Mostrando entradas con la etiqueta peronismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta peronismo. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de mayo de 2015

Quijotes contra el PJ


Hablemos de política
Cristina Fernández es, como lo fuera Néstor Kirchner, una dirigente nacida y criada en el peronismo. Como recuerda insistentemente Aníbal Fernández: “aplica el Manual de Condición Política del General”. Cuando Perón murió, el peronismo devino de movimiento en partido. Allí nació el mandato “el que gana conduce y el que pierde acompaña”, porque en el peronismo la unidad fue siempre un valor, la autoridad la dan los votos y “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”.
Decía Perón que “hay que adaptarse a la evolución de los tiempos” y eso significó en el PJ de los últimos treinta años conductores neoliberales como Menem, conservadores-populares como Duhalde y “desarrollistas con inclusión social” como Néstor y Cristina. El fenómeno se explica por la adaptación del peronismo al contexto mundial. Con Menem, luego de la caída del Muro de Berlín y el surgimiento del mundo unipolar, el margen de autonomía fue tan cercano a cero que las relaciones carnales y las privatizaciones constituyeron prácticamente la negación de la doctrina peronista. De allí el desprestigio del “pejota” y el estado de terapia intensiva en que lo encontró Néstor Kirchner en 2003.
El contexto posneoliberal mundial y latinoamericano con que asume favoreció la alianza con sectores de centro izquierda, con una política frentista donde el PJ no es lo único, pero si la columna vertebral (territorial) del kirchnerismo, como alguna vez lo fuera el sindicalismo para el peronismo. Si Néstor en su momento condicionó fuertemente al PJ fue para “encuadrarlo” y conducirlo. Con la transversalidad y una alta imagen positiva presidencial en la opinión pública Kirchner desplegó jugadas tácticas, no ideológicas, como permitir el ingreso de las organizaciones sociales y aumentar el peso del sindicalismo, para ajustar los márgenes de acción de intendentes y gobernadores. No fue casual que el entonces presidente no cantara “la marchita” ni hiciera gestos de liturgia en los actos. Sin embargo las masivas movilizaciones convocadas por Blumberg y la tragedia de Cromañon y posterior destitución de Ibarra, lo persuadieron de que era imprescindible contar con un sólido respaldo partidario en la calle y en Congreso. La opción no se cristalizó en las elecciones de 2007, donde la transversalidad dio su último respiro con la elección del vicepresidente radical Cobos, sino en 2008 cuando la Mesa de Enlace logró paralizar al país con su lock out y potente poder de movilización. En ese instante, Néstor Kirchner asumió la conducción del PJ, la que abandonó luego de la derrota electoral de 2009.
¿Cómo evaluar esta revitalización del PJ? El movimiento peronista se despliega en la sociedad civil en las “organizaciones libres del pueblo” (agrupaciones territoriales) y éstas se articulan con el Estado en sus distintos niveles. El intendente es el jefe de la agrupación más grande y preside el PJ local, el gobernador el PJ provincial y el presidente el PJ nacional. El conflicto por la 125 con el mal llamado “campo” desató un terremoto que dividió aguas con ese sector del PJ-CGT que se neoliberalizó en los noventa. Se parte el PJ en el Congreso (Reuteman, Solá y compañía) inaugurándose el PJ-Disidente, junto a su ala sindical: Barrionuevo-Momo Venegas.
Los que daban por muerto al Partido Justicialista en 2003 se han llevado una sorpresa. Néstor Kirchner le inyectó vida, lo revitalizó. El aluvión juvenil militante que se desató con su muerte le dio proyección, y sumó al peronismo una camada que no trae los complejos a resolver propios de la cultura de la resistencia en los noventa, de la transición entre el autonomismo y la verticalidad a la conducción.

Hablemos de pensamiento nacional

No es constructivo encerrarse en una lógica netamente PJ y ser expulsivo de espacios kirchneristas no peronistas (legítimos integrantes del FpV), pero menos aún lo es abandonar la lógica del pensamiento nacional para abrazarse a un progresismo citadino. Sabbatella demostró una evolución desde el “golpear juntos pero marchar separados” de 2009 hasta lograr adoptar una lógica movimientista e integrar la lista del FpV en 2011 sin beneficio de inventario.
Se discuten lógicas, patrones de pensamiento. No es bueno “echar” a los no-peronistas del FpV, pero menos aún desplegar una cultura “antipejotista” para volver a hablar de los “barones del conurbano”, los “señores feudales de las provincias” y la “burocracia sindical” donde Néstor y Cristina serían dos extraterrestres que no se sabe de dónde salieron. Lo dijo insuperablemente Martín Rodríguez: “Duhalde fue el GOU del kirchnerismo”.
Néstor Kirchner le demostró históricamente a Chacho Álvarez y al Frepaso que la construcción política de cambio y gobernabilidad es territorial y no mediática, y que la disputa es por dentro del Partido Justicialista. También enseñó a gobernar a los dirigentes partidarios, a no “chocar la calesita”, que cierren los números “con la gente adentro”, a ganar autonomía frente al poder económico. Mostró que es fundamental que haya recursos para distribuir, sin necesidad de vender las joyas de la abuela como hizo Menem. Se abre un período en donde “hacer la escuelita” (intendente, gobernador, presidente) pone en valor al candidato, donde la experiencia de gestión, saber gobernar los conflictos en distinta escala da patente de líder.
La gestión de Scioli en la PBA fue mediocre, pero debe recordarse que “la Provincia” es infinitamente más ingobernable, por lo estructuralmente desfinanciada, que el Estado nacional. Discutir coparticipación federal, subrepresentación de la PBA en el Congreso Nacional y del conurbano en la legislatura provincial es encarar el asunto seriamente.

¿Patria o Muerte, o Todas las Manos Todas?

Un ejemplo de esa carencia de pensamiento nacional lo expresa la frase “si gana la interna de FpV Scioli, voto en blanco”. Siempre son saludables las internas apasionadas, mientras no se pierda de vista que justamente son internas y el adversario real se encuentra afuera.Resurgen voces “anti PJ” que parecieran querer llevar a una interna del FpV que enfrente por un lado a Scioli-PJ contra Randazzo-Unidos y Organizados. Transformarse en línea interna del PJ es el desafío de UyO y la misión histórica de la generación del bicentenario para que el PJ, que tiene el mayor despliegue territorial en el país, nunca más deje de ser la expresión del movimiento nacional como sucedió en los años noventa. Si “el límite ideológico es Scioli”, no se entiende lo que enseñó Néstor y la disyuntiva pasa a ser: o corriente interna del Partido Justicialista, o pocos pero buenos e intemperie rutera. ¿Por qué? Porque en política, como en el TEG, gana quién suma más voluntades. Quien se mantiene unido, debate y persuade sumando adherentes, y divide al adversario jugándole las contradicciones. Se debe aislar al adversario, nunca aislarse uno. No se debe olvidar al conflicto de la 125 como termómetro para discernir lealtades y traiciones.

