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lunes, 18 de mayo de 2015

Muta la oposición: del escenario de tres tercios a la polarización. El gobierno, ¿se beneficia o perjudica?

Meses atrás el panorama electoral argentino estaba clavado en los tres tercios: tanto Scioli como Macri y Massa (y no en ese orden necesariamente) oscilaban entre los 20 y los 27 puntos en las encuestas, determinando un escenario de tres tercios. Nadie ganaba en primera vuelta y el opositor que pasara al ballotage tenía la seguridad de ganar. Recordemos que el sistema electoral argentino para elección presidencial, luego del Pacto de Olivos, indica que el ganador se consagra presidente sin segunda vuelta solo si supera el 45% de los votos válidos o si saca 40% + 1 voto, con diferencia de 10 puntos al segundo.
Todo un desafío para el Frente para la Victoria, que veía articularse alianzas opositoras competitivas en varias provincias como Córdoba, Mendoza, Catamarca, Jujuy, Chubut y otras. La fortaleza inconmovible de Massa en la provincia de Buenos Aires, que concentra 40% del padrón nacional, era otro factor que se sumaba a esa cadena de triple empate.
Sin embargo el tiempo todo lo acomoda y Mauricio Macri mostró ser más virtuoso en términos maquiavélicos (astucia y fuerza para aprovechar la oportunidad) que Sergio Massa. O tener más fortuna, suerte. Fuera por sus asesores electorales, por la ayuda de la fracción conservadora del radicalismo, por la conveniencia del gobierno a jugar a que la dinámica kirchnerismo-antikirchnerismo angostara la ancha avenida de Massa y lo deje en un no-lugar; lo cierto es que Mauricio Macri acumuló una serie de triunfos políticos, algunos simbólicos y otros más bien materiales como el apoyo de la cúpula del empresariado argentino.
El gobierno por su parte logró sortear el caso Nisman sin que lo afectara electoralmente, capitalizó el repunte económico que desenmascaró los pronósticos apocalípticos, sosteniendo el nivel de empleo y consumo, bajando algunos puntos la inflación. Si las paritarias logran superar la inflación y el salario real vuelve a ganar unos puntos, la sensación de bienestar social impactará en el proceso electoral.
Es en medio de la creciente polarización entre Scioli como candidato más potente del kirchnerismo y de un Macri como referente de la oposición no peronista unida, que comienza el ciclo de fugas desde el massismo, como bien lo señala Diego Genoud. Fugas de intendentes aliados, retaceo de apoyo empresario, internas ventiladas mediáticamente, y un lugar de no-gestión fueron algunos factores que hicieron que Massa ya no sea hoy “un tercio” de la torta electoral. Se va desarrollando una paradoja: la principal debilidad de Macri y la principal fortaleza de Massa se atraen.
Macri no logra hacer “pata ancha” en la Provincia de Buenos Aires, con mayoría de identidad peronista. No es casualidad que su incansable candidata Maria Eugenia Vidal, que mide entre 12 y 16 puntos según que encuesta se mire, tire flores al peronismo con frases en un reportaje de Infobae tales como: “Les reconozco que en estos últimos 25 años han parado la olla solos. Para la gente, cuando está en problemas, el que está es el intendente” o “Scioli es alguien que ha tenido buenas intenciones, y le destaco su vocación de diálogo…Scioli no pudo, más allá de sus intenciones”. Tampoco la “estructura” del radicalismo bonaerense, que garantiza fiscales y acaso algún que otro candidato a intendente competitivo en el interior de la provincia, logran conjurar ese mal electoral.
Por su parte, el massismo pasó de la sobreabundancia de precandidatos a gobernador (recordemos: Giustozzi, Solá, Posse, casi Insaurralde, Francisco De Narváez y Mónica López) a ser rehén de su único candidato con potencia en intención de voto y dinero para financiar su campaña: Francisco De Narváez. Es que hoy por hoy, Massa es casi un rehén electoral del colorado, que ya mide más que él en suelo bonaerense, acaso por su fuerte instalación nacional y desgaste. Massa no tiene hoy ya margen para “bajarse” de la presidencia a la gobernación. No sólo porque falló en el timming, sino porque el propio De Narváez no permitiría que le arruinen el negocio así, y ya no queda claro quién necesita a quién en términos electorales. Si De Narváez quisiera un candidato a presidente con buen volumen electoral tal vez optaría por inclinarse hacia Macri. Y a la inversa. El problema de este nudo gordiano electoral es que Macri, a pesar de conocer a De Narváez hace décadas, le desconfía por su actitud post 2009 donde se sintió usado. Teme que la alianza electoral se rompa a poco de andar y se transforme en un problema de ingobernabilidad. Por eso prefiere una “fórmula pura PRO”, pero se sabe la necesidad tiene cara de hereje. Por eso pierden valor rumores de una candidatura de Niembro a vice de Vidal, ya que siendo un primerizo seguramente prefiera un cómodo destino de primer diputado nacional al tan expuesto cargo ejecutivo bonaerense al que no aporta los suficientes votos por más conocimiento público que tenga.
El periodista Pablo Ibañez puso el ojo en un dato revelador: en todas las elecciones en las que jugó a lo largo de los años, Felipe Solá siempre terminó en la boleta de “la vereda donde da el sol”. Habrá que reconocer sin duda el olfato político del ex gobernador y preguntarse si no es un indicador suficiente que esté funcionando como jefe de campaña de Francisco De Narváez.
Desde el macrismo quieren que Massa “vaya al pie”, rendición incondicional. Según Diego Genoud “Sergio tiene que salir a negociar a los próximos días porque si no se le desbanda todo”, advierten. El optimismo es tanto que –según declaran- ya no le pueden ofrecer ni la gobernación bonaerense. “Eso era en marzo, ahora ya no”. Ibañez en su nota aborda las negociaciones que se dan entre el el massismo y el macrismo “en off”: “La charla en Tigre, el lunes, se licuó cuando Monzó le hizo a Massa la “última oferta” de Macri: avanzar en un acuerdo, ahora que todavía mide, pero en términos hirientes que implicarían la autoexclusión del tigrense como candidato a cambio del ingreso del esquema del FR en las boletas del PRO. Algo así como un massismo sin Massa”. Se asegura que el diálogo está al nivel de Malena Massa-Nicolás Caputo, que son las dos personas con más chance de convencer a sus respectivos jefes (¿socios?) políticos.
Un sector del kirchnerismo prefiere un escenario estilo peronismo versus antiperonismo, donde creen que la “continuidad con cambio de estilo” que implica Scioli, le ganaría al cambio conservador que propone Macri, que se esfuerza en suavizarlo día a día con promesas de conservar logros sociales o guiños al peronismo. Sin embargo un Massa debilitado por debajo de los 15 puntos puede obrar el milagro de crear un frente solido del antiperonismo que no solo fuerce un ballotage sino que haga imprevisible su resultado.

jueves, 14 de mayo de 2015

El Problema de “Macri Presidente”: la Provincia de Buenos Aires

Frente a un Sergio Massa que se desploma en las encuestas y es abandonado por sus aliados, la estrella electoral de Mauricio Macri parece monopolizar el espacio opositor en un esquema nítido de polarización electoral en términos de kirchnerismo y antikirchnerismo, o más elegantemente “continuidad” versus “cambio”.
Los últimos seis meses de Macri han sido realmente brillantes, logrando generar hechos políticos que le permitieron perforar su techo de imagen negativa e intención de voto. Podemos recordar el desplome del espacio UNEN y el triunfo del sector que lo apoyó en la Convención Radical de Gualeguaychú, que le otorga estructura de alianzas en la matoria de las provincias donde PRO casi no existe. Al “pase” de un dirigente de peso como el Lole Reuteman desde el Frente Renovador, se sumó la buen performance de Del Sel en Santa Fe y su victoria personal como líder del PRO en imponer a Larreta en las primarias porteñas.

