Mostrando entradas con la etiqueta táctica y estrategia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta táctica y estrategia. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de mayo de 2015

Quijotes contra el PJ


Hablemos de política
Cristina Fernández es, como lo fuera Néstor Kirchner, una dirigente nacida y criada en el peronismo. Como recuerda insistentemente Aníbal Fernández: “aplica el Manual de Condición Política del General”. Cuando Perón murió, el peronismo devino de movimiento en partido. Allí nació el mandato “el que gana conduce y el que pierde acompaña”, porque en el peronismo la unidad fue siempre un valor, la autoridad la dan los votos y “para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”.
Decía Perón que “hay que adaptarse a la evolución de los tiempos” y eso significó en el PJ de los últimos treinta años conductores neoliberales como Menem, conservadores-populares como Duhalde y “desarrollistas con inclusión social” como Néstor y Cristina. El fenómeno se explica por la adaptación del peronismo al contexto mundial. Con Menem, luego de la caída del Muro de Berlín y el surgimiento del mundo unipolar, el margen de autonomía fue tan cercano a cero que las relaciones carnales y las privatizaciones constituyeron prácticamente la negación de la doctrina peronista. De allí el desprestigio del “pejota” y el estado de terapia intensiva en que lo encontró Néstor Kirchner en 2003.
El contexto posneoliberal mundial y latinoamericano con que asume favoreció la alianza con sectores de centro izquierda, con una política frentista donde el PJ no es lo único, pero si la columna vertebral (territorial) del kirchnerismo, como alguna vez lo fuera el sindicalismo para el peronismo. Si Néstor en su momento condicionó fuertemente al PJ fue para “encuadrarlo” y conducirlo. Con la transversalidad y una alta imagen positiva presidencial en la opinión pública Kirchner desplegó jugadas tácticas, no ideológicas, como permitir el ingreso de las organizaciones sociales y aumentar el peso del sindicalismo, para ajustar los márgenes de acción de intendentes y gobernadores. No fue casual que el entonces presidente no cantara “la marchita” ni hiciera gestos de liturgia en los actos. Sin embargo las masivas movilizaciones convocadas por Blumberg y la tragedia de Cromañon y posterior destitución de Ibarra, lo persuadieron de que era imprescindible contar con un sólido respaldo partidario en la calle y en Congreso. La opción no se cristalizó en las elecciones de 2007, donde la transversalidad dio su último respiro con la elección del vicepresidente radical Cobos, sino en 2008 cuando la Mesa de Enlace logró paralizar al país con su lock out y potente poder de movilización. En ese instante, Néstor Kirchner asumió la conducción del PJ, la que abandonó luego de la derrota electoral de 2009.
¿Cómo evaluar esta revitalización del PJ? El movimiento peronista se despliega en la sociedad civil en las “organizaciones libres del pueblo” (agrupaciones territoriales) y éstas se articulan con el Estado en sus distintos niveles. El intendente es el jefe de la agrupación más grande y preside el PJ local, el gobernador el PJ provincial y el presidente el PJ nacional. El conflicto por la 125 con el mal llamado “campo” desató un terremoto que dividió aguas con ese sector del PJ-CGT que se neoliberalizó en los noventa. Se parte el PJ en el Congreso (Reuteman, Solá y compañía) inaugurándose el PJ-Disidente, junto a su ala sindical: Barrionuevo-Momo Venegas.
Los que daban por muerto al Partido Justicialista en 2003 se han llevado una sorpresa. Néstor Kirchner le inyectó vida, lo revitalizó. El aluvión juvenil militante que se desató con su muerte le dio proyección, y sumó al peronismo una camada que no trae los complejos a resolver propios de la cultura de la resistencia en los noventa, de la transición entre el autonomismo y la verticalidad a la conducción.