Vuestros hijos no se irán de esta Plaza

En las provincias esta discusión se torna irreal, porque los grupos “kirchneristas puros” o no peronistas del FpV son muy marginales frente al despliegue territorial del Partido Justicialista.
Aquellos que crean que teniendo enfrente a Macri no se polariza la elección y que no se puede armar una ingeniería electoral-institucional que lo condicione a Scioli con Cristina de gran electora, no conocen la lógica del kirchnerismo.
Si Scioli gana la interna del FpV, Cristina le impondrá el vicepresidente, la gran mayoría de los diputados nacionales, la fórmula a la gobernación de la Provincia de Buenos Aires y al menos 1/3 de la lista de legisladores provinciales. Nada más, nada menos.
La lógica del movimiento es la de un gran colectivo de larga distancia, donde el conductor maneja y los leales y los ex adversarios van adelante, al medio o atrás, todos mezclados. El que se baja, pierde.
(Publicado en ABCenlinea.com.ar )

sábado, 23 de mayo de 2015

Mesa Redonda Pateando el Tablero con Martín Rodríguez, Diego Genoud y Fernando Rosso

Gratamente sorprendidos, reproducimos el programa Pateando el Tablero de la Izquierda Diario. Allí se desarrollo una mesa redonda con Martín Rodríguez, Diego Genoud y Fernando Rosso. Gran debut, tocando todos los temas: kirchnerismo, juventud, movimiento obrero, la coyuntura electoral y la izquierda.







jueves, 21 de mayo de 2015

Randazzo: el Flaco de Cristina

randazzo1
Mucha polvareda levantó entre propios y extraños la gaffe de Florencio Randazzo en su encuentro con Carta Abierta, al decir que con Scioli “el proyecto se queda manco”. Caza de brujas clarinista alegan de un lado,falta de códigos del otro. Lo cierto es que lo que parece más una torpeza que una maldad, revela dos cosas: que el inconsciente le jugó una mala pasada al ministro y que peor quedó el auditorio de intelectuales que festejó con risas francas el involuntario chiste. Este “error no forzado” del flaco Randazzo provoca que el día en que Cristina comparte con él cadena nacional inaugurando obras ferroviarias, estén todos hablando del chiste “del manco”.
¿Por qué tanta pica entre Randazzo y Scioli? Al ministro, que corre de atrás en las encuestas al gobernador y ex vicepresidente, no le queda más opción que confrontar para sumar puntos. Es algo tan cierto como que el candidato que va perdiendo pide el debate. Nada fuera de lo común. Sucede que es el rol que le toca jugar a Randazzo el que lo predispone a este tipo de situaciones. Voluntaria represa para la ola naranja, Florencio sobreactúa la disputa del hombre de la política (de partido) contra el candidato nacido en el jet set deportivo y mediático.
Los purismos pertenecen al reino de la no-disputa de poder y estamos hablando de dirigentes políticos de primer orden, conviene por tanto historiar recorridos, analizar gestiones, evaluar discursos, ponderar alianzas.

Desmitificar

Nadie que haya hecho política desde el peronismo en los negados y simplificados años noventa pudo no ser menemista o duhaldista. Es algo biológico, generacional. ¿Cómo se deja de hacer política en 1991 y se vuelve en 2003 y además, “se llega”? Así piensan los angelitos, diría un General.
randazzo2
Partiendo de esta base, es muy meritorio que Randazzo haya hecho la “escuelita” de la militancia, que implica volantear, afichear, fiscalizar, pintar paredones. Hacerse de abajo. De ahí a la Intendencia de Chivilcoy y jugar en la liga provincial hay un paso, si se tiene pasta. El flaco pega el salto cuando es nombrado ministro Modernizador del Estado en la gestión de Solá (luego de la huida de Ruckauf hacia la cancillería, con la provincia incendiada post 2001). Sucede que el manual decía que para sobrevivir como gobernador, Solá debía aumentar su autonomía del duhaldismo (en la legislatura, en el gabinete, en los territorios) y esa necesidad mutua lo hermanó con Néstor Kirchner, que vivía el mismo dilema a escala nacional. Y el instrumentador operativo de esa alianza fue Randazzo, el canal de diálogo de Néstor con la gestión provincial, evidenciado en hechos como la paritaria docente, que cuando ya no daba para más, Nación aportaba el dinero y Baradel se enteraba por Florencio.


El salto nacional se produce con Cristina en 2007, llegando al ministerio del Interior (sin el control de las fuerzas de seguridad, que se las llevó Aníbal a Justicia). Desde allí Florencio desplegaría una de sus mayores virtudes y marca registrada: su capacidad de gestión. Primero con los DNI (rápidos, baratos, transparente), luego con los Pasaportes, la Agencia de Vialidad (incorporando a un gran comunicador como el Flaco Traverso) bajando los accidentes en ruta. Luego sucede la tragedia de Once, combo letal de un negligente motorman y una política ferroviaria que no estaba a la altura de los cambios ocurridos en el país desde 2003. Concesiones dolosas a cambio de un servicio “gratis”, sindicatos con demasiado poder, tercerizaciones, negocios varios y un nivel de desinversión de décadas configuraron una trampa mortal que el pueblo argentino no se merecía. Ese desafío le asignaron a Randazzo y ese desafío aceptó.
Al coraje político en la decisión de Cristina se correspondió un nivel de inversión que permitió renovar vías, estaciones, vagones y toda una serie de mejoras que Randazzo hizo en tiempo récord y enfrentando oposiciones a veces insólitas como la de los sindicatos ferroviarios. Éste éxito mayor de gestión (y la confianza depositada en él por Néstor y Cristina desde la época de Solá) le valió la nominación a precandidato presidencial por el Frente para la Victoria.

Para conducir, sintetizar

Pero no todo es gestión en esta vida y la política se compone de muchos otros elementos. Como la capacidad discursiva (sea en el Congreso en un informe de gestión, en un debate televisivo o en una encendido acto partidario), de negociación, de tejer alianzas, de la iniciativa política. En definitiva, la capacidad de conducir y de sintetizar.

Es legítimo marcar el origen en la militancia partidaria, el ser “un hombre de la política”, frente a candidatos con otros orígenes. Pero ese mismo origen impone preguntas: ¿Por qué le cuesta tanto a Randazzo sumar dirigentes medios y provinciales? ¿Dónde está su “Grupo Calafate” o su “Grupo San Martín”? ¿Por qué tan pocos sindicatos lo apoyan? Pareciera que Randazzo no sintetiza todas las corrientes que confluyen en el movimiento nacional (si llamarlo hoy peronismo o kirchnerismo es una discusión más larga) representadas en los gobernadores, los sindicatos, los movimientos sociales, la clase media no antiperonista, la juventud. Habrá que ver si con el empuje de Cristina alcanza en las encuestas y las urnas, logrando emular la fórmula que utilizó Lula para construir a Dilma.

Aníbal Fernandez y Julián Domínguez se disputan los vices

20.05.2015 / ¿Cómo quedarán las fórmulas del FPV en Provincia de Buenos Aires?
Luego del “baño de humildad” sugerido por la presidenta, la catarata de renuncias a la carrera por la gobernación bonaerense no se hizo esperar. La carrera ahora es por los vices, que se disputan el jefe de Gabinete de ministros y el Presidente de la Cámara de Diputados.
por Santiago Costa para Politicargentina

