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sábado, 23 de mayo de 2015

Mesa Redonda Pateando el Tablero con Martín Rodríguez, Diego Genoud y Fernando Rosso

Gratamente sorprendidos, reproducimos el programa Pateando el Tablero de la Izquierda Diario. Allí se desarrollo una mesa redonda con Martín Rodríguez, Diego Genoud y Fernando Rosso. Gran debut, tocando todos los temas: kirchnerismo, juventud, movimiento obrero, la coyuntura electoral y la izquierda.







viernes, 28 de noviembre de 2014

Podemos, España y la cuestión nacional. La Cámpora, Argentina y la cuestión generacional.


¿Qué es y cómo nace Podemos?
Podemos es un nuevo partido español, liderado por Pablo Iglesias, que debutó en las elecciones a eurodiputados de 2014 y se llevó cinco, desplazando a Izquierda Unida como tercer partido, y que tiene el objetivo claro de acabar con el bipartidismo español. Su exitoso debut electoral y la proyección que le dan las encuestas para las generales de 2015 ameritan no solo reflexionar sobre el fenómeno, sino también ver qué puede ser útil para las juventudes políticas argentinas.
El surgimiento de Podemos sólo es explicable desde la coyuntura de crisis económica y política española, muy semejante a la crisis argentina de 2001. Deuda y recetas económicas impuestas; ajuste y 24% de desempleo (50% en las franjas juveniles); fuga de cerebros y algo muy particular: desalojos masivos.
En el plano político, un bipartidismo bobo donde se han desdibujado las diferencias programáticas del Partido Popular (PP, la derecha) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) nos remite fuertemente al Pacto de Olivos y a un Cavallo ministro tanto del Partido Justicialista como de la UCR. El renunciamiento a sus valores de parte del PSOE, por cobardía ante Alemania, lo llevó a adoptar posturas comunes con el PP frente a la Unión Europea (reforma del artículo 135 de la Constitución para prohibir el déficit fiscal), impulsar la flexibilidad laboral y el ajuste que mereció tanto al gobierno de Zapatero (PSOE) como al de Rajoy (PP) sendas huelgas generales.
El fenómeno social que surge a partir de este empobrecimieto general y orfandad política es el 15M, los indignados que ocupan la Puerta del Sol en Madrid en mayo de 2011. Una suerte de que se vayan todos, que evidencia un vacío político, pero que no logra expresarse en un movimiento propositivo. Sí brinda un sujeto social, las "mareas", los movimientos sociales. Faltaba la herramienta política.
Aparece un grupo de profesores de ciencias sociales, un desprendimiento de la izquierda clásica (IU) que se anima a hacer política, a crear, a desacralizar tradiciones, a romper ortodoxias. Tienen un líder y una estrategia.
Pablo Iglesias, un profesor de ciencia política convencido de que a las masas se llega por los medios de comunicación, funda con su grupo el programa La Tuerka. Allí plantea una serie de ejes discursivos, categorías conceptuales, un discurso, un relato de la crisis, sus causas, sus generadores. Define sus adversarios. Emite un mensaje, elabora una línea política.
"Quien le pone los nombres a las cosas suele ser la antesala de quien construye el poder político".
Se anima a diluir el eje izquierda-derecha, que es funcional a los poderosos que mantienen una izquierda minoritaria y testimonial, obsoleto luego de la traición programática del PSOE que lo indiferencia del PP. Plantea en cambio el eje democracia-oligarquía, donde el 95% de la gente enfrenta a la Casta o clase política, que tan sólo gerencia, ya que es realmente el sistema financiero quien gobierna. No obedece a sus votantes, sino a Alemania que impone los intereses financieros, y de esta manera tanto la democracia como la soberanía son secuestradas. Lo evidencia la denominada política de puertas giratorias, donde todos los ex altos funcionarios terminan en consejos de administración de las grandes empresas, cobrando grandes sueldos por sus servicios de asesoría e influencias.
Su heterodoxia conceptual y discursiva permite a Iglesias re apropiarse de la cuestión nacional, estableciendo el eje periferia-centro al corazón de la Unión Europea. Los PIGS vs Alemania. Convoca a los demócratas y a los patriotas, ya que rechaza esa España para pocos creada por el franquismo (católica, machista, antiobrera y anti minorías sexuales o nacionales vascas y catalanas). Ese discurso le permite interpelar incluso a las fuerzas de seguridad, "que se mueren de ganas de ponerle las esposas a un banquero". O a las fuerzas armadas, ya que Iglesias no quiere bases de la OTAN en España.
La disolución del eje izquierda-derecha también apunta a un discurso de vocación mayoritaria, que plebeyiza y apunta a la gente. Por eso dice que la unidad de la izquierda (la "sopa de letras" que fundiría a todas las agrupaciones) no sólo no sirve, sino que es lo que espera la derecha, ya que los condena a un techo de 20% y expresa la ausencia de vocación de mayorías. Y en política el primer deber es ganar.