Hablemos de pensamiento nacional

No es constructivo encerrarse en una lógica netamente PJ y ser expulsivo de espacios kirchneristas no peronistas (legítimos integrantes del FpV), pero menos aún lo es abandonar la lógica del pensamiento nacional para abrazarse a un progresismo citadino. Sabbatella demostró una evolución desde el “golpear juntos pero marchar separados” de 2009 hasta lograr adoptar una lógica movimientista e integrar la lista del FpV en 2011 sin beneficio de inventario.
Se discuten lógicas, patrones de pensamiento. No es bueno “echar” a los no-peronistas del FpV, pero menos aún desplegar una cultura “antipejotista” para volver a hablar de los “barones del conurbano”, los “señores feudales de las provincias” y la “burocracia sindical” donde Néstor y Cristina serían dos extraterrestres que no se sabe de dónde salieron. Lo dijo insuperablemente Martín Rodríguez: “Duhalde fue el GOU del kirchnerismo”.
Néstor Kirchner le demostró históricamente a Chacho Álvarez y al Frepaso que la construcción política de cambio y gobernabilidad es territorial y no mediática, y que la disputa es por dentro del Partido Justicialista. También enseñó a gobernar a los dirigentes partidarios, a no “chocar la calesita”, que cierren los números “con la gente adentro”, a ganar autonomía frente al poder económico. Mostró que es fundamental que haya recursos para distribuir, sin necesidad de vender las joyas de la abuela como hizo Menem. Se abre un período en donde “hacer la escuelita” (intendente, gobernador, presidente) pone en valor al candidato, donde la experiencia de gestión, saber gobernar los conflictos en distinta escala da patente de líder.
La gestión de Scioli en la PBA fue mediocre, pero debe recordarse que “la Provincia” es infinitamente más ingobernable, por lo estructuralmente desfinanciada, que el Estado nacional. Discutir coparticipación federal, subrepresentación de la PBA en el Congreso Nacional y del conurbano en la legislatura provincial es encarar el asunto seriamente.

¿Patria o Muerte, o Todas las Manos Todas?

Un ejemplo de esa carencia de pensamiento nacional lo expresa la frase “si gana la interna de FpV Scioli, voto en blanco”. Siempre son saludables las internas apasionadas, mientras no se pierda de vista que justamente son internas y el adversario real se encuentra afuera.Resurgen voces “anti PJ” que parecieran querer llevar a una interna del FpV que enfrente por un lado a Scioli-PJ contra Randazzo-Unidos y Organizados. Transformarse en línea interna del PJ es el desafío de UyO y la misión histórica de la generación del bicentenario para que el PJ, que tiene el mayor despliegue territorial en el país, nunca más deje de ser la expresión del movimiento nacional como sucedió en los años noventa. Si “el límite ideológico es Scioli”, no se entiende lo que enseñó Néstor y la disyuntiva pasa a ser: o corriente interna del Partido Justicialista, o pocos pero buenos e intemperie rutera. ¿Por qué? Porque en política, como en el TEG, gana quién suma más voluntades. Quien se mantiene unido, debate y persuade sumando adherentes, y divide al adversario jugándole las contradicciones. Se debe aislar al adversario, nunca aislarse uno. No se debe olvidar al conflicto de la 125 como termómetro para discernir lealtades y traiciones.

Vuestros hijos no se irán de esta Plaza

En las provincias esta discusión se torna irreal, porque los grupos “kirchneristas puros” o no peronistas del FpV son muy marginales frente al despliegue territorial del Partido Justicialista.
Aquellos que crean que teniendo enfrente a Macri no se polariza la elección y que no se puede armar una ingeniería electoral-institucional que lo condicione a Scioli con Cristina de gran electora, no conocen la lógica del kirchnerismo.
Si Scioli gana la interna del FpV, Cristina le impondrá el vicepresidente, la gran mayoría de los diputados nacionales, la fórmula a la gobernación de la Provincia de Buenos Aires y al menos 1/3 de la lista de legisladores provinciales. Nada más, nada menos.
La lógica del movimiento es la de un gran colectivo de larga distancia, donde el conductor maneja y los leales y los ex adversarios van adelante, al medio o atrás, todos mezclados. El que se baja, pierde.
(Publicado en ABCenlinea.com.ar )