Luego del “baño de humildad” sugerido por la Presidenta, la catarata de renuncias a la carrera por la gobernación bonaerense no se hizo esperar. Candidatos endebles en cuanto a conocimiento público e intención de voto (condiciones necesarias, pero no suficientes para competir con posibilidades de éxito) dieron el paso al costado.
Así desfilaron bajando del estrado el vice ministro de desarrollo social de la nación y referente de Kolina 
Carlos Castagnetto; el joven y exitoso intendente de Berazategui Patricio Mussi; los ministros sciolistas Cristina Álvarez Rodríguez y Santiago Montoya; y el vicegobernador actual Gabriel Mariotto.
El caso más resonante sin dudas fue 
Diego Bossio, no solo por liderar la intención de voto en las encuestas hasta el momento del ingreso de Aníbal Fernández, sino por tener una supuesta fórmula acordada con Sergio Berni. Este último siguió en carrera junto a Julián Domínguez, el mencionado jefe de Gabinete de la Nación y los intendentes de La Matanza Fernando Espinosa, y de Lomas de Zamora Martín Insaurralde, quienes no aceptan ningún tipo de baño de humildad por el momento.
Descontando el caso particular de Insaurralde, sobre quien el kirchnerismo hará sonar el escarmiento de la obligada reelección municipal por sus reiterados amagues de deslealtad, el resto de los ex candidatos bien pueden valer un vice. En ese caso a los ministros excluyentes (Fernández y Domínguez) pueden acompañarlos dirigentes con poder territorial (los intendentes Espinoza y Mussi), con perfil en el combate a la inseguridad (Berni) o con experiencia en el manejo legislativo en una siempre compleja Legislatura Provincial (Mariotto). ¿Pero cuáles son las fórmulas más posibles? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de los candidatos a gobernador del FPV?
Circuló con intensidad la posibilidad de la fórmula Aníbal-Berni. Sin embargo, esa combinación sufre de exceso de “azul” y peca de dura. Es que al aporte de hombre de acción, incansable y eficaz de Berni se suma la experiencia de Aníbal Fernández como ministro del Interior coordinando a la Policia Federal. Además, ambos son reconocidos por interpelar a los jueces, por evitar la mano dura sin ser “progres” ni “garantistas”. Es lo más duro que puede ofrecer el kirchnerismo por dentro de los derechos humanos. Esa fórmula no se complementa y satura, aún en la provincia de Buenos Aires donde la inseguridad es la principal preocupación ciudadana.
Tanto Mussi por su buena gestión y “refrescante” juventud (algo que en el caso de Bossio parece haberle jugado en contra, “tener tiempo para la revancha”), como Espinoza por manejar el principal distrito y ser representativo del PJ son números puestos a vice. Domínguez parece inclinarse por el primero. No se sabe si Fernández se inclina por el segundo, que podría ser el heredero simbólico de Alberto Balestrini, y no hay dudas de que desde la vicegobernación al sillón de Dardo Rocha el trayecto es más corto que desde una intendencia.
El FPV tiene hoy por hoy como partido, como espacio político, la mayor intención de voto en la Provincia. Sin embargo no todo es color de rosa para ambos candidatos. Julián Domínguez debe luchar contra cierto desconocimiento del electorado. Esa fue la razón por la que desde la Casa Rosada asignarán en su equipo al publicista Enrique “Pepe” Albistur, otrora Secretario de Medios y jefe de campaña de varios candidatos kirchneristas.
Por su parte, Aníbal Fernández cuenta con una imagen negativa sensiblemente superior al promedio, que no le quita intención de voto por si le asigna un techo. Por su estilo, si hay un lugar donde pesa menos ese techo es en la provincia de Buenos Aires donde se valora su experiencia de trabajo y ese estilo arrabalero de tener pocos pelos en la lengua.
Faltan ver encuestas actuales, spots de campaña y actos que pongan en escena niveles de adhesión, así como saber si un episodio como vivido en la Bombonera la última semana no le da un plus a Berni que no lo deje afuera de una fórmula.

lunes, 18 de mayo de 2015

Muta la oposición: del escenario de tres tercios a la polarización. El gobierno, ¿se beneficia o perjudica?

Meses atrás el panorama electoral argentino estaba clavado en los tres tercios: tanto Scioli como Macri y Massa (y no en ese orden necesariamente) oscilaban entre los 20 y los 27 puntos en las encuestas, determinando un escenario de tres tercios. Nadie ganaba en primera vuelta y el opositor que pasara al ballotage tenía la seguridad de ganar. Recordemos que el sistema electoral argentino para elección presidencial, luego del Pacto de Olivos, indica que el ganador se consagra presidente sin segunda vuelta solo si supera el 45% de los votos válidos o si saca 40% + 1 voto, con diferencia de 10 puntos al segundo.
Todo un desafío para el Frente para la Victoria, que veía articularse alianzas opositoras competitivas en varias provincias como Córdoba, Mendoza, Catamarca, Jujuy, Chubut y otras. La fortaleza inconmovible de Massa en la provincia de Buenos Aires, que concentra 40% del padrón nacional, era otro factor que se sumaba a esa cadena de triple empate.
Sin embargo el tiempo todo lo acomoda y Mauricio Macri mostró ser más virtuoso en términos maquiavélicos (astucia y fuerza para aprovechar la oportunidad) que Sergio Massa. O tener más fortuna, suerte. Fuera por sus asesores electorales, por la ayuda de la fracción conservadora del radicalismo, por la conveniencia del gobierno a jugar a que la dinámica kirchnerismo-antikirchnerismo angostara la ancha avenida de Massa y lo deje en un no-lugar; lo cierto es que Mauricio Macri acumuló una serie de triunfos políticos, algunos simbólicos y otros más bien materiales como el apoyo de la cúpula del empresariado argentino.
El gobierno por su parte logró sortear el caso Nisman sin que lo afectara electoralmente, capitalizó el repunte económico que desenmascaró los pronósticos apocalípticos, sosteniendo el nivel de empleo y consumo, bajando algunos puntos la inflación. Si las paritarias logran superar la inflación y el salario real vuelve a ganar unos puntos, la sensación de bienestar social impactará en el proceso electoral.
Es en medio de la creciente polarización entre Scioli como candidato más potente del kirchnerismo y de un Macri como referente de la oposición no peronista unida, que comienza el ciclo de fugas desde el massismo, como bien lo señala Diego Genoud. Fugas de intendentes aliados, retaceo de apoyo empresario, internas ventiladas mediáticamente, y un lugar de no-gestión fueron algunos factores que hicieron que Massa ya no sea hoy “un tercio” de la torta electoral. Se va desarrollando una paradoja: la principal debilidad de Macri y la principal fortaleza de Massa se atraen.
Macri no logra hacer “pata ancha” en la Provincia de Buenos Aires, con mayoría de identidad peronista. No es casualidad que su incansable candidata Maria Eugenia Vidal, que mide entre 12 y 16 puntos según que encuesta se mire, tire flores al peronismo con frases en un reportaje de Infobae tales como: “Les reconozco que en estos últimos 25 años han parado la olla solos. Para la gente, cuando está en problemas, el que está es el intendente” o “Scioli es alguien que ha tenido buenas intenciones, y le destaco su vocación de diálogo…Scioli no pudo, más allá de sus intenciones”. Tampoco la “estructura” del radicalismo bonaerense, que garantiza fiscales y acaso algún que otro candidato a intendente competitivo en el interior de la provincia, logran conjurar ese mal electoral.
Por su parte, el massismo pasó de la sobreabundancia de precandidatos a gobernador (recordemos: Giustozzi, Solá, Posse, casi Insaurralde, Francisco De Narváez y Mónica López) a ser rehén de su único candidato con potencia en intención de voto y dinero para financiar su campaña: Francisco De Narváez. Es que hoy por hoy, Massa es casi un rehén electoral del colorado, que ya mide más que él en suelo bonaerense, acaso por su fuerte instalación nacional y desgaste. Massa no tiene hoy ya margen para “bajarse” de la presidencia a la gobernación. No sólo porque falló en el timming, sino porque el propio De Narváez no permitiría que le arruinen el negocio así, y ya no queda claro quién necesita a quién en términos electorales. Si De Narváez quisiera un candidato a presidente con buen volumen electoral tal vez optaría por inclinarse hacia Macri. Y a la inversa. El problema de este nudo gordiano electoral es que Macri, a pesar de conocer a De Narváez hace décadas, le desconfía por su actitud post 2009 donde se sintió usado. Teme que la alianza electoral se rompa a poco de andar y se transforme en un problema de ingobernabilidad. Por eso prefiere una “fórmula pura PRO”, pero se sabe la necesidad tiene cara de hereje. Por eso pierden valor rumores de una candidatura de Niembro a vice de Vidal, ya que siendo un primerizo seguramente prefiera un cómodo destino de primer diputado nacional al tan expuesto cargo ejecutivo bonaerense al que no aporta los suficientes votos por más conocimiento público que tenga.
El periodista Pablo Ibañez puso el ojo en un dato revelador: en todas las elecciones en las que jugó a lo largo de los años, Felipe Solá siempre terminó en la boleta de “la vereda donde da el sol”. Habrá que reconocer sin duda el olfato político del ex gobernador y preguntarse si no es un indicador suficiente que esté funcionando como jefe de campaña de Francisco De Narváez.
Desde el macrismo quieren que Massa “vaya al pie”, rendición incondicional. Según Diego Genoud “Sergio tiene que salir a negociar a los próximos días porque si no se le desbanda todo”, advierten. El optimismo es tanto que –según declaran- ya no le pueden ofrecer ni la gobernación bonaerense. “Eso era en marzo, ahora ya no”. Ibañez en su nota aborda las negociaciones que se dan entre el el massismo y el macrismo “en off”: “La charla en Tigre, el lunes, se licuó cuando Monzó le hizo a Massa la “última oferta” de Macri: avanzar en un acuerdo, ahora que todavía mide, pero en términos hirientes que implicarían la autoexclusión del tigrense como candidato a cambio del ingreso del esquema del FR en las boletas del PRO. Algo así como un massismo sin Massa”. Se asegura que el diálogo está al nivel de Malena Massa-Nicolás Caputo, que son las dos personas con más chance de convencer a sus respectivos jefes (¿socios?) políticos.
Un sector del kirchnerismo prefiere un escenario estilo peronismo versus antiperonismo, donde creen que la “continuidad con cambio de estilo” que implica Scioli, le ganaría al cambio conservador que propone Macri, que se esfuerza en suavizarlo día a día con promesas de conservar logros sociales o guiños al peronismo. Sin embargo un Massa debilitado por debajo de los 15 puntos puede obrar el milagro de crear un frente solido del antiperonismo que no solo fuerce un ballotage sino que haga imprevisible su resultado.