Así llegamos a los "santos" de Iglesias, que los nombra cada vez que puede: Gamsci y Maquiavelo.
De Gramsci Pablo Iglesias toma la crisis como momento oportuno para disputar el sentido común y crear una nueva hegemonía. Traducir el diagnóstico académico desde la jerga marxista al lenguaje callejero del sentido común, tal como hiciera Lenin con Paz y Pan en su momento. Este proceso de desenmascaramiento del adversario, de decodificación de su discurso, de reemplazo de términos sirve para aislar al enemigo. Su planteo es: "Somos 95% de gente común contra el 5% de los dueños del país, no pedimos revolución, pedimos democracia". 
Y ahí entra Maquiavelo. La cuestión del poder. La vocación de ganar, de ser mayorías. La aceptación de las contradicciones, de las impurezas de hacer política. Y eso define la táctica: ir por adentro. A la impugnación de la izquierda desde la izquierda (Pablo Iglesias tiene linaje desde sus abuelo republicano fusilado, pasando por su madre abogada laboralista y desembocando hasta en su nombre, que emula al del fundador del PSOE), le sigue la decisión de jugar en la escena mediática. Para ello el "príncipe" Pablo crea su "partido" gramsciano: el programa La Tuerka. A la selección de ejes políticos, "la editorial" que es la línea política, se agregan invitados de la oposición política e ideológica que le permiten ir entrenando en el debate, como polemista en las "tertulias" televisivas. Esa reivindicación del debate, de la polémica  leninista, se combina con los medios materiales de una tecnología que permite su difusión desde lo minoritario: las redes sociales (youtube, facebook, twitter). El paso siguiente es ir a territorio enemigo, aceptar las invitaciones de los programas masivos de aire. Desde allí construye un liderazgo mediático, desplegando su carisma. ¿En qué se basa su carisma? En su know how, en el aura de experto que le da ser profesor de ciencia política, de técnico, una suerte de rey filosofo platónico. Su gran capacidad didáctica, entrenada en las aulas pero también en el set de La Tuerka, donde jamás se enoja, ni eleva la voz, ni interrumpe al oponente, logra modos suaves de buen pibe que muchas veces le permite incluso victimizarse ante los ataques de una derecha que por cierto no es suave. Su inteligencia ante acusaciones de chavista, pro ETA, populista y demás, le permite desmarcarse escapando de las ideologizaciones con lo concreto. Contestando "Podemos condena la violencia de ETA" o "a la derecha cuanto peor le va a los españoles con el empleo más le gusta hablar de lugares lejanos como Venezuela". Bicho.
A ese know how y esa didáctica, agrega una facha de tipo común, joven de pelo largo y anteojos de sol, siempre con una camisa a cuadros o chomba y jean, que anda en moto. Podría ser un delivery, transmite calle.


Es cierto que Podemos tuvo influencias desde América Latina y eso se ve en su programa de gobierno. De Venezuela toman su fuerte democratización, con herramientas como la revocatoria de mandato. De Ecuador la auditoria de la deuda externa. De Bolivia su concepto de Estado Plurinacional para intentar resolver las autonomías de vascos y catalanes desde allí. Es comprensible que no nombren a Argentina, que implica el siempre complejo y nunca entendido peronismo. Aunque tal vez la renta básica universal se inspire en la Asignación Universal por Hijo. Sí retoman a Laclau, desde el populismo como movimiento plebeyo que aúna mediante significantes vacíos, multitudes, desplegando un proceso de agregación de identidades.
Sin embargo, no son anti europeos. No cuestionan a la Unión Europea sino a "cierta institucionalidad de la Unión Europea". Una supra nacionalidad al servicio de las finanzas que roba la democracia y soberanía a los ciudadanos.

Qué le sirve y qué no le sirve a las juventudes políticas argentinas del fenómeno Podemos
Ya hemos enumerado suficiente las virtudes de la experiencia de construcción político-mediático-electoral de Podemos, en especial de su líder Pablo Iglesias. Veamos ahora sus limitaciones. 



