manual práctico del menemismo cuando el sandinismo y el bloque soviético tocaron el piso y de todo peronismo que sabe leer fortalezas y debilidades.

II
Su duda no es filosófica ni posee ribetes dramáticos. Su duda es –básicamente– empresarial, accionaria. En este caso, vacilar se trasformó en un negocio propio y desató el deseo de todos de tenerlo entre sus filas. Sí, todos –silenciosamente– se pelean por él y por lo que dicen los encuestadores que tiene. A diferencia de una cultura política que ama al decidido, este dirigente ambiguo y vacilante en su adscripción se volvió un objeto de deseo. Martin lo logró, se volvió “el Codiciado”. El pibe llegó y muchos lo envidian, dentro y fuera del Frente para la Victoria; dentro y fuera del Frente Renovador. La duda lo mantiene expectante, arriba. Por ello, Insaurralde zafó. Ya no será parte de esa flotilla de dirigentes que arribarán al massismo con solo un conjunto de selfies que colgaron en FB o en Twitter. Él no necesita selfies, porque por lo visto tiene mucha pantalla.

III
Martin se transformó en un microempresario de sí mismo, en un “farmer massmediático” que puede mostrar –además– que puede llevar de su brazo a una modelo. Su vida parece imaginada por los guionistas (frívolos) de Cinecittá o de Mediaset. Una bella figura.
Insaurralde es un “teleperonista” en regla. Uno del siglo XXI, con protocolo de ejercicio para el futuro. Este dirigente, integrante de la generación del ‘90 nunca creerá que esos años fueron el Ancien Regime sino una fuente de artefactos culturales disponibles y de vastos saberes. Uno de estos, recomienda que los proyectos políticos suponen adhesiones frágiles, deliverys y temporarias. ¿Por qué? Porque la vida posmoderna es así…

IV
En la década del ’60, la corporación evangélica Club 700 y su fundador Pat Robertson le enseñaron al marketing político como se posicionaban los telepastores o telepredicadores. Hoy Tinelli –el gran Club mediático argentino, esa especie de evangelista laico de la pantalla– es la caja de herramientas para forjar y lanzar a los telepolíticos. Ya no a esos políticos que exigen ser orgánicos sino a políticos deseosos de transformarse en autónomos e independientes de toda base social y partidaria. De esta manera, estamos ante los “candidatos flotantes” –hijos de las audiencias–, disponibles para desembarcar en cualquier toldería política y para jugar en cualquier interna. Así, se imaginan y contornean candidatos supraterritoriales para que acumulen audiencia-votantes desde una pantalla.

VI
Martin se deja tentar y agradar. Tiene las gestualidades y ritualidades que exigen los poderes actuales. Hace ejercicio de modales moderados y de padecimientos y alegrías personales para construir identificaciones con los otros. Padecimientos y alegrías llevados al rango de la telenovela.
Martin se deja mostrar, sobre todo, en TV. Se desliza entre el coro de tinellizados y el escenario principal. Él es una vedette, posee su formato. Ha tomado el lugar de su pareja, la modelo Jessica Cirio, ahora participante del programa de Tinelli. Ella se ha vuelto la política o el político de la pareja, cuando se refiere al proyecto de Martin.
El dirigente “supraterritorial” ha logrado –a partir de la habilidad de Tinelli– obtener un “poder de pantalla” de tal especie que se convierte en una suerte de out sider o un libero. Esto puede observarse en los carteles que llevan su nombre como candidato a gobernador y que prescinden de cualquier inscripción partidaria. Es decir, está disponible pero no regalado.
Mostrarse en el programa de Tinelli, tiene un efecto financiero. Mostrarse, en estos tiempos de perdida de reservas, es aumentar sus acciones en el “mercado político”. De esta manera, además de un micro empresario de sí mismo, Martin es una sociedad anónima que ha conseguido en Tinelli el mejor jefe de campaña electoral que cualquier político pueda tener en Argentina.

VI
El gobierno nacional encontró en Martín una “perlita”, un dirigente de la generación de los 90 para competir con Massa. Había que buscar parecidos. Había que conseguir un “intendente modelo –en los dos sentidos del término– y presentable” (léase: que no se parezca a la rudeza de los intendentes del conurbano que pertenecen al FPV). Luego de la derrota y de cierto sinsabor que ella le trajo al interior del FPV, este dirigente entendió que era bueno lanzarse solo y, para ello, reapropiarse de toda la artillería mediática posible para mostrarle al propio gobierno nacional cuanto valía solo. Martin no volvió al llano, sino a la televisión. Entonces, en tiempos de inflación, el pibe se infla.

VII
Martín se transformó en vedette. Se hizo vedette para acumular pantalla y sortear el alineamiento que exige el kirchnerismo para resolver el enigma 2015. Éste se enajenó de los orfebres electorales del Frente para la Victoria y hoy se pavonea como si no le debiese nada a nadie. También ofrece una estrategia para la competencia peronista. A éste movimiento le ofrece otro curso de acción: “administrar la sangre” en las pantallas y no en el territorio.