Cristina candidata: ¿Diputada Parlasur o diputada nacional por Buenos Aires?

15.05.2015 / Los caminos posibles de la Presidenta

¿Cuál será el destino de la mandataria? ¿Será parlamentaria del Mercosur? ¿Legisladora nacional?


por Santiago Costa para Politicargentina




Existe una vieja frase en el peronismo que explica muchas cosas: “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”. En este ciclo electoral donde no puede reelegir como presidenta, Cristina necesita demostrar que quiere ganar para seguir conduciendo el movimiento nacional peronista (columna vertebral del kirchnerismo, aunque no su único componente) y por eso será candidata. Pero ¿candidata a qué?

Este año no renuevan senadores Santa Cruz ni Buenos Aires, distrito electoral adoptivo (por residencia) y de origen (por nacimiento) respectivamente de la Presidenta. Esa opción suele ser la preferida de los ex presidentes al ser el cargo legislativo que mayor cuota de poder concentra (poder de veto para obstruir una ley y negociar beneficios para la provincia de origen o partido al que se pertenece).

Ahora bien, la opciones actuales son dos: candidata diputada Parlasur o candidata diputada nacional por la provincia de Buenos Aires. Analicemos los pros y contras de ambas opciones.

No es en absoluto menor que el Congreso Nacional, a instancias del gobierno, haya aprobado la ley que reglamenta las elecciones a diputados del Parlasur y las haya “pegado” a las elecciones nacionales. Nada es casual en política y el kircherismo suele hacer estos moviemiento para contar “con un as en la manga” en caso de necesitarlo. Los pros, además de los fueros que eviten futuras cazas de brujas judiciales, son varios. Por un lado “la salida por arriba” que significa una representación latinoamericana, de perfil internacional. No obstante ello no es del todo satisfactorio si Cristina quisiera explorar ese perfil, dado que por su estatura política, no podria conformarse con menos que la secretaria general de Unasur que alguna vez detentara Néstor Kirchner. Sin embargo, hay otras ventajas y razones más terrenales en esta opción que hacen a lo electoral y lo simbólico. Los diputados parlasur se eligen en cierta cantidad por las provincias (como se elijen los diputados nacionales) y en cierta cantidad por distrito único, o sea en todo el país (como el presidente).

Esto significa que si Cristina fuera candidata parlasur por distrito unico, su boleta estaría en todo el pais, con el “arrastre” que eso significa para todos los gobernadores y demás cargos electorales que compitan en simultáneo con la elección presidencial. Incluso hay una última razón simbólica: sacar más votos que el candidato a presidente por el FpV. Mucho se dijo tanto en 2007 como en 2011, cuando la fórmula fue Cristina presidenta Scioli gobernador, acerca de quién sacaba más votos que quién (gracias a colectoras como Nuevo Encuentro o corte de boleta). Ese dato era leído en clave de demostración de poder, de quién “le aportó votos” a quién. En esta elección puede volver a repetirse. Cristina iría en la primer boleta desde la izquierda, “arriba” del candidato a presidente del FpV. Como contra de esta opción puede mencionarse el hecho de sacar al candidato del escenario local y la disputa de poder día a día (como el nombramiento en una Embajada) y que el Parlasur hoy en día tiene un carácter más bien testimonial y simbolico, no maneja ninguna cuota de poder significativa.

En el caso de ir Cristina como candidata a diputada nacional por Buenos Aires, las contras son evidentes: disputar en un solo distrito y en una categoría “menor”, aunque se sepa que al kirchernismo nunca le importó el título del cargo sino la cuota de poder efectivo que contiene. En este caso, la cuota sería grande ya que podría significar ser Jefa de Bloque del Frente para la Victoria o bien Presidenta de la Cámara de Diputados. En ambos casos lideraría y controlaría la tropa legislativa, asegurando su lealtad, en un próximo Congreso que no contará con mayorías absolutas y donde la primera minoría seguirá siendo muy probablemente del Frente para la Victoria. En el segundo caso además, Cristina se ubicaría como tercera en la línea de sucesión presidencial en caso de muerte o renuncia del Presidente y de su vice. A este panorama hay que agregarle que la Provincia de Buenos Aires concentra el 40% del padrón nacional, lo que significa que el kirchnerismo siente que allí hay que ganar si o sí y todos los sacrificios y “arrastres” son bienvenidos en la disputa central.

¿Qué hará Cristina? Sólo ella lo sabe, porque maneja como nadie manejó (exceptuando claro a Juan Domingo Peron y a Néstor Kirchner) la fórmula de la conducción política que reza información-secreto-sorpresa, que sirve tanto para apabullar al adversario con la iniciativa política como para refozar en la incertidumbre la lealtad de los propios. No obstante, un indicio puede darlo el florentino Maquiavelo, padre de la ciencia política moderna, cuando recomendaba que “al conquistar un reino, el principe debe mudar la capital de su reino e instalarse en él, para gobernarlo con justicia y ver los desordenes ni bien comienzan a generarse, a fin de remediarlos en su origen”. Sabemos que Néstor Kirchner conquistó el peronismo bonaerense en 2005 al ganarle a Duhalde y se asentó en él, nombrando a los gobernadores. Tal vez diputados sea el nuevo reino.

Chubut: Das Neves deja a Massa por Scioli con la bendición de Cristina


Publicado en ABCenlinea

Si el panorama político argentino es cambiante día a día, el de Chubut es directamente vertiginoso. Es que los esquemas de alianzas electorales mutan en un escenario donde “la familia peronista” está dividida hace al menos cinco años.

Sucede que la última semana trascendió una serie de reuniones que el ex gobernador Mario Das Neves mantuvo con los principales candidatos y referentes del Frente para la Victoria a nivel nacional: Florencio Randazzo, Daniel Scioli, Aníbal Fernández, Oscar Parrilli, Julián Domínguez. Esos pasos previos se coronaron en las últimas horas con un llamado de la mismísima Presidenta Cristina Kirchner al ex gobernador.

Para entender el panorama hay que tener en cuenta varios factores.El primero es el sólido cariño que la mayoría de los chubutenses sienten por Das Neves, lo que se refleja en las encuestas de intención de voto, donde vuela. A eso se suma una relación de amistad de muchos años con Daniel Scioli, hoy el candidato mejor posicionado del kirchnerismo para suceder a Cristina. Por último existe un respeto entre los dirigentes nacionales del FpV a la trayectoria de Das Neves, que se resume en la frase de uno de ellos: “Mario se equivocó cuando la enfrentó a la Presidenta en 2011 con Duhalde, pero eso ya pasó”. No hay que olvidar que Cristina y Das Neves compartieron bancada en diputados durante muchos años.

Es que del lado del FpV chubutense sucedieron muchas cosas que explican este acercamiento. A la desconfianza que inspira el actual gobernador Buzzi en el FpV nacional por su recordado “pase” luego de ganar la gobernación por la lista de Das Neves, se sumo en 2014 las declaraciones del Gobernador culpando a la Casa Rosada por una investigación de la AFIP en relación a unas cuentas bancarias en el exterior poco claras en medio de la sanción de la nueva ley de hidrocarburos.