Una de ellas es su débil inserción territorial. Si bien en un período de menos de un año pasaron de existir en ningún pueblo, a hacerlo en 400 y luego en 1000 con sus círculos, tienen en frente dos estructuras partidarias sólidas y que gestionan al nivel de alcaldías, regiones autonómicas y grandes bloques parlamentarios. Tanto el PP como el PSOE andarán de capa caída pero no van a desaparecer de la noche a la mañana. El segundo de Iglesias, Errejón, lo sabe y así lo dice en una entrevista con la Panamá Revista:
"Eso no significa que el bipartidismo del ‘78 esté roto, está seriamente tocado y hay condiciones para que en el plazo corto -porque ahora se abre un ciclo político electoral muy acelerado- pueda pasar a la historia, que sea de forma definitiva es bastante difícil porque es un bipartidismo que todavía tiene sus fuentes de poder prácticamente intactas".
Si llegara a aparecer un liderazgo joven y renovador en el PSOE, que pasara a retiro a viejas guardias dirigenciales, ello podría significar un durísimo desafío a Podemos. Sería deseable por el contrario lograr "robarle" parte de la juventud, o aún de la estructura partidaria al PSOE y no solo dirigentes aislados. Desde ya demostrar una experiencia de gestión exitosa es condición necesaria para consolidarse. Habrá que poner en práctica ese atractivo combo de jóvenes profesionales, expertos técnicos y la vocación democrática de consultar a las asociaciones de la sociedad civil (sindicatos, consumidores, ambientalistas) que aporten el conocimiento sectorial a la hora de elaborar leyes.
Por otro lado,  la tentación de confiar más en una política de liderazgo mediático que en la construcción de una sólida estructura territorial puede implicar el riesgo de la ingobernabilidad si se llegara al poder, o de construir un ídolo con los pies de barro. Casos como el del Chacho Álvarez y el Frepaso en Argentina lo atestiguan.
Por ello no es trasladable mecánicamente una experiencia así. Argentina salió del 2001 con un liderazgo renovador dentro de uno de sus dos partidos tradicionales, que condujo a una renovación dirigencial y atrajo una masiva camada de dirigentes sociales, de derechos humanos y de género pero principalmente juvenil que lo proyecta en el futuro.
La tendencia juvenil impugnadora del 2001, encarnada en el autonomismo, siguió dos caminos. Una fue parte fundante de La Cámpora (el grupo Wado-Recalde) y tuvo una evolución desde esas prácticas discursivas disruptivas similares a las de Iglesias hacia un formato nac&pop duro. La otra vertiente es la encarnada por la izquierda independiente, cuyo mayor símbolo es La Mella (hoy Marea Popular). Fuertemente latinoamericanista y enraizada en los movimientos sociales, jamás entendió al peronismo, ni al sindicalismo argentino. Condiciones necesarias para realizar una política de mayorías. 
Los críticos argentinos de Iglesias, en general tuiteros cínicos, profesionales de las ciencias sociales ex militantes a los que les encantaría ser él, se ríen de la sobrevaloración mediática del fenómeno, conscientes de la improbabilidad de que efectivamente Podemos entierre al sistema bipartidario español. Apuestan a un desinflamiento en el tiempo que lo coloque como tercer partido del sistema, como lo fueron el PI en los 80, el FREPASO en los 90 y el ARI en los 2000 en Argentina. Destino poco glorioso, digamos.
Sin embargo, hay otro modo de evaluar la experiencia de Iglesias, que estimamos más enriquecedora para la realidad argentina. Tiene que ver con la dimensión conceptual-discursiva y la performance mediática del mismo. Cuando Iglesias habla de la Casta puede recordarse a Yrigoyen impugnando al Régimen. Cuando se introducen términos y conceptos nuevos en el sentido común para entablar la disputa política, e incluso el adversario se ve obligado a hablar en esos términos, puede vislumbrarse el accionar de FORJA. Cuando se utiliza la herramienta de la polémica para disputar sentido y crear estados de opinión se lo puede ver a Jauretche. Y eso es exactamente lo que la juventud kirchnerista no está haciendo. Todo el peso recae en Cristina. No hay iniciativa generacional y mucho menos polemistas dentro de la dirigencia juvenil. A las pecheras me remito. El debate televisivo genera pánico y no se adivina a un joven Aníbal o a un mesurado Feletti. Es un déficit gigante de los cuadros dirigentes, que se han quedado en las formas, a lo Télam, y en el despliegue viral de contenidos. Se adivina una intención (o un pasado) cuando se hacen vídeoclips políticos con música de rock nacional (incluso consignas) y se ve una animación del General Perón, imitando su voz en código juvenil. Pero no reemplaza lo anterior y deja gusto a poco. Y es en ese sentido que la experiencia de Pablo Iglesias es útil. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

¿Por qué hay izquierda y derecha en el kirchnerismo y en el antikirchnerismo?

Por la misma razón por la que lo hubo en el peronismo y en el antiperonismo: porque es una categoría conceptual europea que no sirve para explicar el fenómeno social argentino. No por chauvinismos o vanidades particulares nacionales, sino porque es un fenómeno latinoamericano, vale decir tercermundista, o sea: atravesado por el colonialismo o el clivaje imperio-nación que ya describiera Lenin. Esa es la razón de que el peronismo original fuese un Frente de Liberación Nacional, igual que el Nasserismo en Egipto, Tito en Yugoslavia, el Movimiento 26 de Julio en Cuba o el Sandinismo en Nicaragua.
Ahora bien, los cientistas sociales producto (producidos) en las universidades coloniales generalmente buscan el modelo europeo de moda (por ejemplo el toninegrismo en los 2000) para aplicar al fenómeno tercermundista. Y el resultado es que la realidad no encaja en la teoría y no se comprende el fenómeno político. 
Las categorías izquierda-derecha nacen de la disposición física (lugar en que se sentaban) de los diputados en la Asamblea francesa, jacobinos y girondinos. Revolucionarios políticos ambos, pero  conservadores sociales los segundos.
Generalmente esa categorías se subdividen en si un individuo es más liberal (pro libertad) o autoritario (totalitario, absolutista); también si cree que la desigualdad social es natural y no pretende modificarla, o si cree que es un producto social (histórico) y apunta a la igualdad efectiva de oportunidades desde el nacimiento.
En criollo: si le cabe más la represión o no y la justicia social o no. Pero el marxismo te advierte: "ojo que la libertad no es LA libertad, es UNA libertad, de clase. Los ricos pueden sentir que no hay libertad cuando se les quita privilegios (comprar dolares por ejemplo) y los pobres sentirse libres por conquistar derechos (vacaciones pagas por ejemplo)". Apa.

La brújula política: http://www.politicalcompass.org/es/analysis2
Sigamos. Si uno dice que el eje imperio-nación define el primer campo, va a entender más las cosas. Porque hace a la soberanía de una Nación inconclusa, a un nacionalismo defensivo (extra, extra: hay más de un tipo de nacionalismo, ver a Hernández Arregui o la peli el patriota -?-). A un proteccionismo económico para desarrollar la industria y el mercado interno, tal cual lo practicó en el siglo XVI-XVII Inglaterra o en el XIX USA y Alemania. No seamos ingenuos, hay más de un tipo de capitalismo.