A Macri las encuestas le sonrién con un segundo lugar, oscilando entre 26 y 30 puntos, depende la encuestadora en cuestión. En términos territoriales Mauricio es fuerte en el eje “pampa húmeda” que compone Córdoba (donde logró articular existosamente una alianza competitiva que es la pesadilla de De la Sota), Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y Entre Ríos. A ese dispositivo de “provincias grandes” se suma Mendoza, donde el radicalismo tiene chances serias de gobernar. Sin embargo su talon de Aquiles sigue siendo el mismo de siempre: la Provincia de Buenos Aires, hogar del 40 por ciento del padrón nacional. Es que si de Buenos Aires hablamos, “la ciudad” no es lo mismo que “la provincia”, donde todo el peronismo sumado suele pasar la barrera del 60 por ciento, yendo unido en el PJ o en variantes “renovadoras”.

El nuevo Macri es un pragmático. Eso explica las alianzas que desarrolló en suelo bonaerense tanto en 2009 con Francisco De Narvaez como en 2013 con Sergio Massa. Sin embargo su intento de posicionar una candidata propia chocó con la negativa de Gabriela Michetti de “mudarse” de distrito electoral. Hoy ese lugar lo ocupa María Eugenia Vidal, que viene “pateando” la provincia hace un año. Se reconoce en Vidal a una incansable trabajadora que ha logrado aumentar su nivel de conocimiento e intención de voto que oscila entre 12 y 16 puntos. Sin embargo eso sigue siendo poco. Macri confía en que su figura en la boleta logre “arrastre” desde arriba, potenciando a Vidal.
A eso se suma la estructura del radicalismo bonaerense, que pese a su declamado progresismo ya ha hecho gala de un pragmatismo que la llevó a la fórmula Alfonsín-De Narváez en 2011 sin ir más lejos. Se sabe, “no hay pueblo que no tenga capilla ni comité radical” y eso asegura fiscales y hasta candidatos en algunos pueblos, más bien del interior rural bonaerense. Sin embargo, y pese a los “nombres” que arrime el radicalismo, Macri se inclina por colocarlos en lugares de la lista legislativa provincial. Es que en la cabeza de Mauricio el ejecutivo tiene que ser PRO puro, gente de confianza y eso lo inclina en sentido contrario a fórmulas mixtas o acuerdos. Lo que necesita de los radicales bonaerense es un apoyo en bloque que obture fugas hacia el espacio de Margarita Stolbizer.

La desconfianza es la misma barrera con que topan intendentes como Posse, Cariglino y otros que ofrecen estructura territorial y niveles de conocimiento aceptables. Macri no quiere repetir la experiencia de la Alianza con”menjunges” electorales. Recibirá el apoyo del pro peronismo, pero les ofrecerá reelegir en sus distritos, ni menos ni más.
Sin embargo, hoy el candidato no kirchnerista que más “mide” en la provincia se llama Francisco De Narvaez. Mide más incluso que el propio Massa, ya identificado y desgastado en la batalla nacional. Eso le da “margen” de maniobra al colorado, que nunca fue un hombre de partido o alianzas duraderas y necesita un candidato a presidente fuerte. Ese motivo es el que lleva a muchos a imaginarse una posible alianza opositora Macri Presidente-De Narvaez Gobernador donde todo sea win-win.

Este escenario cuenta con un problema: Macri recela de De Narvaez. Todos los que lo conocen aseveran que Mauricio no es una persona rencorosa. Sin embargo sí se sintió usado dos veces: por De Narvaez y por Massa. El primero se obnubiló luego de su estrellato electoral de 2009 y tuvo actitudes extorsivas hacia Macri que llevaron al fin de esa exitosa alianza electoral.
Pero ambos empresarios se conocen, junto con Scioli, desde hace años cuando eran jóvenes promesas del jet set argentino.

¿Se jugará Macri por una fórmula “pura” confiando en transferirle votos desde su figura a la de su candidata Vidal? ¿Buscará un acuerdo con De Narvaéz que le asegure orillar un 40% de votos bonaerense como piso? Algo es seguro, una candidatura presidencial competitiva no puede conformarse con menos de 30 puntos en suelo bonaerense, que son 15 a nivel nacional.

martes, 12 de mayo de 2015

La polémica Brienza-Verbitsky por la nominación de Santoro


(publicado en ABCenlínea)
El domingo último ambos periodistas estrella del universo kirchnerista polemizaron, acaso sin saberlo, en sus respectivas columnas de opinión.
El tema excluyente fue la nominación en el Frente para la Victoria del joven radical Leandro Santoro como compañero de fórmula de Recalde para disputar la elección a Jefe de Gobierno.
Brienza, en su nota “Conversos” de Tiempo Argentino, ensayó una defensa de la fórmula electoral, diciendo que todo el mundo tiene derecho a cambiar y a hacerse kirchnerista, incluso en 2014. También quitó relevancia a los desafortunados tuits de Santoro, donde tiene expresiones poco felices para Perón y Néstor Kirchner.
Brienza defiende que las “razones de la elección de Santoro pueden ser: a) ampliar la base política de la fórmula; b) energizar con un buen orador y un buen polemista mediático la campaña; c) no sacar los pies del plato del ámbito político y no caer en la convocatoria a un cómico, un jugador de fútbol o un malabarista de semáforo para “popularizar” la fórmula; d) apostar nuevamente a la transversalidad de los partidos populares argentinos en el eje peronismo-radicalismo; e) optar por un corte generacional de la militancia que mire al movimiento popular desde la modernidad y con una visión de futuro a mediano plazo”.
Sin embargo, Verbistky en su columna “El Modelo y sus confusiones” en Página 12, se queja amargamente de la elección de Santoro “el desconocido jefe de la agrupación radical Los Irrompibles”. En relación a los polémicos tuits de Santoro, Verbistky afirmó que “En forma explícita dijo que si hubiera sabido que sería candidato a la vicejefatura de gobierno no los habría escrito. Es decir, ése era su pensamiento, y lo que lamenta es que lo hayan descubierto, ahora que no le conviene. Por supuesto, acusó por divulgarlos a los medios hegemónicos”.
Verbistky recuerda y critica la participación de Santoro en 2013 del “paseo de la corrupción de las estrellas K” junto a encumbrados opositores al gobierno y se lamenta de que “ahora, Recalde y Tomada deben cargar con el lastre de Santoro” que “no aporta votos nuevos y ahuyenta a los propios, porque ofende al mismo tiempo a los militantes y a los porteños”.
Más allá de quién tenga la razón en la insólita polémica, esta es digna de verse por la infrecuencia de que dos de las principales plumas del modelo nac&pop debatan abiertamente, aún sin saberlo.

jueves, 7 de mayo de 2015

Avanza "Scioli al gobierno, Cristina al poder"