jueves, 21 de mayo de 2015

Randazzo: el Flaco de Cristina

randazzo1
Mucha polvareda levantó entre propios y extraños la gaffe de Florencio Randazzo en su encuentro con Carta Abierta, al decir que con Scioli “el proyecto se queda manco”. Caza de brujas clarinista alegan de un lado,falta de códigos del otro. Lo cierto es que lo que parece más una torpeza que una maldad, revela dos cosas: que el inconsciente le jugó una mala pasada al ministro y que peor quedó el auditorio de intelectuales que festejó con risas francas el involuntario chiste. Este “error no forzado” del flaco Randazzo provoca que el día en que Cristina comparte con él cadena nacional inaugurando obras ferroviarias, estén todos hablando del chiste “del manco”.
¿Por qué tanta pica entre Randazzo y Scioli? Al ministro, que corre de atrás en las encuestas al gobernador y ex vicepresidente, no le queda más opción que confrontar para sumar puntos. Es algo tan cierto como que el candidato que va perdiendo pide el debate. Nada fuera de lo común. Sucede que es el rol que le toca jugar a Randazzo el que lo predispone a este tipo de situaciones. Voluntaria represa para la ola naranja, Florencio sobreactúa la disputa del hombre de la política (de partido) contra el candidato nacido en el jet set deportivo y mediático.
Los purismos pertenecen al reino de la no-disputa de poder y estamos hablando de dirigentes políticos de primer orden, conviene por tanto historiar recorridos, analizar gestiones, evaluar discursos, ponderar alianzas.

Desmitificar

Nadie que haya hecho política desde el peronismo en los negados y simplificados años noventa pudo no ser menemista o duhaldista. Es algo biológico, generacional. ¿Cómo se deja de hacer política en 1991 y se vuelve en 2003 y además, “se llega”? Así piensan los angelitos, diría un General.
randazzo2
Partiendo de esta base, es muy meritorio que Randazzo haya hecho la “escuelita” de la militancia, que implica volantear, afichear, fiscalizar, pintar paredones. Hacerse de abajo. De ahí a la Intendencia de Chivilcoy y jugar en la liga provincial hay un paso, si se tiene pasta. El flaco pega el salto cuando es nombrado ministro Modernizador del Estado en la gestión de Solá (luego de la huida de Ruckauf hacia la cancillería, con la provincia incendiada post 2001). Sucede que el manual decía que para sobrevivir como gobernador, Solá debía aumentar su autonomía del duhaldismo (en la legislatura, en el gabinete, en los territorios) y esa necesidad mutua lo hermanó con Néstor Kirchner, que vivía el mismo dilema a escala nacional. Y el instrumentador operativo de esa alianza fue Randazzo, el canal de diálogo de Néstor con la gestión provincial, evidenciado en hechos como la paritaria docente, que cuando ya no daba para más, Nación aportaba el dinero y Baradel se enteraba por Florencio.


El salto nacional se produce con Cristina en 2007, llegando al ministerio del Interior (sin el control de las fuerzas de seguridad, que se las llevó Aníbal a Justicia). Desde allí Florencio desplegaría una de sus mayores virtudes y marca registrada: su capacidad de gestión. Primero con los DNI (rápidos, baratos, transparente), luego con los Pasaportes, la Agencia de Vialidad (incorporando a un gran comunicador como el Flaco Traverso) bajando los accidentes en ruta. Luego sucede la tragedia de Once, combo letal de un negligente motorman y una política ferroviaria que no estaba a la altura de los cambios ocurridos en el país desde 2003. Concesiones dolosas a cambio de un servicio “gratis”, sindicatos con demasiado poder, tercerizaciones, negocios varios y un nivel de desinversión de décadas configuraron una trampa mortal que el pueblo argentino no se merecía. Ese desafío le asignaron a Randazzo y ese desafío aceptó.
Al coraje político en la decisión de Cristina se correspondió un nivel de inversión que permitió renovar vías, estaciones, vagones y toda una serie de mejoras que Randazzo hizo en tiempo récord y enfrentando oposiciones a veces insólitas como la de los sindicatos ferroviarios. Éste éxito mayor de gestión (y la confianza depositada en él por Néstor y Cristina desde la época de Solá) le valió la nominación a precandidato presidencial por el Frente para la Victoria.

Para conducir, sintetizar

Pero no todo es gestión en esta vida y la política se compone de muchos otros elementos. Como la capacidad discursiva (sea en el Congreso en un informe de gestión, en un debate televisivo o en una encendido acto partidario), de negociación, de tejer alianzas, de la iniciativa política. En definitiva, la capacidad de conducir y de sintetizar.

Es legítimo marcar el origen en la militancia partidaria, el ser “un hombre de la política”, frente a candidatos con otros orígenes. Pero ese mismo origen impone preguntas: ¿Por qué le cuesta tanto a Randazzo sumar dirigentes medios y provinciales? ¿Dónde está su “Grupo Calafate” o su “Grupo San Martín”? ¿Por qué tan pocos sindicatos lo apoyan? Pareciera que Randazzo no sintetiza todas las corrientes que confluyen en el movimiento nacional (si llamarlo hoy peronismo o kirchnerismo es una discusión más larga) representadas en los gobernadores, los sindicatos, los movimientos sociales, la clase media no antiperonista, la juventud. Habrá que ver si con el empuje de Cristina alcanza en las encuestas y las urnas, logrando emular la fórmula que utilizó Lula para construir a Dilma.