De esta manera uno entenderá que de un lado estén los industrialistas, los obreros, los sectores vincualdos a un estado fuerte, el pequeño comercio que disputa con marcas extranjera cuotas de mercado interno o regional. Del otro los importadores, los intereses financieros, los exportadores de materia prima, las multinacionales que ven a sus obreros como un costo y no como consumidores.
Los cientistas sociales (sociólogos, politólogos, licenciados en filosofía, antropólogos) sienten urticaria cuando se menciona a Arturo Jauretche, sin dudas el divulgador número uno del Pensamiento Nacional (mas no su creador, que fue Scalabrini Ortiz). Su figura marginal de la "academia" (aka universidad), a la cual consideraba un aparato cultural de la clase dominante (revelando grandes puntos de contacto con Althusser y Gramsci, a quienes no leyó previamente ya que eran contemporáneos) lo ubica como ese baqueano que busca agua en el campo "con el palito".
No importa su brillante caracterización de "los tres fracasos históricos de la burguesía argentina" que remite a la discusión del Che sobre si el estado revolucionario debía reemplazar el papel histórico de esa famosa "burguesía nacional" que nunca termina de hacerse cargo de su rol (a la cual Néstor también apostó e intentó conducir, siendo sus testaferros gran parte de ella); o los precisos tipos ideales al estilo weberiano como "el guarango", "el tilingo", etc. Para los "intelectuales" no tiene brillo, era un viejo cuentero...


¿Y los marxistas de la izquierda nacional como Jorge Abelardo Ramos, Juan José Hernandez Arregui, Rodolfo Puigross, John William Cooke, Norberto Galasso? Esos son todos doctores, saben de filosofía, economía, historia. La academia los silencia y el día que los veamos en los programas de estudio oficiales sabremos por Gramsci que estaremos en una revolución profunda.
Por ello si el "campo nacional" (aka peronismo/kirchnerismo) se identifica con el revisionismo histórico que levanta San Martin-Rosas-Yrigoyen-Peron-N&C y las Tres Banderas del peronismo: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social (+ Integración Latinoamericana); quedan para mi dos clivajes más, uno verdadero y otro falso.

En un país colonial las oligarquías son las dueñas de los diccionarios. 
J.W. Cooke
El verdadero hace a la categoría de "ilustrado" o no ilustrado. De nuevo, si la historia la escriben los que ganan y las universidades responden a la clase dominante, una persona muy instruida con tres masters no garantiza nada. Corresponde la frase del Martín Fierro que reza "mejor que aprender muchas cosas, es el aprender cosas buenas". Deben desaprenderse muchas cosas de la educación formal como capas de cebolla, para empezar a aprender otras con mayor grado de verdad. Mayor grado de verdad en relación a la definición de Kuhn de paradigma: es una estructura interpretativa que ordena los hechos. Cuando quedan muchos o cada vez más hechos por fuera de la potencia interpretativa oficial, su legitimidad cae, se produce revolución conceptual.
Eso es lo que se puede llamar un "tecnócrata", tres masters y no entiende nada. Nada. Por eso no entienden que un tipo como Lula sea el mejor presidente de Brasil, que habrá tenido sus colaboradores y asesores (como Evo lo tiene a García Linera) pero el criterio político, el que conduce, es él. Entonces muchas veces en este eje, a mayor instrucción europeizante, mayor alienación de la realidad.


Por último, el clivaje falso del que se agarran nuestros progresistas, que asimilan autoritario con derecha y la no represión con "la izquierda". Eso es de un idealismo político que Aristóteles, Maquiavelo y todos los que entienden algo de política se matarían de risa.
Así puede haber pases mágicos como que Berni sea "de derecha" igual a Franchiotti que dirigió la Masacre de Avellaneda o el comisario Weber que dirigió la represión el 2001 en capital con sus decenas de muertos. Tampoco es lo mismo qué se reprime. ¿Es lo mismo reprimir a los más ricos que a los más pobres? ¿Es lo mismo reprimir una marcha pacífica que una violenta? ¿Es lo mismo reprimir una marcha multitudinaria que una acción directa de pocas personas? ¿Siempre reprimir significa muertos o heridos?
Son cosas para pensar, porque desde Maquiavelo sabemos que el príncipe (electo) tiene el deber de hacer uso de la fuerza cuando sea necesario para conservar su poder (democrático o no). Y juega también la política, la opinión pública. Si la mayoría está de acuerdo o no con tal represión. Y eso depende del caso, de si es fenómeno social ampliamente apoyado (democrático) o no. Y con las acciones directas esto es más evidente que nunca. No es lo mismo que un piquete o una toma de una universidad, colegio o fábrica sea masiva o minoritaria. 

Si la definición básica de Estado es una organización que ejerce el legítimo monopolio de la fuerza en un territorio y sobre una población determinada. ¿Es lo mismo la represión de una dictadura que la de un gobierno electo que puede perder la siguiente elección?