VIII
A su vez, la televisión ofrece cosas. Entre ellas, la posibilidad de expulsar el drama que introduce el concepto de “traición”, tan afecto al universo peronismo. En este caso “televisivo”, Martín no traicionaría, sino flotaría. No traicionaría, porque intentarían desligarlo de aquellos condimentos dramáticos que alberga una decisión que supusiese un “pase” de un partido a otro. Así, lo dramático de una decisión de este tenor se podría volver una anécdota, un pase “natural” de una toldería a otra, una conducta con arreglo a fines; como toda conducta –finalmente– empresarial.

martes, 2 de septiembre de 2014

La nota de Verbistky el domingo fue un papelón


Uno no es, ni puede ser, especialista en todo. Y la coyuntura política argentina genera hechos muy importantes y variados, sin cesar. No es la idea de este blog seguir la agenda mediática (las noticias que los grandes diarios dicen que son importantes) o hacer una "agenda espejo" donde haya que salir a replicar o buscar las contradicciones de todo. Para eso ya hay muchas herramientas (las de Diego Gvirtz las más vistosas), y acá interesa poder hablar de temas que consideramos estructurales.
Poder hablar de rosca partidaria, si, pero también de geopolítica, economía, de teoría política, de revisionismo histórico, de federalismo, pensamiento nacional, marxismo, etc.
Por eso frente a tantos temas importantes, muchas veces conviene recomendar lecturas de gente especializada en el tema o que ya realizó el trabajo y le quedó mejor.
Lo más importante hoy por hoy para mi es si gana Dilma y sigue el PT en Brasil. Si eso se cae, se va todo a la mierda. Así nomás.  La autonomía del eje USA-Europa via integración regional y enganche comercial con los BRICS. Por eso nos alegramos de ver que Dilma bailó a Marina Silva en el debate:
“Candidata Marina, en su programa de gobierno de 242 paginas usted dedicó una línea al petróleo de pre sal (aguas ultraprofundas)”, cuestionó Dilma, de traje rojo, fijando los ojos en su adversaria, con un vestido blanco y el cabello invariablemente recogido. “Marina, ¿por qué tiene ese desprecio ante esa riqueza tan importante... y tan envidiada en todo el mundo? El petróleo de pre sal tiene que ser explotado para financiar la educación, la salud, son recursos de 1 billón de reales (casi 500 mil millones dólares), no podemos dejarlos de lado.”



Y nos alegramos también de que sea Dilma y la política las que conduzcan la estrategia electoral y no los "asesores" de marketing electoral: 
"Los asesores de imagen consideran que, al cuestionar de frente a Marina, Dilma empleó una táctica arriesgada, pues su adversaria podría victimizarse y ganar más simpatía del gran público. Desde el PT responden que la única forma de frenar el alza de Marina es demostrando que su retórica eco-religiosa no pasa de una gelatina que se deforma hacia la derecha".
También fue muy importante la elección de intendentes en Santiago del Estero el domingo. Recomendamos el excelente laburo del Blog de Adán de Ucea. Claramente Massa apenas zafó ya que su candidato retuvo la intendencia de La Banda, que su padrino y actual primer concejal gobernó durante 24 años. El famoso enroque, nada nuevo.


Pero a mi me interesa hacer un comentario nomás sobre la nota de Verbistky del domingo, que claramente me pareció una opereta. Porque vi a ex compañeros de militancia de H.I.J.O.S. pedir la cabeza de Berni y fui a leer la nota. Ahí se mezcla la repentina escalada de gatillo fácil de la Federal y la necesidad de su reforma y el control político de las fuerzas de seguridad; con la represión de la Metropolitana en Lugano (de lo que hablamos acá); con las bravuconadas electorales de Berni, pidiendo su cabeza. Lo hace de una forma muy pilla que es nombrando todos los santos (Wado, Cuervo, Horacio Pietragalla, H.I.J.O.S., etc.), para cubrirse de autoridad. Se cita una solicitada salida en Página 12, pero esa solicitada habla de hacer casitas y le pega a Macri.
Y acá yo quiero dar la discusión. Porque Verbitsky no es un extraterrestre, ni es un santo, y hay que desacralizarlo. A veces, como en esta nota, antepone sus intereses a los de la conducción del movimiento. Opera la interna. Pero tiene pasado porque fue parte, promotor e ideólogo de la gestión de Nilda Garré en Seguridad. Y esa gestión fue un fracaso político (no sé si operativo, político seguro) y la militancia merece una autocrítica y una explicación. Porque yo me considero partidario del control civil de las fuerzas de seguridad, pero cuesta mucho generar las condiciones para la reforma para andarlas desaprovechando.
Y menos hablar como si nada hubiera pasado. Yo no me olvido Perro.
Porque con el prestigio que se ganó Horacio entre la militancia, te conduce un sector (derechos humanos, juventud). Y te rompe por izquierda. "Hasta acá llegué". Progresismo bobo que debilita al movimiento nacional. Porque Berni responde a Cristina, y no anda rompiendo cabezas o plomeando gente. Y me animo a dar un paso más y discutir en perspectiva histórica el Plan Conintes o la Ley Antisubversiva de 1974 de Perón. ¿Qué quería decir el General cuando decía "por dentro de la ley, todo; por fuera de la ley, nada"?
Si todo es por dentro de la ley, y la que conduce es Cristina, yo acompaño. No opero. Porque veo la apuesta de Verbitsky, que no se considera peronista, de quedar por fuera post 2015. Como estuvo por fuera en los noventa. Y si algo nos enseño Néstor es que la disputa se da desde adentro, aunque uno pierda la interna y sea minoría. Porque hoy se puede ser cola de león y mañana cabeza de león. Cabeza de ratón muere ratón.
Del minuto 0.15 a 2.40