Aníbal Fernandez y Julián Domínguez se disputan los vices

20.05.2015 / ¿Cómo quedarán las fórmulas del FPV en Provincia de Buenos Aires?
Luego del “baño de humildad” sugerido por la presidenta, la catarata de renuncias a la carrera por la gobernación bonaerense no se hizo esperar. La carrera ahora es por los vices, que se disputan el jefe de Gabinete de ministros y el Presidente de la Cámara de Diputados.
por Santiago Costa para Politicargentina

Luego del “baño de humildad” sugerido por la Presidenta, la catarata de renuncias a la carrera por la gobernación bonaerense no se hizo esperar. Candidatos endebles en cuanto a conocimiento público e intención de voto (condiciones necesarias, pero no suficientes para competir con posibilidades de éxito) dieron el paso al costado.
Así desfilaron bajando del estrado el vice ministro de desarrollo social de la nación y referente de Kolina 
Carlos Castagnetto; el joven y exitoso intendente de Berazategui Patricio Mussi; los ministros sciolistas Cristina Álvarez Rodríguez y Santiago Montoya; y el vicegobernador actual Gabriel Mariotto.
El caso más resonante sin dudas fue 
Diego Bossio, no solo por liderar la intención de voto en las encuestas hasta el momento del ingreso de Aníbal Fernández, sino por tener una supuesta fórmula acordada con Sergio Berni. Este último siguió en carrera junto a Julián Domínguez, el mencionado jefe de Gabinete de la Nación y los intendentes de La Matanza Fernando Espinosa, y de Lomas de Zamora Martín Insaurralde, quienes no aceptan ningún tipo de baño de humildad por el momento.
Descontando el caso particular de Insaurralde, sobre quien el kirchnerismo hará sonar el escarmiento de la obligada reelección municipal por sus reiterados amagues de deslealtad, el resto de los ex candidatos bien pueden valer un vice. En ese caso a los ministros excluyentes (Fernández y Domínguez) pueden acompañarlos dirigentes con poder territorial (los intendentes Espinoza y Mussi), con perfil en el combate a la inseguridad (Berni) o con experiencia en el manejo legislativo en una siempre compleja Legislatura Provincial (Mariotto). ¿Pero cuáles son las fórmulas más posibles? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de los candidatos a gobernador del FPV?
Circuló con intensidad la posibilidad de la fórmula Aníbal-Berni. Sin embargo, esa combinación sufre de exceso de “azul” y peca de dura. Es que al aporte de hombre de acción, incansable y eficaz de Berni se suma la experiencia de Aníbal Fernández como ministro del Interior coordinando a la Policia Federal. Además, ambos son reconocidos por interpelar a los jueces, por evitar la mano dura sin ser “progres” ni “garantistas”. Es lo más duro que puede ofrecer el kirchnerismo por dentro de los derechos humanos. Esa fórmula no se complementa y satura, aún en la provincia de Buenos Aires donde la inseguridad es la principal preocupación ciudadana.
Tanto Mussi por su buena gestión y “refrescante” juventud (algo que en el caso de Bossio parece haberle jugado en contra, “tener tiempo para la revancha”), como Espinoza por manejar el principal distrito y ser representativo del PJ son números puestos a vice. Domínguez parece inclinarse por el primero. No se sabe si Fernández se inclina por el segundo, que podría ser el heredero simbólico de Alberto Balestrini, y no hay dudas de que desde la vicegobernación al sillón de Dardo Rocha el trayecto es más corto que desde una intendencia.
El FPV tiene hoy por hoy como partido, como espacio político, la mayor intención de voto en la Provincia. Sin embargo no todo es color de rosa para ambos candidatos. Julián Domínguez debe luchar contra cierto desconocimiento del electorado. Esa fue la razón por la que desde la Casa Rosada asignarán en su equipo al publicista Enrique “Pepe” Albistur, otrora Secretario de Medios y jefe de campaña de varios candidatos kirchneristas.
Por su parte, Aníbal Fernández cuenta con una imagen negativa sensiblemente superior al promedio, que no le quita intención de voto por si le asigna un techo. Por su estilo, si hay un lugar donde pesa menos ese techo es en la provincia de Buenos Aires donde se valora su experiencia de trabajo y ese estilo arrabalero de tener pocos pelos en la lengua.
Faltan ver encuestas actuales, spots de campaña y actos que pongan en escena niveles de adhesión, así como saber si un episodio como vivido en la Bombonera la última semana no le da un plus a Berni que no lo deje afuera de una fórmula.

lunes, 18 de mayo de 2015

Muta la oposición: del escenario de tres tercios a la polarización. El gobierno, ¿se beneficia o perjudica?