A mí me gusta la represión “a lo Néstor”. Como cuando sacó a upa al gordo De Angelis de la ruta en 2008. Creo en eso, que la cana tiene que cobrar. Tiene que ir desarmada, solo con gas pimienta y bastones, y si cobran que cobren. Prefiero ciudadanos canas que ciudadanos civiles en el hospital. Prefiero desarmar el piquete y aparte ganar la pulseada políticamente porque tengo canas heridos.
Si no se comprende esto terminan siendo más afines un anarquista con un neoliberal. ¿O  Fidel cuando reprime es "de derecha"? Juzgar a un proyecto político de gobierno en su dimensión histórica por su carácter progresivo (crecimiento económico, distribución de la renta, creación de derechos, soberanía política, tolerancia religiosa, competencia electoral y demás) o regresivo exclusiva o preponderantemente por el uso del poder de policía es propio de la tradición del liberalismo y del idealismo político.
Preferir siempre equivocarse junto a las mayorías que acertar sin ellas es la garantía de no equivocarse, de no dejarse jugar las contradicciones, de no dejarse vender espejitos de colores. Difundamos pensamiento nacional.

miércoles, 22 de octubre de 2014

¿Yo? Argentino y Politólogo


Una que sepamos todos

Cuándo en 2003 llegué a Capital y me preguntaban que estudiaba, respondía automáticamente: "sociología". Me daba un poco de vergüenza con el "que se vayan todos" tan cerca y con la antipolítica tan campante, tener que andar explicando tanto a cualquiera.
Amo profundamente lo que estudié. Amo la política. Me apasiona, me quita el sueño, me hace leer y hablar durante horas.
Por eso me sorprendí tanto al ver compañeros de cursada a los que no. Eran amplia mayoría y no les interesaba la política, saber quién carajo es el intendente de Escobar: No leían los diarios. No militaban.
Parecía una suerte de post secundario, de estudiar por estudiar, de buenos estudiantes. Acríticos respecto de los profesores y la bibliografía. 
Ahora bien, si uno dice "la universidad es un aparato cultural de la clase dominante, que reproduce la cultura de la clase dominante", es obvio que es una escalerita caracol donde el final es...terminar siendo un intelectual orgánico de la clase dominante. Debe ponérsela en crisis, desacralizarla, historizarla. Si en la facultad de sociales de la UBA, en la carrera de ciencia polìtica, historia argentina arranca en 1890 cuando está todo cocinado....

¿Marxismo, qué marxismo? 
Una vez un amigo que estudiaba socio me dijo orgulloso: "mi facultad es una de las que más marxismo ves en todo el mundo"....ajá. Pero ¿Qué marxismo? Porque si el materialismo histórico es un método de análisis de la realidad, depende de qué historia uno le ponga el resultado que sale ¿no? Como una máquina de picar carne y la calidad de la carne. Historia rusa, realidad rusa. Si uno sabe de chiquito que la historia la escriben los que ganan ¿Le vas a poner la historia oficial, que en este país se llama mitrismo? Guarda por que dos toneladas de "marxismo" sobre tres fetas de mitrismo te pueden llevar a ser el PC en el antiperonismo o el PO en el antikirchnerismo. Cuidado con la curva.
¿La historia de los plebeyos del siglo XIX, de los derrotados, de los masacrados, o sea el revisionismo histórico, no tuvo marxistas? Si los tuvo. Estoy podrido de hablar con "marxistas" que no leyeron a Jorge Abelardo Ramos, Juan José Hernández Arregui, Rodolfo Puiggrós o John William Cooke. 



Si seguimos a Lenin, en la era del imperialismo la contradicción en el tercer mundo era imperialismo-nación. El primer peronismo fue un frente de liberación nacional (policlasista), como el 26 de julio en Cuba o el Sandinista en Nicaragua. ¿Cómo vamos a caer en un clasismo trasnochado? 
Claro que esa época ya pasó y hoy entramos campantes en la globalización y el posmodernismo y todo, pero si no se entienden algunas cosas se compra Toni Negri muy rápido. O modelitos de incentivos y costos influenciados por métodos de económicas onda teoría de los juegos y esas cosas, a veces descontextualizadas.

El producto de la Facu
La carrera tiene muchas falencias. A la ausencia de revisionismo histórico, y a la lista de autores citados y proscriptos, se suma ausencia de tesina de egreso y bajo nivel de instrucción metodológica. A pesar de que en Teorías andemos muy bien, sin nada que envidiar a sociología.
Sí adolece de un eclecticismo donde uno puede terminar sus tres últimas materias con papers sobre "La crisis de la matriz energética argentina, la necesidad de su diversificación y la integración energética latinoamerica"; "Costos de transacción en la elaboración de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual según Douglas North"; o "La transición en el mundo árabe del Panarabismo al surgimiento del Islam Político"
No obstante creo que sí se va acentuando un perfil que hace a lo propio como asuntos geopolíticos, de política comparada o neoinstitucionales. ¿Sistemas Políticos Comparados  y Federalismo y Gobernabilidad?
¿Y el egresado que sale, de qué labura? Muchos de los ingenuos que citamos al principio salen y cuelgan el cv en zonajobs o lo tiran en una empresa que para qué va a querer un politólogo. Muchos se dan cuenta de que al no haber militado nunca, o haberlo hecho en espacios minúsculos, no poseen el "capital social" o la relaciones para acceder a algún cargo de gestión en el estado. 
Por desorientación o como forma de retrasar el ingreso al mercado laboral deambulan en el circuito del master del master del master, de los congresos o seminarios ad infinitum donde uno nunca termina de ser estudiante, aunque ya empiece a "producir".