La fuerte fragmentación del Partido Justicialista chubutense, con varios líderes como el ex ministro de Agricultura Yauhar, el intendente de Comodoro Rivadavia (que concentra 40% del padrón provincial) Néstor Di Pierro, el ex candidato a gobernador Eliceche (hoy presidente del PJch) no logra conciliar un proyecto que permita “unir al aparato”.

Esa fragmentación del kirchnerismo local, con sus principales dirigentes enfrentados, fue una de las causas de la dura derrota del ex ministro Yauhar en las legislativas de 2013 donde el dasnevismo se alzó con los dos diputados nacionales en juego. Al no haber renovación parcial de la legislatura provincial no se puso la “gobernabilidad” en juego y tanto Buzzi como Eliceche juzgaron prioritario eliminar de la competencia por la gobernación en 2015 al entonces ministro, algo que evidentemente la Presidenta no olvidó.

Por último, una gestión deslucida en los últimos cuatro años con problemas inéditos de inseguridad, desempleo en el sector pesquero y pérdida de regalías por la baja en el precio internacional del petróleo no favorece la imagen del actual mandatario.

En este escenario, un Massa que se cae en las encuestas y la posibilidad para Cristina de contar con legisladores nacionales por Chubut de su preferencia, sean electos en la lista que sea parecen haber configurado un acuerdo win-win para ambos sectores.

jueves, 14 de mayo de 2015

El Problema de “Macri Presidente”: la Provincia de Buenos Aires

Frente a un Sergio Massa que se desploma en las encuestas y es abandonado por sus aliados, la estrella electoral de Mauricio Macri parece monopolizar el espacio opositor en un esquema nítido de polarización electoral en términos de kirchnerismo y antikirchnerismo, o más elegantemente “continuidad” versus “cambio”.
Los últimos seis meses de Macri han sido realmente brillantes, logrando generar hechos políticos que le permitieron perforar su techo de imagen negativa e intención de voto. Podemos recordar el desplome del espacio UNEN y el triunfo del sector que lo apoyó en la Convención Radical de Gualeguaychú, que le otorga estructura de alianzas en la matoria de las provincias donde PRO casi no existe. Al “pase” de un dirigente de peso como el Lole Reuteman desde el Frente Renovador, se sumó la buen performance de Del Sel en Santa Fe y su victoria personal como líder del PRO en imponer a Larreta en las primarias porteñas.

A Macri las encuestas le sonrién con un segundo lugar, oscilando entre 26 y 30 puntos, depende la encuestadora en cuestión. En términos territoriales Mauricio es fuerte en el eje “pampa húmeda” que compone Córdoba (donde logró articular existosamente una alianza competitiva que es la pesadilla de De la Sota), Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y Entre Ríos. A ese dispositivo de “provincias grandes” se suma Mendoza, donde el radicalismo tiene chances serias de gobernar. Sin embargo su talon de Aquiles sigue siendo el mismo de siempre: la Provincia de Buenos Aires, hogar del 40 por ciento del padrón nacional. Es que si de Buenos Aires hablamos, “la ciudad” no es lo mismo que “la provincia”, donde todo el peronismo sumado suele pasar la barrera del 60 por ciento, yendo unido en el PJ o en variantes “renovadoras”.

El nuevo Macri es un pragmático. Eso explica las alianzas que desarrolló en suelo bonaerense tanto en 2009 con Francisco De Narvaez como en 2013 con Sergio Massa. Sin embargo su intento de posicionar una candidata propia chocó con la negativa de Gabriela Michetti de “mudarse” de distrito electoral. Hoy ese lugar lo ocupa María Eugenia Vidal, que viene “pateando” la provincia hace un año. Se reconoce en Vidal a una incansable trabajadora que ha logrado aumentar su nivel de conocimiento e intención de voto que oscila entre 12 y 16 puntos. Sin embargo eso sigue siendo poco. Macri confía en que su figura en la boleta logre “arrastre” desde arriba, potenciando a Vidal.
A eso se suma la estructura del radicalismo bonaerense, que pese a su declamado progresismo ya ha hecho gala de un pragmatismo que la llevó a la fórmula Alfonsín-De Narváez en 2011 sin ir más lejos. Se sabe, “no hay pueblo que no tenga capilla ni comité radical” y eso asegura fiscales y hasta candidatos en algunos pueblos, más bien del interior rural bonaerense. Sin embargo, y pese a los “nombres” que arrime el radicalismo, Macri se inclina por colocarlos en lugares de la lista legislativa provincial. Es que en la cabeza de Mauricio el ejecutivo tiene que ser PRO puro, gente de confianza y eso lo inclina en sentido contrario a fórmulas mixtas o acuerdos. Lo que necesita de los radicales bonaerense es un apoyo en bloque que obture fugas hacia el espacio de Margarita Stolbizer.

La desconfianza es la misma barrera con que topan intendentes como Posse, Cariglino y otros que ofrecen estructura territorial y niveles de conocimiento aceptables. Macri no quiere repetir la experiencia de la Alianza con”menjunges” electorales. Recibirá el apoyo del pro peronismo, pero les ofrecerá reelegir en sus distritos, ni menos ni más.
Sin embargo, hoy el candidato no kirchnerista que más “mide” en la provincia se llama Francisco De Narvaez. Mide más incluso que el propio Massa, ya identificado y desgastado en la batalla nacional. Eso le da “margen” de maniobra al colorado, que nunca fue un hombre de partido o alianzas duraderas y necesita un candidato a presidente fuerte. Ese motivo es el que lleva a muchos a imaginarse una posible alianza opositora Macri Presidente-De Narvaez Gobernador donde todo sea win-win.

Este escenario cuenta con un problema: Macri recela de De Narvaez. Todos los que lo conocen aseveran que Mauricio no es una persona rencorosa. Sin embargo sí se sintió usado dos veces: por De Narvaez y por Massa. El primero se obnubiló luego de su estrellato electoral de 2009 y tuvo actitudes extorsivas hacia Macri que llevaron al fin de esa exitosa alianza electoral.
Pero ambos empresarios se conocen, junto con Scioli, desde hace años cuando eran jóvenes promesas del jet set argentino.

¿Se jugará Macri por una fórmula “pura” confiando en transferirle votos desde su figura a la de su candidata Vidal? ¿Buscará un acuerdo con De Narvaéz que le asegure orillar un 40% de votos bonaerense como piso? Algo es seguro, una candidatura presidencial competitiva no puede conformarse con menos de 30 puntos en suelo bonaerense, que son 15 a nivel nacional.

sábado, 2 de mayo de 2015

Massa en Vélez


No todos los primero de mayo se lanza un precandidato a la presidencia. Precisamente eso hizo Massa en un estadio de Vélez repleto por las bases de los intendentes y sindicatos que lo apoyan. Si bien este tipo de demostraciones de fuerza es típicamente peronista por su poder de movilización, el acto tuvo muchos condimentos que lo hicieron original. Una estética cuidada fue uno de ellos, con shows en vivo para la familia, nuevos colores de campaña celeste y blanco, mucho vídeo por la pantalla gigante y un Massa caminando una pasarela que se adentraba en el campo, desenvuelto frente a su mega auditorio cual pastor evangelista. Un showman.
Si Mauricio Macri tuvo su semana de oro entre las elecciones de Santa Fe y las de Ciudad de Buenos Aires; esta semana, políticamente hablando, se la llevó Massa. Al acuerdo con el gobernador de Córdoba De la Sota para ir a unas internas abiertas del peronismo no kirchnerista, sumó este gran acto que en cierta medida sirvió para romper el cerco mediático del que los massistas insisten en que son víctimas, encuestas "truchas" y ninguneo mediático pro Macri mediante.
La realidad es que muchos en el kirchnerismo apostaron, sobre todo en las redes sociales, a un estadio semi vació que terminara con el mito Massa. Un clima poco benigno el sábado parecía cerrar la ecuación. Sin embargo, al lleno total se sumó una mística nada desdeñable que mediante miles de banderitas de argentina repartidas entre los presentes en el campo, himno coreado en las tribunas y hasta un improvisado "que los cumplas feliz" para el candidato que cumplió 44 años la semana pasada, mostró que la gente de ese estadio tenía ganas de estar ahí.
Massa por su parte aprovechó a fondo la ocasión para despacharse con un discurso redondo. No solo dejó patente su tremenda vocación de ser presidente (sus ganas de dar pelea hasta el final) sino que deslizó promesas a distintos sectores y esbozó un perfil suyo y de sus contrincantes. A los trabajadores los saludo en su día y prometió eliminar el impuesto a las ganancias y atacar la inflación. Al interior del país le garantizó relanzar las economías regionales eliminando las retenciones para dichos productos. A a la clase media metropolitana le juró combatir la inseguridad y el "garantismo zaffaroniano", algo que se sabe rinde electoralmente. A ese sector prometió también combatir la impunidad de la política a la que simbolizó, tal vez maccartystamente y yendo ciertamente más lejos que Macri, en los "ñoquis de La Cámpora" que él no permitirá que dejen plantados en el estado.