Meses atrás el panorama electoral argentino estaba clavado en los tres tercios: tanto Scioli como Macri y Massa (y no en ese orden necesariamente) oscilaban entre los 20 y los 27 puntos en las encuestas, determinando un escenario de tres tercios. Nadie ganaba en primera vuelta y el opositor que pasara al ballotage tenía la seguridad de ganar. Recordemos que el sistema electoral argentino para elección presidencial, luego del Pacto de Olivos, indica que el ganador se consagra presidente sin segunda vuelta solo si supera el 45% de los votos válidos o si saca 40% + 1 voto, con diferencia de 10 puntos al segundo.
Todo un desafío para el Frente para la Victoria, que veía articularse alianzas opositoras competitivas en varias provincias como Córdoba, Mendoza, Catamarca, Jujuy, Chubut y otras. La fortaleza inconmovible de Massa en la provincia de Buenos Aires, que concentra 40% del padrón nacional, era otro factor que se sumaba a esa cadena de triple empate.
Sin embargo el tiempo todo lo acomoda y Mauricio Macri mostró ser más virtuoso en términos maquiavélicos (astucia y fuerza para aprovechar la oportunidad) que Sergio Massa. O tener más fortuna, suerte. Fuera por sus asesores electorales, por la ayuda de la fracción conservadora del radicalismo, por la conveniencia del gobierno a jugar a que la dinámica kirchnerismo-antikirchnerismo angostara la ancha avenida de Massa y lo deje en un no-lugar; lo cierto es que Mauricio Macri acumuló una serie de triunfos políticos, algunos simbólicos y otros más bien materiales como el apoyo de la cúpula del empresariado argentino.
El gobierno por su parte logró sortear el caso Nisman sin que lo afectara electoralmente, capitalizó el repunte económico que desenmascaró los pronósticos apocalípticos, sosteniendo el nivel de empleo y consumo, bajando algunos puntos la inflación. Si las paritarias logran superar la inflación y el salario real vuelve a ganar unos puntos, la sensación de bienestar social impactará en el proceso electoral.
Es en medio de la creciente polarización entre Scioli como candidato más potente del kirchnerismo y de un Macri como referente de la oposición no peronista unida, que comienza el ciclo de fugas desde el massismo, como bien lo señala Diego Genoud. Fugas de intendentes aliados, retaceo de apoyo empresario, internas ventiladas mediáticamente, y un lugar de no-gestión fueron algunos factores que hicieron que Massa ya no sea hoy “un tercio” de la torta electoral. Se va desarrollando una paradoja: la principal debilidad de Macri y la principal fortaleza de Massa se atraen.
Macri no logra hacer “pata ancha” en la Provincia de Buenos Aires, con mayoría de identidad peronista. No es casualidad que su incansable candidata Maria Eugenia Vidal, que mide entre 12 y 16 puntos según que encuesta se mire, tire flores al peronismo con frases en un reportaje de Infobae tales como: “Les reconozco que en estos últimos 25 años han parado la olla solos. Para la gente, cuando está en problemas, el que está es el intendente” o “Scioli es alguien que ha tenido buenas intenciones, y le destaco su vocación de diálogo…Scioli no pudo, más allá de sus intenciones”. Tampoco la “estructura” del radicalismo bonaerense, que garantiza fiscales y acaso algún que otro candidato a intendente competitivo en el interior de la provincia, logran conjurar ese mal electoral.