Gestión, Academia, Periodismo y más allá...
Cada uno hace lo que puede, o lo que le sale. Cada uno es hijo de sus circunstancias, dicen. A veces se plantea una falsa dicotomía donde el académico vendría a ser ese ñoño encerrado en la torre de marfil que no sabe ni cuánto salen los cigarrillos, en vez del investigador nato del Conicet; o quien está en el estado un gris burócrata cuya alma muere día a día por su vocación frustrada, en vez del cuadro técnico político que gestiona un programa de inclusión social o educativa; el profesor universitario, terciario o secundario el que repite un catecismo que nunca aplicó, cual maestra de corte y confección a la que nunca se le encargó un traje, en vez del apasionado por transmitir con fe, una ciencia.
Hoy uno ve una nueva generación de politólogos que se abre paso. Un joven licenciado en ciencia política dirigiendo la edición cono sur de Le Monde Diplomatic (excelentemente renovado por cierto), la Revista Debate, nuevas experiencias como la Revista El Estadista, participaciones en revistas como la Crisis, blogs pioneros como Artepolítica, nóveles blogs como Revista Panamá, etc; hablan de un cambio de época notable. Haber tenido uno de los mejores profesores de la carrera como Jefe de Gabinete de Ministros fue no solo novedoso sino significativo, al igual que la sanción de una ley como las PASO. Otro piso se ha logrado.


Nos interesa un tipo de politólogo que no sea "ascéptico". Químicamente puro. Academicista. El radicalismo ya tiene sus politólogos. El peronismo también. Imaginamos que el PO estará cosechando nuevas promociones. El PRO debe tener los suyos. Y eso es altamente positivo. Eso no significa el boludismo del "politólogo militante" a la imagen del "periodismo militante". Si tal como decía Gramsci, un diario es un partido político ¿Una columna de radio, un blog, un paper son una "trinchera"? Entonces cuando damos clase, cuando escribimos una nota o un paper ¿Desde dónde escribimos? Por que uno es primero argentino, y después politólogo. El orden si altera el producto.
Muchas veces me pregunté cuál es la diferencia entre el Padrino y el Consiglieri. Porque ambos "la ven". Pero es verdad que no conduce o es dirigente el que quiere, sino el que puede. Hoy creo que la respuesta es que el consiglieri sabe lo que hay que hacer, pero no tiene la intuición del timming político, la capacidad de transmitir una fe y persuadir, la capacidad de tomar decisiones y "saber no ser bueno" como dice Maquiavelo. Asesora al dirigente. Me da la sensación que ese es un buen lugar para un politólogo.

miércoles, 1 de octubre de 2014

China y Hong Kong


Pintó revuelta estudiantil en Hong Kong y muchos ven una "primavera democrática"  en China. Las crónicas dicen que: 
Hong Kong es, junto con Macao, uno de los territorios que tienen el estatus de Región Administrativa Especial. Luego de haber sido una colonia británica amparada por un contrato de arrendamiento vencido en 1997, fue devuelto por el Reino Unido con ciertas condiciones. Bajo la fórmula ‘Un país, dos sistemas’, China se comprometió a preservar las instituciones y el sistema económico del territorio durante 50 años. Por ello, en Hong Kong existe un Consejo Legislativo. Sin embargo, el jefe de gobierno es hoy escogido por un comité electoral de 1.200 miembros. Beijing se había comprometido en diciembre de 2007 a permitir que los ciudadanos elijan a esta autoridad en los comicios locales de 2017. Ante el temor de que eso no se cumpliera, Occupy Central With Love And Peace, el principal movimiento de protestas sin vínculo oficial con los estudiantes, organizó en el verano de este año un referendo extraoficial con tres propuestas hipotéticas para las elecciones de 2017. La alianza de los 26 partidos pro democracia ganó con el 42 por ciento de los votos. Beijing ignoró este sufragio ficticio y anunció el 31 de agosto las nuevas reglas para escoger el jefe del gobierno local, lo que confirmó su deseo de reducir la autonomía.
En el libro sobre la China post Mao "La segunda revolución china"(Ed. Capital Intelectual), el ex embajador de España en China, Eugenio Bregolta, nos dice:  
"La dictadura del proletariado encaja perfectamente con la cultura política China. El secretario general del Partido ocupa el lugar del Emperador y el Partido, el del mandarinato. El imperio era, en teoría, una dictadura benévola. Algo así como un "despotismo ilustrado". Los súbditos tenían que acatar el poder sin discutirlo, pero el emperador debía garantizar la seguridad y bienestar de sus súbditos". (pág. 23)
So pena de legitima rebelión y destitución, agregamos nosotros. La historia China está llena de estas rebeliones. Sus más brillantes dinastías, la Han (206 a.C. -220 d.C) y la Ming (1368-1644) las iniciaron jefes campesinos (ni nobles ni ricos) victoriosos. Pero ello no implicó el abandono del sistema imperial (centralizado) porque este es necesario para las grandes obras públicas (caminos, acueductos, murallas) y estás lo fueron (¿son?) para evitar las hambrunas.
Ello no implica que el imperio fuera cerrado, oligarca. El mandarinato siempre se caracterizó por un sistema de selección y formación de hombres de estado, funcionarios de carrera, entre todas las capas de la población (hasta el último pueblo) mediante un sistema de exámenes.
Ahora bien, el PCCh derivó su legitimidad de la expulsión del extranjero (japonés y europeo) del territorio.
Luego se presentó el desafío del crecimiento (desarrollo de las fuerzas productivas) y el socialismo (justicia social). Mao tuvo éxitos y fracasos. No logró un gran crecimiento a pesar de su voluntarismo(Gran Salto Adelante, etc.) pero si logró ampliar la educación a toda la población y algunas mejoras de salud básicas.
Deng Xiaoping a partir del ´78 postula que el socialismo, como etapa previa al comunismo, es lograr desarrollar las fuerzas productivas. Como sea. Que el comunismo se da en naciones ricas, no pobres, tal como dijera Marx y no como adaptara (¿tergiversara?) Lenin con su teoría del eslabón más débil en la fase imperialista del capitalismo.
Aprendiendo de las experiencias de sus pequeños vecinos (Singapur, Taiwan, Corea del Sur y Tigres Asiáticos en general) Deng va liberando sectores de la economía al capital privado, siempre en forma escalonada y en experiencias "piloto" acotadas geográficamente, que van resultado exitosas en cuanto desarrollan las fuerzas productivas. La propiedad pública (estatal y colectiva) iba a coexistir con la familiar (hasta ocho empleados), la privada (más de ocho empleados), la extranjera y formas mixtas de las anteriores.
Las famosas "cuatro modernizaciones" (campo, industria, ciencia y tecnología, defensa) económicas se complementan con los "cuatro principios" políticos: vía socialista, dictadura del proletariado, liderazgo del PCCh y pensamiento de Marx-Lenin-Mao.
Si uno garantiza el desarrollo económico, el otro garantiza el monopolio político.
No es menor que donde se antepuso la apertura democrática liberal al desarrollo económico como forma de transición, explotara todo por los aires. China aprendió de la experiencia de la ex Unión Soviética.