Promesas electorales aparte, es digno de destacar la construcción de su perfil como "hijo de inmigrantes" de clase media (nombró y enfocaron a sus padres al principio y al final de su discurso) frente a sus oponentes, tanto Macri como Scioli, que vienen de cuna de oro. Algo que rendondeó nombrando a sus hijos y ponderando a su mujer, mostrándose fuertemente "familiero" cosa que siempre paga electoralmente. Sin embargo, lo realmente llamativo fue la explicación por parte de Massa de qué es "el cambio justo", nuevo eslogan de campaña que sus adversarios no tardaron en ridiculizar con la imagen de las monedas que da un taxista o kioskero de vuelto. Es que Massa tal vez haya encontrado la fórmula ideológica-discursiva de evitar el ahorcamiento en las encuestas que le genera la polarización Macri-Scioli. Cuánto más se tensen los campos kirchnerismo-antikirchnerismo (o peronismo-antiperonismo, como ud. prefiera) la "ancha avenida" massista se va angostando hasta transformarse en una vereda de San Telmo.
Massa sabe que estas elecciones tiene más chances de ganarlas el candidato que dé con la fórmula químicamente más pura en la dosis exacta de "continuidad" y "cambio". Y Massa, cuál alquimista, realiza una operación discursiva que lo saca del lugar de "ni chicha ni limonada" en que lo habían colocado tanto el kirchernismo como el antikirchernismo y dice: ni el presente bobo que niega los problemas que es Scioli; ni el pasado neoliberal dinamitante de todos los logros sociales de esta década que es Macri.
Ni presente ni pasado: futuro. Brillante. Lo dijo claro: él fue el límite en 2013 al kirchnerismo desbocado reeleccionista y "lo sigue siendo", pero sacará por ley la Asignación Universal y no volverá a las AFJP.
No obstante, por más que dicha fórmula recapture votos y lo saque del cerco mediático, muchos factores más juegan de cara a octubre. Scioli cuenta con el respaldo de los gobernadores y la mayoría del sindicalismo. Macri cuenta con la preferencia mediática, el acuerdo con los radicales y el apoyo empresario. Habrá que ver si es verdad, como creen los massitas, que con una elección extraordinaria en provincia de Buenos Aires y Córdoba y un restito en el interior del país alcanza.  

martes, 28 de abril de 2015

¿Qué tendría que hacer Recalde para sumar votos?

Un debate es vital como el agua para Recalde hoy por hoy.
Se escribió inmediatamente después de las elecciónes PASO en ciudad de Buenos Aires que PRO hizo una gran elección, que Lousteau hizo buena elección y que el FPV, que bajó su piso de votos.
El PRO construyó su identidad sobre los restos de la hegemonía radical de la ciudad, con pata peronista con la dupla Ritondo-Santilli. Los votantes hicieron caso a Mauricio votando masivamente continuidad con Rodriguez Larreta. 
Lousteau hereda el voto radical, suma algo de voto joven, siempre en la franja del no peronismo. Algo del progresismo fue a parar a ese espacio también, viendo los malos desempeños de los acompañantes del FPV. Ellos no sumaron, Ocaña sí. Tanto Recalde como Lousteau saldrán a disputar el voto que eligió a Michetti. Se redefinen estrategias. Stop.

El Perfil de Recalde
Se dijo también que "el proyecto no se ve" tanto en una ciudad con cloacas, gas, agua y luz de por sí. Eso quita potencia a la frase "el candidato es el proyecto", no tiene sustancia en estas tierras asfaltadas. Optar por subestimar o despreciar al porteño como esencialmente gorila es el error que no debe cometer el Frente para la Victoria. Si en el largo plazo la única formar de vencer al PRO y quebrar su hegemonía es retomar algunas de sus banderas pero operando sobre sus contradicciones para lograr quebrar su sistema de alianzas (su pata peronista por ejemplo), en el corto plazo y en medio de una campaña electoral pueden delinearse ciertos reajustes tácticos posibles.
En una ciudad con pretensión de autonomía, que disputa y tensa tradicionalmente con el poder central, mostrarse como "el delegado del poder nacional" es un error. Se debe tener perfil autónomo y animarse a discrepar en cuestiones locales con las autoridades nacionales (la cuota de plan federal de vivienda asignada por ejemplo). La supuesta polarización que abona Artemio López como remedio para todo, no existe en la capital. Primero porque las elecciones son un mes antes que las primarias nacionales. Segundo porque como ni a Lousteau ni a Larreta les conviene nacionalizar una disputa donde sus propios referentes nacionales comparten interna presidencial, harán el vacío. En un esquema donde la "continuidad anti k" suma el 60 % piso no es negocio para Recalde. No es por ahí.
¿Qué podría hacer entonces Recalde para captar voto?
  1. Nombrar un buen vice. Visto el desempeño de la progresía, y en relación a lo que se escribe a continuación, una fórmula 100% peronista con Victor Santa María no sería mala opción.
  2. Se vio varias veces en el discurso de Recalde que afirma que los porteños "no quieren", "les gustaría", "están deseando". Hay una ajenidad discursiva. Hay que incluirse todo el tiempo: "queremos", "nos gustaría", "somos capaces".
  3. A pesar de la gran gestión de Recalde en Aerolíneas Argentinas (es más probable le reconozcan los libros de historia y no los diarios), el sentido común porteño está hegemonizado por el relato "Aerolíneas es un agujero negro en el presupuesto nacional y un refugio laboral de camporistas". Es un punto en el cual tener un par de argumentos sólidos y con punch para "devolver saques", si se permite la metáfora tenística, y no un tópico alrededor del cual generar centralidad e identidad. Lamentablemente el usuario porteño de Aerolíneas Argentinas no vislumbra la vitalidad de la conectividad como puede hacerlo un jujeño o un fueguino. Se percibe como el reino de la ineficiencia y el subsidio, es la dura realidad.
  4. Por eso mismo es preferible un perfil de tipo honesto y de abogado laboralista defensor de trabajadores. El episodio de la cámara oculta y denuncia de intento de corrupción en torno de la Ley que eliminó los tiket canasta como forma de pago de parte del sueldo de los asalariados debería ser en sí un spot de campaña. Honestismo puro y duro. En vez de ser "Podemos vivir mejor", el slogan de campaña podría ser algo más agresivo del estilo "Honesto, gestor y defensor de los ciudadanos que trabajan". Peronismo a los tobillos. 
  5. Es vital como el agua para Recalde un debate con Larreta y con Lousteau (que también lo desea). Allí tendrá que defenderse muy bien de su flanco (Aerolíneas) con frases contundentes y comparando con el subte (conectividad, función social, costos, inversión). Atacar a Lousteau por su falta de estructura para gobernar y su "supuesto" expertise como técnico, cuando a la hora de ser Ministro demostró gran torpeza en la elaboración de la resolución 125 al no discriminar chicos de grandes productores (adosarle la culpa técnica de la 125) y desatar la crisis con el campo. A Larreta debiera llevárselo al terreno de la obra pública, la vivienda, el transporte, donde hay mucha plata y poco hecho. Hablar de temas locales, sabiendo que la injusticia social no se caracteriza por dar vuelta una elección en CABA y que hasta Macri tiene su asignación social familiar con la tarjeta de "Ciudadanía Porteña". 

lunes, 27 de abril de 2015

PASO porteñas: sorpresas y lecciones.