Por su parte, el massismo pasó de la sobreabundancia de precandidatos a gobernador (recordemos: Giustozzi, Solá, Posse, casi Insaurralde, Francisco De Narváez y Mónica López) a ser rehén de su único candidato con potencia en intención de voto y dinero para financiar su campaña: Francisco De Narváez. Es que hoy por hoy, Massa es casi un rehén electoral del colorado, que ya mide más que él en suelo bonaerense, acaso por su fuerte instalación nacional y desgaste. Massa no tiene hoy ya margen para “bajarse” de la presidencia a la gobernación. No sólo porque falló en el timming, sino porque el propio De Narváez no permitiría que le arruinen el negocio así, y ya no queda claro quién necesita a quién en términos electorales. Si De Narváez quisiera un candidato a presidente con buen volumen electoral tal vez optaría por inclinarse hacia Macri. Y a la inversa. El problema de este nudo gordiano electoral es que Macri, a pesar de conocer a De Narváez hace décadas, le desconfía por su actitud post 2009 donde se sintió usado. Teme que la alianza electoral se rompa a poco de andar y se transforme en un problema de ingobernabilidad. Por eso prefiere una “fórmula pura PRO”, pero se sabe la necesidad tiene cara de hereje. Por eso pierden valor rumores de una candidatura de Niembro a vice de Vidal, ya que siendo un primerizo seguramente prefiera un cómodo destino de primer diputado nacional al tan expuesto cargo ejecutivo bonaerense al que no aporta los suficientes votos por más conocimiento público que tenga.
El periodista Pablo Ibañez puso el ojo en un dato revelador: en todas las elecciones en las que jugó a lo largo de los años, Felipe Solá siempre terminó en la boleta de “la vereda donde da el sol”. Habrá que reconocer sin duda el olfato político del ex gobernador y preguntarse si no es un indicador suficiente que esté funcionando como jefe de campaña de Francisco De Narváez.
Desde el macrismo quieren que Massa “vaya al pie”, rendición incondicional. Según Diego Genoud “Sergio tiene que salir a negociar a los próximos días porque si no se le desbanda todo”, advierten. El optimismo es tanto que –según declaran- ya no le pueden ofrecer ni la gobernación bonaerense. “Eso era en marzo, ahora ya no”. Ibañez en su nota aborda las negociaciones que se dan entre el el massismo y el macrismo “en off”: “La charla en Tigre, el lunes, se licuó cuando Monzó le hizo a Massa la “última oferta” de Macri: avanzar en un acuerdo, ahora que todavía mide, pero en términos hirientes que implicarían la autoexclusión del tigrense como candidato a cambio del ingreso del esquema del FR en las boletas del PRO. Algo así como un massismo sin Massa”. Se asegura que el diálogo está al nivel de Malena Massa-Nicolás Caputo, que son las dos personas con más chance de convencer a sus respectivos jefes (¿socios?) políticos.
Un sector del kirchnerismo prefiere un escenario estilo peronismo versus antiperonismo, donde creen que la “continuidad con cambio de estilo” que implica Scioli, le ganaría al cambio conservador que propone Macri, que se esfuerza en suavizarlo día a día con promesas de conservar logros sociales o guiños al peronismo. Sin embargo un Massa debilitado por debajo de los 15 puntos puede obrar el milagro de crear un frente solido del antiperonismo que no solo fuerce un ballotage sino que haga imprevisible su resultado.