El cerrojo Institucional
Latinoamérica está iniciando un proceso de amesetamiento político, se cierra el ciclo de fuerte avance reformista iniciado en 2002 con Lula (Chávez estaba antes, pero Brasil es Brasil). Nada dramático, seguirán las mismas fuerzas políticas conduciendo los países del cono sur, pero en versiones más conservadoras. Tabaré en Uruguay es un ejemplo. Existen dos maneras de leer este proceso: como "un giro a la derecha", que implicaría un retroceso; o como "pasar de 5ta a fondo a 3ra regulando", para usar una metáfora automovilística.
Se insiste en que si el kirchnerismo se aferra tozudamente a ofrecer al electorado, que busca continuidad con cambio o cambio con continuidad (lo que desvela a los encuestadores y candidatos, descifrar la dosis exacta de ambos en la fórmula), se aislaría perdiendo sin pena ni gloria las presidenciales. Basta imaginar la performance electoral de un Rossi, Urribarri y demás kirchneristas "puros". Algunos incluso arriesgan que Randazzo (que no es kirchnerista "puro") también cae en la volteada. Para decirlo sin vueltas: si el kirchnerismo quiere ganar, debe jugar fuerte con Scioli. A fondo.
Muchos en el kirchnerismo dudan de "Daniel" y temen una emancipación traumática en términos políticos. Scioli, un moderado, un conservador popular (de los que abundan en el peronismo desde sus inicios allá por 1945) ha dado muestras de lealtad desde 2003 a la fecha, particularmente en la crisis del campo y en las fatídicas elecciones de 2009. Sin embargo esto es política y el General Perón decía que "hay dos clases de lealtad, la de los que son leales de corazón al Movimiento y los que son leales cuando no les conviene ser desleales. Con ambos hay que contar, usando a los primeros sin reservas y utilizando a los segundos, a condición de colocarlos en una situación en la que no les convenga defeccionar."
Entonces, si Cristina duda de Scioli, le arma un cerrojo institucional. ¿Cómo sería eso? 
  • CFK arma las listas de diputados nacionales en las provincias. Se asegura el control de diputados (del senado no vale la pena, porque el presidente seduce gobernadores con el presupuesto en obras y los senadores responden a los gobernadores, siempre).
  • Arma la fórmula a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. En caso de "emergencia", pasar la provincia que es un país dentro de otro país a la oposición no es cosa menor. Además se garantiza el control del peronismo bonaerense, fundamental.
  • Coloca al vicepresidente. "Los cobos no existen, pero que los hay los hay".

Existen dos grandes teorías de qué hará Cristina. Ninguna contempla que se vaya a la casa a tejer: intentará seguir siendo la conductora del movimiento nacional, aun sin ser presidenta.
La primera opción es la del cerrojo institucional, donde ella retiene el poder, la lealtad del movimiento. Es fundamental en ese esquema que se postule a diputada por la provincia de Buenos Aires, para retener esta provincia (frente a la amenaza massista) y Santa Cruz con la candidatura de Máximo Kirchner. Es una condición excluyente porque los gobernadores peronistas no andan con vueltas  y enseguida te arman "la mesa", y no hay que quedarse afuera de esa mesa, Cristina necesita conducirla. En caso de CFK diputada conduciendo la tropa legislativa, la pregunta pertinente es: ¿Qué le conviene más a Cristina, ser jefa de bloque del FPV o presidenta de la Cámara Baja (tercera en la línea de sucesión presidencial)?
La opción Macri
La otra opción que sonó fuerte es que Cristina haga "la gran Bachelet" y le deje a la oposición de derecha el gobierno para volver en 2019. Rememora la jugada de Menem en 1999, que boicoteó a Duhalde para que gane la Alianza y él seguir reteniendo el poder dentro del peronismo. Algunas fuertes señales hacia Macri, colocándolo como el interlocutor principal en la oposición y dándole alguna mano en su unión con los radicales fortalecieron esta versión.
La "ventaja" de esta jugada es que ordena luego de 12 años de implosión el sistema de partidos argentino en una "centroizquierda" FPV federal versus una "centroderecha" PRO con bases en la pámpa húmeda. Incluso podría avanzarse más allá y discutir la coparticipación federal, gran tema tabú de la política argentina, haciendo que los platos rotos los pague Macri en su presidencia.
Sin embargo, Cristina viene dando señales de que "va a jugar a ganar". Creer o reventar. En la última semana CFK "bancó fuerte" la decisión del gobernador Jorge en La Pampa y Capitanich en Chaco de jugarse a las intendencias de sus respectivas capitales de provincia al tener impedida la reelección. Incluso en su visita a Chaco, Cristina se despachó con una frase reveladora: "No hay cargos menores, hay grandes responsabilidades superiores". Todos recuerdan a Néstor yendo como diputado testimonial...
¿Qué hará Cristina? Todo hace suponer que apostará a un Scioli ganador, cerrojo institucional mediante. En ese caso ella será diputada por Buenos Aires y Máximo Kirchner, "que no necesita el aura de nadie", será diputado nacional por su pago chico, Santa Cruz, con la ayuda del arrastre por arriba en la boleta del Gobernador y por abajo del Intendente de Río Gallegos. No puede fallar. ¿O sí?

martes, 5 de mayo de 2015

Impuesto a las Ganancias, unidad de la CGT y sintonía fina: ¿Podrá Scioli?

El martes último, el ministro de economía Axel Kicillof anunció la modificación en la escala de ganancias beneficiando aproximadamente al 68% de trabajadores alcanzados por el impuesto (dentro del 10% de trabajadores en total que lo pagan) en aproximadamente 6% de desgravación impositiva. Una excelente noticia que aporta una cierta "justicia cortoplacista" en medio de un esquema fiscal argentino complejo y regresivo, a pesar de que ciertamente ganancias es el impuesto más progresivo si se lo compara, por ejemplo, con el iva al consumo. Sin embargo vale la pena preguntarse: ¿Por qué se anuncia esta medida ahora?
Varios son los factores, que involucran ciertamente aspectos macroeconómicos, políticos y electorales. En primer lugar ganancias no es un impuesto menor dentro de la recaudación del gobieno nacional. Anses se nutre en un alto porcentaje (casi un 20%) del aporte del impuesto a las ganancias, con lo cual cuando Cristina dice que ese dinero se "redistribuye" en cierta medida lo hace, vía jubilaciones, asignación universal, netbooks escolares, etc. Por otro lado, el gobierno acaba de tomar hace quince días deuda por aporximadamente 1.400 millones de dólares, que se estiran si se sumán los bonos que colocó en el mercado la YPF de Galluccio. Así "el puente de plata" que significan unas reservas robustas del Banco Central, que mantengan el tipo de cambio "planchado" y eviten corridas bancarias u operaciones de desestabilización financiera en medio de la campaña, está garantizado. El costado electoral de la medida se aprecia si se recuerda 2013. Ese año, en medio de una presión creciente de los sindicatos, la oposición al gobierno principalmente en la figura de Sergio Massa, tomó el reclamo otorgándole estatus de promesa de campaña. Tras una derrota en primarias, el gobierno modificó el mínimo no imponible, pero fue demasiado tarde y no le alcanzó. Falló el timming.
El Papa peronista
No es menor tampoco el estado de agitación en el sindicalismo argentino. A pesar de la fractura de las centrales sindicales (tres CGTs, dos CTAs), "los muchachos" suelen unirse cuando de pelear reivindicaciones se trata y 2015 no es un buen año para tener un proceso de cierre de paritarias traumático. Ni el propio Caló, líder de la CGT más próxima al gobierno pudo (¿quiso?) contener a sus bases metalúrgicas, que fueron al paro por un porcentaje de aumento que le gane a la inflación y sume un par de puntos al salario real. Un dato significativo fue que el anuncio extraoficial de la medida lo hiciera el líder de la UOCRA y representante internacional de la CGT en la Organización Internacional del Trabajo (¿el Canciller obrero?) Gerardo Martínez, tal vez el más cercano a Crisitina en este momento político. Otro gesto apreciable fue la audiencia que le otorgó el papa Francisco a Pablo Moyano y el llamado que su padre Hugo recibió del Santo Padre en medio de su reunión con la Pastoral Social. Se sabe, Francisco como buen cristiano y peronista, trabaja por la reunificación del movimiento obrero en una sola CGT. No sería esta una mala noticia, tal vez condición necesaria para el efectivo combate contra el trabajo en negro y demás flagelos laborales que aún quedan pendientes.
Si de asuntos pendiente se trata, vale preguntarse cuánto más aguanta el actual esquema impositivo, de subsidios al transporte y la energía y baja inversión de los empresarios.
El próximo gobierno deberá ordenar algunas cuestiones macroeconómicas que sirvieron para salir de la crisis y "apalancar" la producción y el mercado interno. Se sabe que una buena receta, si no se modifica y adapta a los tiempos, a la larga arruina el pastel. Habrá que ver como se logra desatar el potencial de productividad e inversiones sin malograr las conquistas sociales, el nivel de empleo ni el mercado interno con una devaluación grosera o atajo similar. Lo que se dió en llamar la sintonía fina es el desafío del próximo gobierno sea este de Macri, Massa o Scioli. Aunque en el caso de Macri sabemos hasta el momento, lo más "fino" que presentó fue al ex jefe de la metropolitana procesado por escuchas Palacio.