La sorpresa que no sorprendió

La excelente elección del PRO en la ciudad de Buenos Aires, con el mismo porcentaje que Mauricio en la primera vuelta de 2011 (pero sin Mauricio) mostró que, contrario a lo que dijo en su discurso tanto Horacio como Macri, los ciudadanos porteños votaron por la continuidad. Tanto votaron por la continuidad que siguieron a quién Macri les indicó que más la garantizaba: su jefe de gabinete, su mejor gestor.
Claramente fue un triunfo de Macri, que logró transferirle votos a Larreta (nunca había ganado una elección) y demostrar que los votos del PRO son sus votos. Mostró que él es el líder e impuso a su delfín ante la rebeldía de Michetti (que no quiso ser su candidata en Provincia en 2011, que no quiso ser su vice en la fórmula en 2015). ¿Qué hubiera pasado si Michetti ganaba y Macri perdiera en la presidencial? Macri sofocó la rebeldía interna y garantizó el esquema actual de alianzas con los grupos de poder (negocios) en la ciudad, sintetizado en la figura de Nicolás Caputo, algo que el discurso de Michetti ponía en evidencia y amenazaba tenuemente. 
Hay que reconocerle a Michetti que se la jugó. Apostó y perdió, pero apostó. No hay peligro para ella, es senadora hasta 2019. Si es de notar como Larreta logró posicionarse como el gestor, el que domina el día a día y tiene un equipo que lo apoya. También hay que reconocer que Larreta logró aislar a Gabriela, alineando a toda la estructura del PRO tras él, y que la ciudadanía lo notó. 
Larreta con la segunda línea del Ministro de Cultura de Lombardi, uno de los dos ministros que apoyaban a Michetti
Michetti no logró salir del lugar legislativo que siempre tuvo, de las buenas intenciones pero inexperta en la gestión, con planteos de vuelo político como la lucha contra el narcotráfico, la trata o el juego en la ciudad. Macri logró con su apoyo hacer de Larreta, que no tiene gran carisma ni sonrisa seductora, Horacio no es un "rubio de ojos celestes" para los porteños. Shapó.
Mauricio por su parte capitalizó la victoria en su discurso pidiéndole al país que "no tenga miedo, se anime y acompañe", cerrando la puerta a una interna con Massa, por que "es peronista".

La sorpresa

Lousteau hizo una excelente elección. Su espacio ECO quedó como segunda fuerza y él como el candidato no PRO más votado, ganando en ambas peleas a Recalde y el FPV. Su discurso "evolutivo" y su perfil no peronista, jóven, experto universitario lograron captar al sector no PRO ni peronista de la ciudad. Su desafío es retener los votos de Ocaña, que con su 5% hizo buena elección sumando a ECO (algo que no se vio en el FPV con los competidores de Recalde) y salir a sumar los votos de Michetti, votos que en gran medida eran PRO con "mejores intenciones" (voto Papal, digamos) y otros de esos votos eran tal vez massistas, tal vez "voto útil" antimacrista pero no peronista.

El dilema es que la Ciudad de Buenos Aires siempre fue antiperonista y eso significó hasta 2001, "radical". Mucho del voto PRO fue, hace mucho, radical. Macri logró captar y darle una nueva identidad a ese voto, "modernizarlo" con un look empresarial y antipolítico. Macri también logró acaparar y consolidar un voto peronista porteño, reflejado en dirigentes como Ritondo y Santilli con fuerte predicamento en el sur de la ciudad. ¿Logrará Lousteau pescar en esa franja de voto no peronista y ex radical? Si pudiera hacerlo, es probable que consolide su ventaja y entre al ballotage. No parece tan probable que un electorado que voto continuidad se anime a "cambiar un equipo que gana" por alguien nuevo, sin experiencia ni equipo consolidado que mostrar. Sí hay que valorar la apuesta de un joven técnico de animarse a hacer política. 
El sorpresón

Si los objetivos eran quedar segundo como fuerza y tercero como candidato, salir tercero como fuerza y cuarto como candidato solo puede llamarse una mala elección para Recalde y el FPV. En vista de que los resultados de 2011 en primera vuelta fueron mejores que los actuales, corresponde formular ciertas preguntas. ¿Sumó o restó al Frente para la Victoria llevar tantos pre candidatos (Ibarra, Cerruti, Heller, Oviedo, López) en la interna? No por nada Scioli y los gobernadores del PJ se esfuerzan tanto en que en las PASO nacionales no haya más de dos candidatos: por  temor a que la excesiva competencia interna genere una foto perdedora en la competencia con otras fuerzas. 
Si el objetivo de Kirchner en 2009 al seducir a Heller fue retener al progresismo pero prescindir de Ibarra: ¿Por qué hoy son los dos candidatos? ¿Era necesario premiar al "radicalismo k" de Gustavo Lopez o a Lubertino (que impulsó a Oviedo) con candidaturas? El FPV tendrá que evitar la tentación de Fito Paéz de tildar a los porteños de retrógradas y bucear en las causas de su aislamiento electoral. Se sabe que en una ciudad con asfalto, agua y cloacas es más difícil demostrar las bondades del "proyecto nacional" que se evidencian solas en provincias del norte argentino. Pero es muy probable también que pese mucho la "obstinación capitalina" de estar en tensión con el poder nacional, ser "autónoma". Cabe preguntarse entonces qué contribuye más a una victoria: presentarse como un "delegado" de Cristina o construir un perfil propio autónomo y acaso hasta  "rebelde" en cuestiones locales. Nacionalizar la campaña hablando de Cristina o decir que "el candidato es el proyecto" evidentemente no sirvió. 
Se debe tener la certeza de que la única manera de terminar con la hegemonía del PRO es aceptar algunas de sus banderas ("lo que hizo bien") y apostar a fragmentar ese voto que alguna vez fue peronista. ¿Si los ex pj porteño Ritondo y Santilli de pronto dudaran de su pertenencia al PRO y vieran más negocio en integrar una fórmula PJ con Santamaria por ejemplo, qué se diría? 
Si el FPV quiere ganar la nación y para eso está dispuesto a perder en la ciudad, como dice acá mendieta, no hay tales dilemas. Lo cierto es que hoy por hoy Recalde y el FPV arrancan de muy atrás y es difícil que entren al ballotage ya que tanto su piso como su techo bajaron y mucho del voto de Michetti y del voto útil anti PRO vayan a Lousteau. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Muerte y Resurrección del PJ


Dice don Antonio Gramsci que los partidos políticos "tienen vida", un ciclo histórico, y luego mueren. Esto se debe a que representan un actor social en un determinado modo de producción. Un ejemplo es la Liga del Sur de Lisandro de la Torre, que representaba a los pequeños productores y arrendatarios del sur de Santa Fe. Emparentados con la Federación Agraria, no obstante ello, eran "socios menores" del modelo agroexportador pampeano. No lo impugnaban, querían reformarlo para estar adentro. Jamás podría haber desplegado un programa industrialista. De esto hablo mucho y bien Rodolfo Puiggrós en su "Historia crítica de los partidos políticos argentinos".  Luego de la muerte de Yrigoyen, ya en plena década infame, cuando el ala conservadora de la UCR representada en Alvear "traiciona" y abandona el "abstencionismo revolucionario" para participar- y legitimar- el fraude patriótico se produce lo que se conoce como "la alvearización del radicalismo", que significa que ha dejado de expresar al movimiento nacional, que queda huérfano. La agrupación F.O.R.J.A. de Jauretche y Scalabrini Ortiz será el puente que pase la antorcha entre el yrigoyenismo radical y el peronismo.