lunes, 1 de septiembre de 2014

Contra el 678ismo



Cada vez que alguien que se considera peronista me habla de izquierda o derecha me quiero morir. Así de fuerte. Esas categorías yo las discuto, aunque tenga enfrente un título de politólogo. Porque de última te muestro el mío.
No hace falta ser peronista para ser kirchnerista. Eso es un mérito y un desafío de este proceso. Mérito porque acumula más masa crítica (aliados) para transformar. Desafío porque exige un proceso de formación política permanente en pensamiento nacional. De desgorilización permanente. Porque no hace falta ser peronista para ser kirchnerista. Pero no se puede ser gorila.
Cuando un compañero me dice “No, hay que meter un candidato que asegure el proceso, tipo Zannini, Abal Medina o Rossi” me quiero morir. Así de fuerte. Porque el compañero no está haciendo política, está haciendo ideología. Y no entiende al peronismo. No se peronizó.
El movimiento es amplio, nunca sectario ni excluyente. Pero boludeces no. Si el nuevo sigue diciendo “clase obrera”, fijarse, adentro se dice “movimiento obrero organizado”. Si se sigue diciendo “movimiento popular”, fijarse, nosotros decimos “movimiento nacional”. A leer a Jauretche viejo. Después sí, nos metemos en cuestiones más finitas como la izquierda nacional y si la traición de Urquiza fue en 1852 o 1862 y esas cosas.
El peronismo volvió al poder luego de 18 años porque amplió su base de sustentación. Incorporó a los hijos de la clase media, que lo había derrocado en 1955. La historia de Estela lo demuestra. La biografía de Rodolfo Walsh lo demuestra. Pero no es lo mismo haberse sumado a la joda en 1966/69 que en 1973/74. Porque hay un empalme con la resistencia peronista, se pasa la antorcha. Durante el “engorde” la lucha armada dejó de ser una herramienta más. Las organizaciones político-militares no fueron un punto de llegada, sino de partida. Los cuadros político-militares pasaron a ser cuadros militares-políticos. Nunca fue lo mismo ser peronista y montonero que montonero y peronista. El orden de los factores sí altera el producto.
Hoy el desafío no es el clasismo (o el leninismo, o el guevarismo) sino el progresismo. Artemio siempre lo dice: el kirchnerismo no es una “superación” del peronismo (como sostienen Forster y tantas otras vacas sagradas que inventamos y no tienen foja militante), sino la modalidad que adopta el movimiento nacional y popular en los años dos mil. 
Si tiene diferencias (e incluso superaciones) respecto al peronismo, como la tolerancia con la oposición, la no censura mediática, el respeto por la identidad de género, etc., que son propias de la época y muy “made in 1983”. Pero se corre el riesgo permanente en la tensión y disputa “con el PJ” (¡política, no ideológica!) de que el progresismo, que es un aliado táctico, te conduzca ideológicamente el proceso. No porque Cristina sea “proge”, sino porque se hamaca para ganar autonomía frente al PJ. Como se hamaca en las provincias chicas para ganar autonomía frente a las provincias grandes (el radical santiagueño Zamora presidente provisional del Senado se explica por esas dos cosas por ejemplo. Para horror del progresismo).
Es verdad que 678 fue una herramienta imprescindible para romper el cerco mediático en 2009. Como lo fue la Ley de Medios. Como lo fue que aparecieran medios más ligados al gobierno como Tiempo Argentino o CN23. Como lo fueron los blogueros nac&pop también.
Pero esa etapa ya pasó, y leer a Jauretche es imprescindible. Porque te manda a leer revisionismo histórico para entender la contradicción principal. También es fundamental leer al General Perón, que la izquierda/progresismo ni siquiera sabe que escribió. Leer “Latinoamérica: Ahora o Nunca” o “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional” de 1974.
Pero sobre todo Manual de Conducción Política. Para darle la pelea a la antipolítica, que es nuestro peor enemigo. Transmitirle al pueblo cosas que la clase dirigente ya sabe, como hace Maquiavelo en “El Príncipe”.
Por eso fue hermosa le lección que les dio Néstor en esa mesa durante el “redradogate”, cuando les quiso hacer entender que necesitaba poner a uno “de ellos” que le respondiera a “él”. ¿“A quién querían que ponga, al flaco Kunkel”? 
Te extraño flaco.