sábado, 2 de mayo de 2015

Massa en Vélez


No todos los primero de mayo se lanza un precandidato a la presidencia. Precisamente eso hizo Massa en un estadio de Vélez repleto por las bases de los intendentes y sindicatos que lo apoyan. Si bien este tipo de demostraciones de fuerza es típicamente peronista por su poder de movilización, el acto tuvo muchos condimentos que lo hicieron original. Una estética cuidada fue uno de ellos, con shows en vivo para la familia, nuevos colores de campaña celeste y blanco, mucho vídeo por la pantalla gigante y un Massa caminando una pasarela que se adentraba en el campo, desenvuelto frente a su mega auditorio cual pastor evangelista. Un showman.
Si Mauricio Macri tuvo su semana de oro entre las elecciones de Santa Fe y las de Ciudad de Buenos Aires; esta semana, políticamente hablando, se la llevó Massa. Al acuerdo con el gobernador de Córdoba De la Sota para ir a unas internas abiertas del peronismo no kirchnerista, sumó este gran acto que en cierta medida sirvió para romper el cerco mediático del que los massistas insisten en que son víctimas, encuestas "truchas" y ninguneo mediático pro Macri mediante.
La realidad es que muchos en el kirchnerismo apostaron, sobre todo en las redes sociales, a un estadio semi vació que terminara con el mito Massa. Un clima poco benigno el sábado parecía cerrar la ecuación. Sin embargo, al lleno total se sumó una mística nada desdeñable que mediante miles de banderitas de argentina repartidas entre los presentes en el campo, himno coreado en las tribunas y hasta un improvisado "que los cumplas feliz" para el candidato que cumplió 44 años la semana pasada, mostró que la gente de ese estadio tenía ganas de estar ahí.
Massa por su parte aprovechó a fondo la ocasión para despacharse con un discurso redondo. No solo dejó patente su tremenda vocación de ser presidente (sus ganas de dar pelea hasta el final) sino que deslizó promesas a distintos sectores y esbozó un perfil suyo y de sus contrincantes. A los trabajadores los saludo en su día y prometió eliminar el impuesto a las ganancias y atacar la inflación. Al interior del país le garantizó relanzar las economías regionales eliminando las retenciones para dichos productos. A a la clase media metropolitana le juró combatir la inseguridad y el "garantismo zaffaroniano", algo que se sabe rinde electoralmente. A ese sector prometió también combatir la impunidad de la política a la que simbolizó, tal vez maccartystamente y yendo ciertamente más lejos que Macri, en los "ñoquis de La Cámpora" que él no permitirá que dejen plantados en el estado.


Promesas electorales aparte, es digno de destacar la construcción de su perfil como "hijo de inmigrantes" de clase media (nombró y enfocaron a sus padres al principio y al final de su discurso) frente a sus oponentes, tanto Macri como Scioli, que vienen de cuna de oro. Algo que rendondeó nombrando a sus hijos y ponderando a su mujer, mostrándose fuertemente "familiero" cosa que siempre paga electoralmente. Sin embargo, lo realmente llamativo fue la explicación por parte de Massa de qué es "el cambio justo", nuevo eslogan de campaña que sus adversarios no tardaron en ridiculizar con la imagen de las monedas que da un taxista o kioskero de vuelto. Es que Massa tal vez haya encontrado la fórmula ideológica-discursiva de evitar el ahorcamiento en las encuestas que le genera la polarización Macri-Scioli. Cuánto más se tensen los campos kirchnerismo-antikirchnerismo (o peronismo-antiperonismo, como ud. prefiera) la "ancha avenida" massista se va angostando hasta transformarse en una vereda de San Telmo.
Massa sabe que estas elecciones tiene más chances de ganarlas el candidato que dé con la fórmula químicamente más pura en la dosis exacta de "continuidad" y "cambio". Y Massa, cuál alquimista, realiza una operación discursiva que lo saca del lugar de "ni chicha ni limonada" en que lo habían colocado tanto el kirchernismo como el antikirchernismo y dice: ni el presente bobo que niega los problemas que es Scioli; ni el pasado neoliberal dinamitante de todos los logros sociales de esta década que es Macri.
Ni presente ni pasado: futuro. Brillante. Lo dijo claro: él fue el límite en 2013 al kirchnerismo desbocado reeleccionista y "lo sigue siendo", pero sacará por ley la Asignación Universal y no volverá a las AFJP.
No obstante, por más que dicha fórmula recapture votos y lo saque del cerco mediático, muchos factores más juegan de cara a octubre. Scioli cuenta con el respaldo de los gobernadores y la mayoría del sindicalismo. Macri cuenta con la preferencia mediática, el acuerdo con los radicales y el apoyo empresario. Habrá que ver si es verdad, como creen los massitas, que con una elección extraordinaria en provincia de Buenos Aires y Córdoba y un restito en el interior del país alcanza.  

martes, 28 de abril de 2015

¿Qué tendría que hacer Recalde para sumar votos?

Un debate es vital como el agua para Recalde hoy por hoy.
Se escribió inmediatamente después de las elecciónes PASO en ciudad de Buenos Aires que PRO hizo una gran elección, que Lousteau hizo buena elección y que el FPV, que bajó su piso de votos.
El PRO construyó su identidad sobre los restos de la hegemonía radical de la ciudad, con pata peronista con la dupla Ritondo-Santilli. Los votantes hicieron caso a Mauricio votando masivamente continuidad con Rodriguez Larreta. 
Lousteau hereda el voto radical, suma algo de voto joven, siempre en la franja del no peronismo. Algo del progresismo fue a parar a ese espacio también, viendo los malos desempeños de los acompañantes del FPV. Ellos no sumaron, Ocaña sí. Tanto Recalde como Lousteau saldrán a disputar el voto que eligió a Michetti. Se redefinen estrategias. Stop.