Al aumento espectacular de su PBI (las famosas "tasas chinas" del 9% anual), la gran urbanización de su población, la radicación de empresas multinacionales extranjeras y demás, hay que darle el consabido contexto. Porque aquí juega la táctica y la estrategia también. Si bien es verdad que al principio las grandes empresas multinacionales se radicaban en suelo chino por la mano de obra barata (plusvalía pura y dura) no es menos cierto que las empresas chinas fueron copiando tecnología, know how y desarrollando modelos propios. Para primero competir y ganar su (mega) mercado interno y luego exportar. Esto se puede ver en cualquier ramo de la industria y en las constantes acusaciones por robo de patentes o competencia desleal de firmas europeas y norteamericanas.
Dos o tres peligros acechan esta estrategia, como "efectos colaterales": los desbalances regionales, la corrupción de funcionarios, la contaminación. El factor regional es el más bravo, el que genera más desigualdades entre la zona costera abierta al extranjero y el interior rural. Por eso nos permitimos pensar si esto más que un problema de división de poderes y sistema de partidos con competencia electoral, no es más un problema de federalismo o unitarismo.
Los chinos con su ancestral tradición filosófica taoista y su culto al equilibrio, van haciendo contrapesos. Pero lo fundamental es que los resortes claves de la economía (banca, energía, transporte, etc.) están en manos del estado. Ellos ponen "el marco" en que se desenvuelve el capital.
Se puede ver este proceso de distintas formas. Una es como en Los Simpson donde un pobre chinito trabaja mil horas por un salario miserable fabricando productos que se consumirán en el primer mundo. Otro modo es contemplar a ese obrero urbano (con las comodidades de la ciudad que su padre campesino no tuvo) mandando a su hijo a la universidad. Verdades relativas.
Políticamente, el régimen tiene el desafío de procesar las nuevas demandas que surgen de los actores económicos que crea (clase media, empresarios). Esto lo hace incorporando al PC una "rama de empresarios" por ejemplo. 

Logo del ASEAN, Mercado Común del Asia-Pacífico

En cuanto a política exterior varios fueron/son los desafíos. Crear una región de influencia (ASEAN) que via mercado común permita colocar sus productos y aislar (o balancear) políticamente a Japón en la región; crear una multipolaridad a nivel mundial (BRICS) para contrarrestar al eje USA-Europa-Japón; intervenir según sus intereses nacionales en zonas antes vedadas como África, Medio Oriente o Latinoamérica; resolver le tradicional enemistad con su vecina Rusia. Pero las dos piedras en el zapato siempre fueron Taiwan y Hong Kong (no así Tibet, a pesar de Hollywood ), viejos resabios coloniales ingleses.
Hoy por hoy son muy pocos los países que reconocen a Tawian como estado soberano, condición sine qua non que exige China para entablar relaciones bilaterales. El asunto Hong Kong se resolvió con un esquema negociado con Inglaterra, cuyo resultado fue el lema "un país, dos sistemas" que implica una sola soberanía China pero con grandes niveles de autonomía económica y hasta ahí, política.
Es verdad que la población de Hong Kong no viene del fondo del tarro, como venían los Chinos, y no pueden comparar o apreciar los grandes avances materiales de los últimos 30 años. Ellos eran una plaza financiera y militar inglesa, algo así como Uruguay. También es verdad que debe haber latente un gran localismo que se puede traducir politicamente en una especie de "nacionalismo antiimperialista" o grito confederal. No es menos cierto que juegan las potencias extranjeras, financiando y difundiendo, para generar a su rival un conflicto que lo debilite, al menos en su prestigio.
Nosotros como argentinos no podemos ver este proceso con ojos europeos. Y si se es peronista tampoco con ojos "demoliberales", como diría el General. Porque cada pueblo tiene sus formas y se erra el análisis cuando se absolutizan y se extrapolan modelos. Modelos que por otra parte fueron sustentables gracias a una política imperialista de transferencia de riquezas que aplacó las contradicciones "de clase" del centro imperial. En fin, basta ver a la izquierda opinar sobre Medio Oriente y el Islam Político para ver esta apreciación en acción.
Por otro lado, vale recordar que la pobreza mundial baja gracias a que China saca de la pobreza a cientos de millones de sus habitantes por década. Para una justa comparación habría que mirar a la India. Todo en China debe medirse según su escala, causa y fundamento de su temprano estado centralizado y también del confucionismo como ordenador social.
Como argentinos lo que más nos puede reportar esta experiencia es adaptar ideas creativas en cuanto a la recuperación de Malvinas. Al intento de "compra" del General a los ingleses en la década del 50 y al non-paper de los setenta, donde se ensayaba un esquema de soberanía mixta con alternancia de gobernadores y ambos idiomas oficiales, pueden sumarse antecedentes de otras latitudes. Hechos trastocados a fines de los 70 por el descubrimiento inglés de potencial petrolero y a la bravata de la dictadura militar.
Por último y en clave maquiaveliana somos de la opinión de que "si no puedes contra ellos, úneteles". En toda sociedad hay "reglas de juego" políticas, más o menos justas. Matices, internas. Es verdad que no es lo mismo un régimen de "partido único" que uno de "partido hegemónico", pero tienen parecidos. Y si uno quiere tallar, debe ir por adentro. Llegar arriba, hamacándose, y desplegar su idea de reforma.  