Junto con la desaparición de una generación de dirigentes, la última dictadura militar también inició el ciclo de endeudamiento externo o modelo de valorización financiera y fuga de capitales, que junto con la apertura comercial implicaron la desindustrialización del país. Este fenómeno produjo un debilitamiento del movimiento obrero organizado, que con el paulatino poder de la estructura territorial partidaria fruto de las elecciones generales e internas, reconfiguró al movimiento peronista (muerto con Perón dicen algunos) en Partido Justicialista.
Esta operación oligárquica de "reorganización nacional" se completó en la década de los 90 con privatizaciones, convertibilidad y desempleo masivo. La economía conducía la política, la mística juvenil se refugió en el fútbol y el rock nacional, se gerenciaba la miseria con los punteros del "pejota".
Muchos se preguntaron cómo el peronismo en el poder pudo hacer exactamente lo opuesto al General Perón. Algunos vivos incluso desconociendo la doctrina peronista, las tres banderas, como si el peronismo fuera el poder por el poder mismo a lo Frank Underwood. ¿Menem leyó la caída del Muro de Berlín y el mundo unipolar que sepultaba la Guerra Fría como el grado cero de autonomía y margen de maniobra en el plano internacional? ¿Así como Alfonsín pacto la impunidad con los genocidas para garantizar la vigencia de la democracia, Menem "adoptó" el programa económico del Partido Militar para volverlo prescindible para la oligarquía? ¿Eso le permitió desfinanciarlo y el "Caso Carrasco" fue la ocasión para "sacarle las bases" de los conscriptos? Quién sabe. Lo cierto es que en esta segunda década infame, el "pejota" dejó de expresar al Movimiento Nacional. Entró en terapia intensiva. 

Resistencias por abajo, rupturas por arriba. Juventud, autonomismo y después....
Muchos grupos que resistieron al neoliberalismo abandonaron el rótulo "peronista" y pasaron a encuadrarse dentro del "nacionalismo revolucionario", siendo Quebracho el más destacado pero se podría situar aquí también a Patria Libre (hoy degenerado en Libres del Sur) y al FTV de D´elía.
Por otra parte, hubo rupturas mayores. En el plano sindical, frente al tándem entreguista de Barrionuevo-Los Gordos se plantaron la CTA de Abdala-De Genaro y el MTA de Moyano-Palacios por dentro de la CGT. En el plano partidario, Chacho y el Grupo de los 8 abandonaron el PJ para fundar lo que luego sería el Frepaso, que tuvo tan triste final orgánico.
Sin embargo, Néstor hizo de Santa Cruz su Kamchatka y resistió junto a Cristina por dentro del Partido, a las puteadas con la Rosada. A Cristina le hicieron sentir el rigor de su rebeldía, pero jamás abandonó el bloque.


En el plano juvenil se destacan dos factores. Primero el relanzamiento del movimiento de derechos humanos como frente de resistencia, simbolizado en la marcha del 24 de Marzo de 1996 de 100 mil personas y la irrupción de la agrupación H.I.J.O.S., que lideró simbólicamente (mas no orgánicamente) a su generación.
Por otro lado se despliega una nueva ideología resistente, a tono con la globalización, el zapatismo y el Foro Social Mundial: el autonomismo. En esta corriente se inscriben desde el MOCASE, la MTD Anibal Verón, colectivos de prensa como Indymedia o La Vaca.org; las fábricas recuperadas, H.I.J.O.S. mismo.
Sus máximas eran horizontalidad (no hay jefes, no hay líderes) y decisión por asamblea (consenso de ser posible), articulación en red a nivel nacional similar a un esquema federativo, independencia de estructuras partidarias y del Estado. Para entender este fenómeno, hay que contextualizarlo en la caída del bloque soviético (y del liderazgo del Partido Comunista en la izquierda) y la traición del PJ a la doctrina del peronismo. Cuando los líderes traicionan, mejor que no haya líderes. Corte de ruta y asamblea...


Pero un día llegó Néstor y todo cambió. A la re industrialización, le siguió una medianamente fuerte re sindicalización y con ello el control de la CGT de la línea combativa liderada por Moyano.
Los ex piketeros, hoy dirigentes de movimientos sociales, que representan a los trabajadores informales (ex desocupados hoy monotributistas o cooperativistas) se integraron rápidamente al movimiento, siendo losmás lúcidos D´elía por la rapidez y Pérsico por la profundidad, que fundó el Movimiento Evita y juega como ala izquierda por dentro del Partido Justicialista.
El partido sufrió una renovación dirigencial con hechos como el paso a retiro de la primera línea duhaldista en 2005 o la intervención a Juárez en Santiago del Estero. Tan sólo en las elecciones de 2007 hubo recambio de barones del conurbano en Quilmes, Lanús, San Martín y bastantes más.
La dirigencia se relegitimó, porque al haber recursos se demostró quién gestiona bien y quién no, revalidando muchos con porcentajes superiores al 55%. Siempre machaca sobre esto Wainfeld en Página 12.
¿Cómo evaluar esta revitalización del PJ? Si es verdad que no ha tenido una gran vida interna bajo el kirchnerismo, esto se debe a varias causas. La primera es que nunca dejó de ser "la herramienta" electoral del movimiento. ¿Qué significa esto? El movimiento peronista se despliega en la sociedad civil en las "organizaciones libres del pueblo" (agrupaciones) y éstas se articulan con el Estado en sus distintos niveles, principalmente los municipios. Así, un intendente es el presidente del partido a nivel municipal, y su agrupación lidera la interna teniendo en general mayor despliegue territorial. 
El conflicto por la 125 con el mal llamado "campo" desató un terremoto que dividió aguas con ese sector del PJ-CGT que se neoliberalizó en los 90. Se parte el PJ en el Congreso (Reuteman, Solá y compañía) inaugurándose lo que Verbitsky denomina peornismo opositor o PJ-Disidente, junto a su ala sindical Barrionuevo-Momo Venegas.
Otro factor es que Néstor mismo le dio poca vida interna al PJ, condicionándolo con la trasversalidad y el sindicalismo para poder conducirlo (recién asume en mayo de 2008 y renuncia en julio de 2009). No fue Cafiero habilitando internas. Tampoco pidamos cosas que no dimos. Sí se habilitó el juego con colectoras, listas espejo, testimoniales y demás, pero internas no hubo. Eso fue lo que llevó a Moyano a decir que "el partido es una cáscara vacía sin vida" cuando renunció a él en diciembre del 2011. Pero Moyano estaba (está) resentido y sigue siendo el PJ el que sintetiza las líneas internas del peronismo (gobernadores, intendentes, sindicatos, organizaciones sociales).
Todos los que daban por muerto al PJ en 2003 se han llevado una sorpresa. Néstor le inyectó vida, lo revitalizó. El aluvión juvenil que se desató con su muerte le dio proyección, y sumó al peronismo una camada que no trae los complejos a resolver de la transición entre el autonomismo y la verticalidad a la conducción. 

Néstor le demostró a Chacho y al Frepaso que la construcción es territorial y no mediática, y que la disputa es por dentro del Partido Justicialista. Pero no es menos cierto que a los dirigentes partidarios les enseño a gobernar. A no "chocar la calesita", a que cierren los números "con la gente adentro", a ganar autonomía frente al poder económico. A que haya recursos para distribuir, sin necesidad de vender las joyas de la abuela como hizo Menem. Se abre un período en donde "hacer la escuelita" (Intendente, Gobernador, Presidente) pone en valor al candidato, porque la experiencia de gestión, saber gobernar los conflictos en distinta escala da patente de líder.
Es en este marco que se impone lo que dice (cito de memoria) Martín Rodríguez:  "Quiero un Presidente que me diga cuál es su proyecto de municipios e intendentes que me digan cuál es su proyecto de Nación".
Frente a esto, y en plena interna, resurgen voces "antipj" y sobreactuadamente montoneras que parecieran querer llevarnos a una interna del FpV que enfrente por un lado a Scioli-PJ contra Taiana-UnidosyOrganizados, lo cuál sería una demencia senil. ¿O queremos volver a jugar por afuera, hoy que tenemos tantos espacios ganados por dentro? Transformarse en línea interna del PJ es el desafío de UyO y la misión histórica de la generación del bicentenario para que nuestro partido, que tiene el mayor despliegue territorial en el país, nunca más deje de ser la expresión del movimiento nacional. No hay que olvidarse del conflicto de la 125 como termómetro para discernir lealtades y traiciones.