El Perfil de Recalde
Se dijo también que "el proyecto no se ve" tanto en una ciudad con cloacas, gas, agua y luz de por sí. Eso quita potencia a la frase "el candidato es el proyecto", no tiene sustancia en estas tierras asfaltadas. Optar por subestimar o despreciar al porteño como esencialmente gorila es el error que no debe cometer el Frente para la Victoria. Si en el largo plazo la única formar de vencer al PRO y quebrar su hegemonía es retomar algunas de sus banderas pero operando sobre sus contradicciones para lograr quebrar su sistema de alianzas (su pata peronista por ejemplo), en el corto plazo y en medio de una campaña electoral pueden delinearse ciertos reajustes tácticos posibles.
En una ciudad con pretensión de autonomía, que disputa y tensa tradicionalmente con el poder central, mostrarse como "el delegado del poder nacional" es un error. Se debe tener perfil autónomo y animarse a discrepar en cuestiones locales con las autoridades nacionales (la cuota de plan federal de vivienda asignada por ejemplo). La supuesta polarización que abona Artemio López como remedio para todo, no existe en la capital. Primero porque las elecciones son un mes antes que las primarias nacionales. Segundo porque como ni a Lousteau ni a Larreta les conviene nacionalizar una disputa donde sus propios referentes nacionales comparten interna presidencial, harán el vacío. En un esquema donde la "continuidad anti k" suma el 60 % piso no es negocio para Recalde. No es por ahí.
¿Qué podría hacer entonces Recalde para captar voto?
  1. Nombrar un buen vice. Visto el desempeño de la progresía, y en relación a lo que se escribe a continuación, una fórmula 100% peronista con Victor Santa María no sería mala opción.
  2. Se vio varias veces en el discurso de Recalde que afirma que los porteños "no quieren", "les gustaría", "están deseando". Hay una ajenidad discursiva. Hay que incluirse todo el tiempo: "queremos", "nos gustaría", "somos capaces".
  3. A pesar de la gran gestión de Recalde en Aerolíneas Argentinas (es más probable le reconozcan los libros de historia y no los diarios), el sentido común porteño está hegemonizado por el relato "Aerolíneas es un agujero negro en el presupuesto nacional y un refugio laboral de camporistas". Es un punto en el cual tener un par de argumentos sólidos y con punch para "devolver saques", si se permite la metáfora tenística, y no un tópico alrededor del cual generar centralidad e identidad. Lamentablemente el usuario porteño de Aerolíneas Argentinas no vislumbra la vitalidad de la conectividad como puede hacerlo un jujeño o un fueguino. Se percibe como el reino de la ineficiencia y el subsidio, es la dura realidad.
  4. Por eso mismo es preferible un perfil de tipo honesto y de abogado laboralista defensor de trabajadores. El episodio de la cámara oculta y denuncia de intento de corrupción en torno de la Ley que eliminó los tiket canasta como forma de pago de parte del sueldo de los asalariados debería ser en sí un spot de campaña. Honestismo puro y duro. En vez de ser "Podemos vivir mejor", el slogan de campaña podría ser algo más agresivo del estilo "Honesto, gestor y defensor de los ciudadanos que trabajan". Peronismo a los tobillos. 
  5. Es vital como el agua para Recalde un debate con Larreta y con Lousteau (que también lo desea). Allí tendrá que defenderse muy bien de su flanco (Aerolíneas) con frases contundentes y comparando con el subte (conectividad, función social, costos, inversión). Atacar a Lousteau por su falta de estructura para gobernar y su "supuesto" expertise como técnico, cuando a la hora de ser Ministro demostró gran torpeza en la elaboración de la resolución 125 al no discriminar chicos de grandes productores (adosarle la culpa técnica de la 125) y desatar la crisis con el campo. A Larreta debiera llevárselo al terreno de la obra pública, la vivienda, el transporte, donde hay mucha plata y poco hecho. Hablar de temas locales, sabiendo que la injusticia social no se caracteriza por dar vuelta una elección en CABA y que hasta Macri tiene su asignación social familiar con la tarjeta de "Ciudadanía Porteña". 

lunes, 27 de abril de 2015

PASO porteñas: sorpresas y lecciones.


La sorpresa que no sorprendió

La excelente elección del PRO en la ciudad de Buenos Aires, con el mismo porcentaje que Mauricio en la primera vuelta de 2011 (pero sin Mauricio) mostró que, contrario a lo que dijo en su discurso tanto Horacio como Macri, los ciudadanos porteños votaron por la continuidad. Tanto votaron por la continuidad que siguieron a quién Macri les indicó que más la garantizaba: su jefe de gabinete, su mejor gestor.
Claramente fue un triunfo de Macri, que logró transferirle votos a Larreta (nunca había ganado una elección) y demostrar que los votos del PRO son sus votos. Mostró que él es el líder e impuso a su delfín ante la rebeldía de Michetti (que no quiso ser su candidata en Provincia en 2011, que no quiso ser su vice en la fórmula en 2015). ¿Qué hubiera pasado si Michetti ganaba y Macri perdiera en la presidencial? Macri sofocó la rebeldía interna y garantizó el esquema actual de alianzas con los grupos de poder (negocios) en la ciudad, sintetizado en la figura de Nicolás Caputo, algo que el discurso de Michetti ponía en evidencia y amenazaba tenuemente. 
Hay que reconocerle a Michetti que se la jugó. Apostó y perdió, pero apostó. No hay peligro para ella, es senadora hasta 2019. Si es de notar como Larreta logró posicionarse como el gestor, el que domina el día a día y tiene un equipo que lo apoya. También hay que reconocer que Larreta logró aislar a Gabriela, alineando a toda la estructura del PRO tras él, y que la ciudadanía lo notó. 
Larreta con la segunda línea del Ministro de Cultura de Lombardi, uno de los dos ministros que apoyaban a Michetti
Michetti no logró salir del lugar legislativo que siempre tuvo, de las buenas intenciones pero inexperta en la gestión, con planteos de vuelo político como la lucha contra el narcotráfico, la trata o el juego en la ciudad. Macri logró con su apoyo hacer de Larreta, que no tiene gran carisma ni sonrisa seductora, Horacio no es un "rubio de ojos celestes" para los porteños. Shapó.
Mauricio por su parte capitalizó la victoria en su discurso pidiéndole al país que "no tenga miedo, se anime y acompañe", cerrando la puerta a una interna con Massa, por que "es peronista".

La sorpresa

Lousteau hizo una excelente elección. Su espacio ECO quedó como segunda fuerza y él como el candidato no PRO más votado, ganando en ambas peleas a Recalde y el FPV. Su discurso "evolutivo" y su perfil no peronista, jóven, experto universitario lograron captar al sector no PRO ni peronista de la ciudad. Su desafío es retener los votos de Ocaña, que con su 5% hizo buena elección sumando a ECO (algo que no se vio en el FPV con los competidores de Recalde) y salir a sumar los votos de Michetti, votos que en gran medida eran PRO con "mejores intenciones" (voto Papal, digamos) y otros de esos votos eran tal vez massistas, tal vez "voto útil" antimacrista pero no peronista.

El dilema es que la Ciudad de Buenos Aires siempre fue antiperonista y eso significó hasta 2001, "radical". Mucho del voto PRO fue, hace mucho, radical. Macri logró captar y darle una nueva identidad a ese voto, "modernizarlo" con un look empresarial y antipolítico. Macri también logró acaparar y consolidar un voto peronista porteño, reflejado en dirigentes como Ritondo y Santilli con fuerte predicamento en el sur de la ciudad. ¿Logrará Lousteau pescar en esa franja de voto no peronista y ex radical? Si pudiera hacerlo, es probable que consolide su ventaja y entre al ballotage. No parece tan probable que un electorado que voto continuidad se anime a "cambiar un equipo que gana" por alguien nuevo, sin experiencia ni equipo consolidado que mostrar. Sí hay que valorar la apuesta de un joven técnico de animarse a hacer política. 
El sorpresón

Si los objetivos eran quedar segundo como fuerza y tercero como candidato, salir tercero como fuerza y cuarto como candidato solo puede llamarse una mala elección para Recalde y el FPV. En vista de que los resultados de 2011 en primera vuelta fueron mejores que los actuales, corresponde formular ciertas preguntas. ¿Sumó o restó al Frente para la Victoria llevar tantos pre candidatos (Ibarra, Cerruti, Heller, Oviedo, López) en la interna? No por nada Scioli y los gobernadores del PJ se esfuerzan tanto en que en las PASO nacionales no haya más de dos candidatos: por  temor a que la excesiva competencia interna genere una foto perdedora en la competencia con otras fuerzas. 
Si el objetivo de Kirchner en 2009 al seducir a Heller fue retener al progresismo pero prescindir de Ibarra: ¿Por qué hoy son los dos candidatos? ¿Era necesario premiar al "radicalismo k" de Gustavo Lopez o a Lubertino (que impulsó a Oviedo) con candidaturas? El FPV tendrá que evitar la tentación de Fito Paéz de tildar a los porteños de retrógradas y bucear en las causas de su aislamiento electoral. Se sabe que en una ciudad con asfalto, agua y cloacas es más difícil demostrar las bondades del "proyecto nacional" que se evidencian solas en provincias del norte argentino. Pero es muy probable también que pese mucho la "obstinación capitalina" de estar en tensión con el poder nacional, ser "autónoma". Cabe preguntarse entonces qué contribuye más a una victoria: presentarse como un "delegado" de Cristina o construir un perfil propio autónomo y acaso hasta  "rebelde" en cuestiones locales. Nacionalizar la campaña hablando de Cristina o decir que "el candidato es el proyecto" evidentemente no sirvió. 
Se debe tener la certeza de que la única manera de terminar con la hegemonía del PRO es aceptar algunas de sus banderas ("lo que hizo bien") y apostar a fragmentar ese voto que alguna vez fue peronista. ¿Si los ex pj porteño Ritondo y Santilli de pronto dudaran de su pertenencia al PRO y vieran más negocio en integrar una fórmula PJ con Santamaria por ejemplo, qué se diría? 
Si el FPV quiere ganar la nación y para eso está dispuesto a perder en la ciudad, como dice acá mendieta, no hay tales dilemas. Lo cierto es que hoy por hoy Recalde y el FPV arrancan de muy atrás y es difícil que entren al ballotage ya que tanto su piso como su techo bajaron y mucho del voto de Michetti y del voto útil anti PRO vayan a Lousteau. 

jueves, 26 de marzo de 2015

¿A qué juega y qué se juega Cristina?