(Sobre la China post Mao se puede ver "La segunda revolución china" del ex embajador de España en China, Eugenio Bregolta (Ed. Capital Intelectual) y/o "China y el Nuevo Orden Mundial" del argentino Antonio López Crespo).

lunes, 1 de septiembre de 2014

Contra el 678ismo



Cada vez que alguien que se considera peronista me habla de izquierda o derecha me quiero morir. Así de fuerte. Esas categorías yo las discuto, aunque tenga enfrente un título de politólogo. Porque de última te muestro el mío.
No hace falta ser peronista para ser kirchnerista. Eso es un mérito y un desafío de este proceso. Mérito porque acumula más masa crítica (aliados) para transformar. Desafío porque exige un proceso de formación política permanente en pensamiento nacional. De desgorilización permanente. Porque no hace falta ser peronista para ser kirchnerista. Pero no se puede ser gorila.
Cuando un compañero me dice “No, hay que meter un candidato que asegure el proceso, tipo Zannini, Abal Medina o Rossi” me quiero morir. Así de fuerte. Porque el compañero no está haciendo política, está haciendo ideología. Y no entiende al peronismo. No se peronizó.
El movimiento es amplio, nunca sectario ni excluyente. Pero boludeces no. Si el nuevo sigue diciendo “clase obrera”, fijarse, adentro se dice “movimiento obrero organizado”. Si se sigue diciendo “movimiento popular”, fijarse, nosotros decimos “movimiento nacional”. A leer a Jauretche viejo. Después sí, nos metemos en cuestiones más finitas como la izquierda nacional y si la traición de Urquiza fue en 1852 o 1862 y esas cosas.
El peronismo volvió al poder luego de 18 años porque amplió su base de sustentación. Incorporó a los hijos de la clase media, que lo había derrocado en 1955. La historia de Estela lo demuestra. La biografía de Rodolfo Walsh lo demuestra. Pero no es lo mismo haberse sumado a la joda en 1966/69 que en 1973/74. Porque hay un empalme con la resistencia peronista, se pasa la antorcha. Durante el “engorde” la lucha armada dejó de ser una herramienta más. Las organizaciones político-militares no fueron un punto de llegada, sino de partida. Los cuadros político-militares pasaron a ser cuadros militares-políticos. Nunca fue lo mismo ser peronista y montonero que montonero y peronista. El orden de los factores sí altera el producto.
Hoy el desafío no es el clasismo (o el leninismo, o el guevarismo) sino el progresismo. Artemio siempre lo dice: el kirchnerismo no es una “superación” del peronismo (como sostienen Forster y tantas otras vacas sagradas que inventamos y no tienen foja militante), sino la modalidad que adopta el movimiento nacional y popular en los años dos mil. 
Si tiene diferencias (e incluso superaciones) respecto al peronismo, como la tolerancia con la oposición, la no censura mediática, el respeto por la identidad de género, etc., que son propias de la época y muy “made in 1983”. Pero se corre el riesgo permanente en la tensión y disputa “con el PJ” (¡política, no ideológica!) de que el progresismo, que es un aliado táctico, te conduzca ideológicamente el proceso. No porque Cristina sea “proge”, sino porque se hamaca para ganar autonomía frente al PJ. Como se hamaca en las provincias chicas para ganar autonomía frente a las provincias grandes (el radical santiagueño Zamora presidente provisional del Senado se explica por esas dos cosas por ejemplo. Para horror del progresismo).
Es verdad que 678 fue una herramienta imprescindible para romper el cerco mediático en 2009. Como lo fue la Ley de Medios. Como lo fue que aparecieran medios más ligados al gobierno como Tiempo Argentino o CN23. Como lo fueron los blogueros nac&pop también.
Pero esa etapa ya pasó, y leer a Jauretche es imprescindible. Porque te manda a leer revisionismo histórico para entender la contradicción principal. También es fundamental leer al General Perón, que la izquierda/progresismo ni siquiera sabe que escribió. Leer “Latinoamérica: Ahora o Nunca” o “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional” de 1974.
Pero sobre todo Manual de Conducción Política. Para darle la pelea a la antipolítica, que es nuestro peor enemigo. Transmitirle al pueblo cosas que la clase dirigente ya sabe, como hace Maquiavelo en “El Príncipe”.
Por eso fue hermosa le lección que les dio Néstor en esa mesa durante el “redradogate”, cuando les quiso hacer entender que necesitaba poner a uno “de ellos” que le respondiera a “él”. ¿“A quién querían que ponga, al flaco Kunkel”? 
Te extraño flaco.