Esta campaña electoral 2015 vive una guerra de encuestas y operaciones cruzadas que hace virtualmente imposible creer en los sondeos. ¿Cómo puede ser que para unos Michetti arrase en intención de votos a Larreta en Capital Federal, mientras para otros hay apenas unos puntos de diferencia? No es verosímil tampoco que en algunas encuestas Scioli se ubique a decenas de puntos de Randazzo y en otras la diferencia sea tan sólo de seis. ¿Massa está primero o tercero cómodo? ¿El FPV tiene alguna posibilidad de ganar en ballotage?
Puede incluso verse sobre este fenómeno una nota en clarin, o alguna encuesta que sugestivamente no incluye la segunda vuelta en el sondeo. Por consiguiente, como no se puede confiar en las encuestas, nos vamos a manejar con lógica política, con certezas y preguntas.
Certeza #1: Cristina va a ser candidata (por los fueros y para retener la conducción del movimiento).
Duda #1: ¿A qué?
  • Escenario 1: Candidata diputada al Parlasur. Cristina se aseguraría fueros y un perfil internacional. Sin embargo, una figura de la talla y consenso en la región como Cristina no podría menos que ocupar la Secretaria de Unasur, si ese fuera el perfil que ella deseara. No obstante esta opción la aleja del día a día de la política argentina, la confina en "Puerta de Hierro". Es poco probable.
  • Escenario 2: Candidata a diputada por Buenos Aires. Asegura fueros y ganar/retener la provincia de Buenos Aires. Clave para conducir el movimiento peronista, su condición necesaria es un presidente opositor en la Rosada. ¿Alguien imagina a Cristina en diputados con Scioli en la Rosada? Macri presidente, Cristina jefa de bloque de la oposición, reteniendo Buenos Aires y Santa Cruz. Muy probable.
  • Escenario 3: Cristina candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Empezó a circular este planteo curioso (repetido por De Narváez, Hebe de Bonafini, Patricio Mussi). No porque Cristina no pudiera ocupar un rol inferior a Presidente como gobernadora, sino porque lo sería por Santa Cruz. No por nada le dicen al asiento del gobernador de Buenos Aires "la silla eléctrica" (Felipe Solá dixit) por el déficit presupuestario crónico. ¿Sería inteligente que Cristina "cambiara lugares" con Scioli y lo pusiera en la posición de retacearle fondos (como hizo ella en alguna ocasión) para asegurarse su obediencia? ¿O estar a tiro de un presidente opositor como Macri? Esta opción es delirante.

Cada vez es más claro que Cristina está trabajando para que gane Macri el gobierno y ella retenga el poder dentro de un peronismo en la oposición. La opción de una oferta popular-conservadora expresada por Scioli es, en el imaginario de Cristina, más peligrosa que un período "en el llano" del PJ, ejerciendo una oposición que recicle actores en su interior . Esta lógica condena a Randazzo a cumplir el rol de un digno sparring que esmerile a "Daniel" (nos remitimos a las encuestas de una primaria A-bier-ta, en esto todas coinciden). ¿Cómo llevaría Cristina esto a cabo? Logrando una gran elección de primera vuelta en provincia de Buenos Aires (que compense Capital Federal, Córdoba y Santa Fe) y con los diputados e intendentes ya elegidos, operar un leve boicot a Scioli para la segunda vuelta, sabiendo que el antikirchnerismo unido supera los 50 puntos.
Existe mucha ganancia en esta estrategia. Ser oposición de un gobierno macrista débil permite operar en dos planos: el ideológico y el federal. Conduciendo la primera minoría en la Cámara de Diputados, el kirchnerismo conservará poder de veto y lo usará para defender sus logros de gestión e impugnar medidas de gobierno neoliberales sobre temas como deuda externa, tipo de cambio, políticas sociales, entre otros. El clivaje será ideológico entre el modelo de desarrollo con inclusión social y un gobierno rotulado como neoliberal de derecha.
Es en el plano federal donde se jugará la batalla decisiva, con un pre requisito: que Cristina gane y retenga no solo Buenos Aires, sino Santa Cruz (hoy en empate técnico con el radicalismo). Desde Kamtchatca, Cristina podrá conducir la Mesa de los Gobernadores Peronistas, que reeditarán la lucha de Federales contra Unitarios.
Bendito seas Julián (Resurrección de Manuel Dorrego)

Cobra relevancia en esta estrategia la figura de Julián Domínguez, el hombre elegido por Cristina para gobernar la Provincia de Buenos Aires y futuro ariete contra un gobierno nacional macrista.
El perfil de Domínguez rebosa de activos: perteneciente a la generación malvinera y de lealtad indudable, fue un exitoso Ministro de Agricultura que supo desarticular la Mesa de Enlace construyendo diálogo con el sector. Íntimo del papa Francisco, cuenta con el respaldo de Roma y el voto católico. Como presidente de la Cámara de Diputados acentuó su perfil de hombre de diálogo con todos los partidos políticos.
No es menor que, a diferencia de Randazzo, Domínguez creó un anillo de dirigentes y cuadros medios en las provincias con su Grupo San Martín, entre los que destacan Bossio, Oporto, Kunkel, M.E. Bielsa, y muchos más. Desarrolló un planteo programático que incluye entre otras cosas el concepto de:
  • Industrializar la Ruralidad (haciendo eje en la producción rural pero sumando valor agregado)
  • Trasladar la capital federal al centro-norte del país (presumiblemente Santiago del Estero)
  • El proyecto Norte-Grande que implica no solo dotar de infraestructura y productividad a las provincias más pobres sino toda una visión de integración latinoamericana desde la frontera terrestre (para un misionero Córdoba es "el sur" y Buenos Aires la frontera con el ártico).
Su visión política lo coloca como "el bonaerense más amigo del interior", una especie de Manuel Dorrego del siglo XXI. Recordemos a ese federal bonaerense que luchó contra el porteño liberal Rivadavia (y su Constitución unitaria de 1826) con la confianza del interior depositada en él a un nivel tal que tenía mandato para representar a Bustos (Córdoba) e Ibarra (Santiago del Estero).
Certeza #2: La provincia de Buenos Aires es "la provincia inviable" (Jorge Asís dixit). ¿Cómo hará Julián Domínguez para gobernar una provincia inviable económicamente, que requiere el auxilio de la Nación (con Fondo del Conurbano en épocas de Menem-Duhalde, o de transferencias periódicas de Cristina a Scioli) si en la Rosada habrá un adversario político? Creando una coalición de gobernadores en pos de la reforma de la Ley de Coparticipación Federal.

El T.E.G. Federal y la salida del laberinto: por arriba
¿Qué se elige en 2015?
En Argentina el federalismo realmente existente significa que las provincias del Norte, Cuyo y Patagonia tengan encorsetadas políticamente, para que no "sobren" 20 millones de argentinos, a la locomotora económica que es la Pampa Húmeda (Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires). Lo logran a través del Senado donde todas son iguales, imponiendo retenciones a la soja y compensando con el presupuesto nacional. El campo traccionando la economía con las exportaciones y el gobierno federal distribuyendo hacia la industria, el consumo del mercado interno y con obra pública y programas sociales hacia las provincias. No fue casual que la resolución 125 despertara mayor oposición (y rechazo electoral) al kirchnerismo en la pampa húmeda y la capital federal.
Este esquema que perduró en la última década está por mutar con la gran chance del capitalino Macri de ganar la Presidencia y porque su alianza con el radicalismo le puede asegurar ganar la gobernación de las provincias "grandes": Córdoba, Santa Fe y Mendoza.
Las elecciones generales de 2015 posiblemente alumbren un escenario con un  peronismo mermado que seguirá conservando la mayoría de los gobernadores (La Pampa, San Juan, Entre Rios, Río Negro, Formosa, Misiones, Salta) pero con un radicalismo con posibilidades ciertas de gobernar solo o con aliados seis provincias (Mendoza, Catamarca, Jujuy, Tucumán, Corrientes, Chaco). Habrá un presidente débil en la Rosada sin bases propias en el interior (salvo Santa Fe) ni mayoría propia en el Congreso; habrá un grupo de gobernadores radicales primer mandato, con una inexperiencia y sed de consolidar recursos y autonomía, que pondrá a prueba su alianza con PRO.
El kirchnerismo, que hizo el mejor gobierno en los últimos 60 años, fue unitario económicamente. Con sus políticas de crecimiento económico, distribución social y geográfica impactó mucho más en las provincias que en la Capital Federal y la Pampa Húmeda (invirtiendo recursos a través de vialidad nacional, en transporte de energía, obra pública y creación de empleo, plan federal de vivienda y programas sociales), pero eso no quita que en el reparto entre la Nación y las Provincias (coparticipación primaria) la relación fuera 70-30 en desmedro de estas últimas, la más regresiva en mucho tiempo. 
También es cierto que la situación de la provincia de Buenos Aires es particularmente desfavorable ya que si bien produce 40 puntos del PBI, recibe tan solo 20 en coparticipación. Tal vez esta situación fuera justa si no existiera el conurbano con su carga de desigualdad social. La inequidad en los subsidios (¿Cuánto paga el colectivo un porteño, un cordobés y un tucumano? ¿La luz, el gas?) es la otra cara de la moneda, forma parte de la misma discusión.

Mapa de coparticipación impositiva

Si la coparticipación primaria es injusta, la coparticipación secundaria (lo repartido entre las provincias del monto que cede la Nación) es directamente un nudo gordiano, por no decir una bomba política. ¿Quién va a querer resignar puntos de coparticipación de su provincia? ¿Que gobernador puede sobrevivir electoralmente a eso? ¿Que provincias tienen derecho a ganar y cuales a perder? El mecanismo fijado por la Constitución para elaborar una nueva Ley de COparticipación federal es que dicha ley debe ser refrendada por cada una de las Legislaturas provinciales, casi un imposible.
La única solución políticamente posible es en detrimento de la nación, que la nación ceda puntos frente a las provincias. Deberán fijar entre ellas criterios objetivos y explicitos (un ejemplo sería el porcentaje de población con necesidades básicas insatisfechas por provincia, o el porcentaje de infraestructura básica sin desarrollar). ¿Qué mejor oportunidad histórica que un gobierno nacional inexperto, débil por no contar con mayoría legislativa en el Congreso ni gran número de gobernadores propios, que no es peronista, ni radical?
Cristina busca así rediseñar el sistema político argentino, conformando un bipartidismo sobre ejes ideológicos y geográficos donde se enfrenten Nacionales, Populares y Federales versus Neoliberales de la Pampa Húmeda.

jueves, 19 de marzo de 2015

Kirchnerismo: Todo o Nada

Aníbal Fernández dice que Néstor y Cristina no recitan peronismo, lo practican. Hay una vieja máxima del General que reza: <con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes>. Eso es justamente lo que va a hacer Cristina, ir al frente, revalidarse como conductora.
A esta altura del partido ya no tenemos dudas: si Cristina va de primera diputada por la Provincia de Buenos Aires, apuesta a que gobierne Macri. Es muy distinto un bloque de diputados que le responda a ella como ex presidenta, líder de la fracción mayoritaria del movimiento frente a un Presidente peronista; que un bloque que le responda a ella como jefa de bloque frente a un Presidente peronista. En el primer caso habría un frontman tipo Rossi, una válvula de escape, márgenes de negociación sobre espacios y leyes. En el segundo caso no: Cristina no va a tener jefes.
Con el pacto UCR-PRO, nacido de la Convención de Gualeguaychú, que logra unir al antiperonismo (¿logrará Sanz "volcar el padrón", el aparato radical, y ganar en la interna o se lo comerá el voto independiente macrista?) y la confirmación de Julián Dominguez como candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires, todo va cerrando. Porque habrá segunda vuelta y es imposible que en esa instancia el kirchnerismo gane.
Si Buenos Aires es "un país dentro del país", y al país lo va a manejar el antiperonismo, es claro que "La Provincia" será el mascarón de proa de la confrontación. Y es por eso también que Cristina ira de candidata a diputada por Buenos Aires, porque esa lista tiene que ganar y por mucho. El único peligro real de esta estrategia era que Massa "baje" a ser candidato a gobernador, porque le gana a cualquiera. A cualquiera menos a Cristina. Negro futuro el de Massa que se queda así sin la presidencia y sin la gobernación.
Ni Alfonsín ni Menem bajaron a la trinchera luego de sus presidencias. Se quedaron sin proyecto y prefirieron el exilio dorado del Senado. Solo Néstor tuvo la humildad militante de ser diputado luego de ser presidente, sabiendo que no era solo un diputado: era el jefe del movimiento. Cristina seguirá ese camino, por eso su celo por controlar las listas a legisladores nacionales y su deber de re legitimarse con votos propios en el movimiento y sintetizar lo que deja tan al descubierto: gobernadores que tendrán a un extraño en la Rosada, sindicatos que adivinan el fin de la era de oro. 

Madurez de la Democracia Argentina
La política necesita de la épica, el idealismo, la dimensión de lo heroico, la lucha por la justicia para poder convocar a las masas a ejercer su ciudadanía. Excederse lleva al maniqueísmo de "buenos contra malos" y a la ruptura del pacto democrático: si gana el otro, todos moriremos (Alex Freyre dixit). No hay adversarios, sino enemigos; y el sufrimiento del pueblo que se derivaría de su victoria habilita moralmente la intolerancia o la violencia política. Se pierde de vista la ley de las mayorías: el voto. La legitimidad de los mandatos constitucionales y la verdad electoral: a laburar en la construcción de nuevas mayorías.
Por eso siempre es deseable que un oficialista le pueda pasar el bastón de mando a un opositor, en una transición ordenada y pacífica. Es un signo de madurez democrática, la famosa calidad institucional. Punto para Alfonsín, punto para Menem. 
También es deseable que un peronista le pueda pasar el bastón de mando a otro peronista. La realización del viejo lema: primero la patria, después el movimiento, luego los hombres. Sin tiros. Solo vi esa grandeza en Cafiero. 
La legitimidad en la política democrática la dan los votos, no la ideología. Para ser votado hay que ser candidato, poner la cara. La constitución prohíbe repetición de candidaturas al máximo cargo, pero no ser candidato a otro cargo menor. 
Al país le va a hacer muy bien esto. Los dueños de Argentina y la clase media que quiere ser como ellos se expresarán democráticamente como partido luego de cien años. Ciudadanos acostumbrados a perder electoralmente y con cierta sensación de opresión, sentirán lo que es ganar en un juego limpio. Ser mayoría. La estructura federal del partido radical y el liderazgo popular de Macri garantizarán la gobernabilidad. Se recompone por fin el sistema de partidos argentino (si la UCR usará esa táctica para regenerarse estrategicamente y construir un liderazgo genuino -¿uno de los gobernadores que ganarían en 2015?-; o si Macri la fagocitará al menos partiéndola y llevándose un pedazo, no nos interesa por ahora). Habrá por fin una oposición tenaz pero responsable y constructiva, el FPV conducido por Cristina, que controlará al gobierno desde el Congreso sin apostar a la ingobernabilidad. Evitará con mayoría en la Cámara baja (y tal vez en la Alta también) decisiones estructurales perjudiciales para la Nación, sin jugar ni a la montaña ni a la ruleta rusa. Se acortará la bipolaridad argentina, el péndulo.
Esto beneficiará enormemente al kirchnerismo que luego de 12 años de gobierno necesita la oxigenación de la historia. El General Perón necesitó 18 años de gobiernos entreguistas y represores para que los hijos de quienes lo derrocaron lo revalorizaran favorablemente (fenómeno que pudo apreciarse con mayor potencia en los ámbitos universitarios), lo que constituyó el aporte generacional de masa crítica que le permitió volcar la balanza de las mayorías a su favor y concretar el ansiado regreso. Alguna apuesta generacional sobrevuela detrás de esta táctica y 2019 puede ser el fin de un mal gobierno, en el marco de un elenco dirigencial renovado a nivel de gobernadores y sindicalistas, que corone el arribo al poder de una generación ex joven ya fogueada.
La política no se hace en el aire y siempre debe compararse un gobierno "en tiempo y espacio". Europa y sus crisis quedan muy lejos y los ecos de 2001 ya se han apagado (y pagado con las victorias electorales de 2007 y 2011). Al kirchnerismo empiezan a compararlo contra él mismo, y sale perdiendo. Es hora de que lo extrañen.

lunes, 9 de marzo de 2015

Delirios de 678, el escenario porteño y la convención radical


El domingo 678 llevó como invitado a Aníbal, que como siempre descolló. Lo que sorprendió fue un zócalo que decía algo así como: "Macri y Massa se kirchnerizan luego de la fiesta popular (1M) y las encuestas". Ya se ha escrito en este espacio Contra el 678ismo pero es necesario el guardarrail del pensamiento nacional para no irse al pasto con las curvas que Gvirtz le quiere hacer comer a la militancia. ¿Ahora resulta que una plaza llena y las encuestas kirchnerizan a Massa y Macri? Toman de boludos a su audiencia, subestiman al adversario del kirchnerismo y no esclarecen, confunden. Si fuera así ¿Qué problema habría con ir a segunda vuelta? ¿En serio una plaza puede tener ese efecto? Está bien que hay una guerra de encuestas y no se sabe bien si Massa está primero o tercero, pero todas dan a Macri creciendo, primero o segundo. Que cada tanto tire flores al peronismo como tradición política (y al Perón de los empresarios nacionales, el del Congreso de la Productividad de 1954, ninguna ingenuidad la referencia) o lo cierre al Lole Reutemann no lo kirchneriza en absoluto. Vamos de vuelta: hay un 40% de compatriotas que detesta al peronismo/kirchnerismo y un 30% fluctuante (con simpatizantes ocasionales y ultra críticos ocasionales), aparte del 33% del núcleo duro oficial. 
No sirve confundir el fenómeno de las elecciones de 2011, donde sale segundo Binner porque efectivamente era el candidato más kirchnerizado (había votado Ley de Medios, Matrimonio Igualitario, estatización de Aerolíneas) con el escenario actual. No sirve confundir los deseos con la realidad. Guarda que de tanto forzar la maquina no terminen llevando a Pettinato para salvar 678...

El cierre porteño

La novedad de la pre candidatura a jefe de gobierno de Mariano Recalde deja mucha información para procesar. Más allá del relevo generacional que implica respecto de Filmus y la opción por el núcleo duro ("uno bien propio"), quedan cosas en el aire. La primera es saludar que en el lugar donde tiene un despliegue territorial efectivamente significativo, con cuadros medios y bases en todos los barrios, La Cámpora corone con un candidato genuino. No es un dedazo que no se corresponda con la realidad, hay acumulación de fuerza, hay derecho a estar en la mesa, se pechea con avales. También se destaca que, en línea con la designación de Wado en la Secretaria de Presidencia, se sigue privilegiando al ala más pragmática de la organización (la que tiene cargos en el PJ, la que no veta a Scioli). Y acá hay un derrotero. Desde Cabandié candidato, jefe de bloque, referente y conductor de la organización en capital; pasando por el Cuervo y su intervención del bloque (con Pablo Ferreyra, Penacca y Pokoik que respondían a él, pero manteniendo las formas con Gabriela Alegre como jefa de bloque) hasta llegar a Recalde. ¿Es una expresión de la correlación de fuerzas al interior del despliegue territorial de la organización? No. Ni en universidad ni en secundarios la línea Recalde hizo avances significativos, jamás ganó ni un centro. Tampoco cuenta con el mayor número de básicas "propias". Sin embargo sí cuenta con la mayoría de los cuadros técnico-políticos. Funcionarios, digamos. La línea Wado-Recalde (que es lo mismo) ha ido colonizando espacios como el Ministerio de Justicia (Julían Álvarez), Telam (Santiago "Patucho" Alvarez), la gerencia de noticias de Canal 7 (Carlitos Figueroa), la Secretaria de Cultura (Franco Vitali),  la Secretaria de Comunicaciones (Norberto Berner) y así. No son tecnócratas, patean los barrios. 
El perfil de Mariano es bueno para la capital. Universitario, abogado laboralista, con la denuncia de los tickets canasta como bandera de honesto y la gestión de Aerolíneas para mostrar. Pero tanto Macri como Clarín construyeron un imaginario de ineficiencia, amiguismo y derroche en relación a la recuperación de Aerolineas: los ataques vendrán desde ahí.
Sin embargo sorprende la multiplicidad de candidatos y los lugares asignados en la lista unificada. ¿Sabbatella no puede definir un liderazgo para Nuevo Encuentro en la ciudad? Se le dio lugar a la interna Heller-Cerrutti y se le sigue dando espacio a Ibarra. Algunos pensaron que cuando Néstor sedujo a Heller en 2009 le había robado al segundo y la estructura (Credicoop) a Ibarra, lo que lo volvía prescindible ¿Sigue midiendo 5 puntos? ¿Tanto se lo necesita? ¿No es más contundente su imagen negativa? Es el viejo dilema de la capital federal: ¿peronismo o progresismo? Si el espacio (los votantes) que supo tener la UCR se lo fagocitó el PRO, también tendrá que acabarse en algún momento esta lenta agonía del ibarrismo y satélites. Construir un perfil peronista, abierto pero no conducido por una centroizquierda, con anclaje en el sur de la ciudad. En cuánto a la disputa con Scioli y la baja de la candidatura de Marangoni, nos remitimos a esta nota de LaPolíticaOnline. El final es delirante, pero hay párrafos ciertos, como éste:
Cristina entendió en el aire el desafío que le planteaba Scioli con la postulación del correcto presidente del Bapro, Gustavo Marangoni (...) Lo que se abría, era la primera instancia real de competencia entre el peronismo clásico que se está alineando con Scioli y el proyecto personal de Cristina, La Cámpora (...) Si Scioli derrotaba con Marangoni a La Cámpora, en el único distrito en el que esa organización tiene alguna base territorial seria, el mensaje al peronismo de todo el país hubiera sido contundente: Surgió un nuevo líder.
La interna de los Sillazos
Por último la Convención Radical del sábado próximo en Gualeguaychú, Entre Rios, definirá en gran parte el panorama de la competencia electoral. 
Ya se repasó en otro post (El dia que la UCR se transformó en la niña bonita) los movimientos de Massa y Macri para copar la estructura radical via acuerdos provinciales.
Si el eje Sanz-Carrió-Macri logran poner la estructura radical al servicio del liderazgo en intención de voto de Mauricio, la opción del antiperonismo está firme. Alfonsín jr y el radicalismo bonaerense, que saca 15% y cuyos intendentes del interior de la provincia están todos con Massa, imaginan un progresismo de centroizquierda en la tradición radical que no existe y los condenará a un fracaso nacional de la mano de Cobos. No vaya a ser que cuando terminen de volar las sillas y se corte la música se queden todos parados...