Cristina candidata: ¿Diputada Parlasur o diputada nacional por Buenos Aires?

15.05.2015 / Los caminos posibles de la Presidenta

¿Cuál será el destino de la mandataria? ¿Será parlamentaria del Mercosur? ¿Legisladora nacional?


por Santiago Costa para Politicargentina




Existe una vieja frase en el peronismo que explica muchas cosas: “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”. En este ciclo electoral donde no puede reelegir como presidenta, Cristina necesita demostrar que quiere ganar para seguir conduciendo el movimiento nacional peronista (columna vertebral del kirchnerismo, aunque no su único componente) y por eso será candidata. Pero ¿candidata a qué?

Este año no renuevan senadores Santa Cruz ni Buenos Aires, distrito electoral adoptivo (por residencia) y de origen (por nacimiento) respectivamente de la Presidenta. Esa opción suele ser la preferida de los ex presidentes al ser el cargo legislativo que mayor cuota de poder concentra (poder de veto para obstruir una ley y negociar beneficios para la provincia de origen o partido al que se pertenece).

Ahora bien, la opciones actuales son dos: candidata diputada Parlasur o candidata diputada nacional por la provincia de Buenos Aires. Analicemos los pros y contras de ambas opciones.

No es en absoluto menor que el Congreso Nacional, a instancias del gobierno, haya aprobado la ley que reglamenta las elecciones a diputados del Parlasur y las haya “pegado” a las elecciones nacionales. Nada es casual en política y el kircherismo suele hacer estos moviemiento para contar “con un as en la manga” en caso de necesitarlo. Los pros, además de los fueros que eviten futuras cazas de brujas judiciales, son varios. Por un lado “la salida por arriba” que significa una representación latinoamericana, de perfil internacional. No obstante ello no es del todo satisfactorio si Cristina quisiera explorar ese perfil, dado que por su estatura política, no podria conformarse con menos que la secretaria general de Unasur que alguna vez detentara Néstor Kirchner. Sin embargo, hay otras ventajas y razones más terrenales en esta opción que hacen a lo electoral y lo simbólico. Los diputados parlasur se eligen en cierta cantidad por las provincias (como se elijen los diputados nacionales) y en cierta cantidad por distrito único, o sea en todo el país (como el presidente).

Esto significa que si Cristina fuera candidata parlasur por distrito unico, su boleta estaría en todo el pais, con el “arrastre” que eso significa para todos los gobernadores y demás cargos electorales que compitan en simultáneo con la elección presidencial. Incluso hay una última razón simbólica: sacar más votos que el candidato a presidente por el FpV. Mucho se dijo tanto en 2007 como en 2011, cuando la fórmula fue Cristina presidenta Scioli gobernador, acerca de quién sacaba más votos que quién (gracias a colectoras como Nuevo Encuentro o corte de boleta). Ese dato era leído en clave de demostración de poder, de quién “le aportó votos” a quién. En esta elección puede volver a repetirse. Cristina iría en la primer boleta desde la izquierda, “arriba” del candidato a presidente del FpV. Como contra de esta opción puede mencionarse el hecho de sacar al candidato del escenario local y la disputa de poder día a día (como el nombramiento en una Embajada) y que el Parlasur hoy en día tiene un carácter más bien testimonial y simbolico, no maneja ninguna cuota de poder significativa.

En el caso de ir Cristina como candidata a diputada nacional por Buenos Aires, las contras son evidentes: disputar en un solo distrito y en una categoría “menor”, aunque se sepa que al kirchernismo nunca le importó el título del cargo sino la cuota de poder efectivo que contiene. En este caso, la cuota sería grande ya que podría significar ser Jefa de Bloque del Frente para la Victoria o bien Presidenta de la Cámara de Diputados. En ambos casos lideraría y controlaría la tropa legislativa, asegurando su lealtad, en un próximo Congreso que no contará con mayorías absolutas y donde la primera minoría seguirá siendo muy probablemente del Frente para la Victoria. En el segundo caso además, Cristina se ubicaría como tercera en la línea de sucesión presidencial en caso de muerte o renuncia del Presidente y de su vice. A este panorama hay que agregarle que la Provincia de Buenos Aires concentra el 40% del padrón nacional, lo que significa que el kirchnerismo siente que allí hay que ganar si o sí y todos los sacrificios y “arrastres” son bienvenidos en la disputa central.

¿Qué hará Cristina? Sólo ella lo sabe, porque maneja como nadie manejó (exceptuando claro a Juan Domingo Peron y a Néstor Kirchner) la fórmula de la conducción política que reza información-secreto-sorpresa, que sirve tanto para apabullar al adversario con la iniciativa política como para refozar en la incertidumbre la lealtad de los propios. No obstante, un indicio puede darlo el florentino Maquiavelo, padre de la ciencia política moderna, cuando recomendaba que “al conquistar un reino, el principe debe mudar la capital de su reino e instalarse en él, para gobernarlo con justicia y ver los desordenes ni bien comienzan a generarse, a fin de remediarlos en su origen”. Sabemos que Néstor Kirchner conquistó el peronismo bonaerense en 2005 al ganarle a Duhalde y se asentó en él, nombrando a los gobernadores. Tal vez diputados sea el nuevo reino.

Chubut: Das Neves deja a Massa por Scioli con la bendición de Cristina


Publicado en ABCenlinea

Si el panorama político argentino es cambiante día a día, el de Chubut es directamente vertiginoso. Es que los esquemas de alianzas electorales mutan en un escenario donde “la familia peronista” está dividida hace al menos cinco años.

Sucede que la última semana trascendió una serie de reuniones que el ex gobernador Mario Das Neves mantuvo con los principales candidatos y referentes del Frente para la Victoria a nivel nacional: Florencio Randazzo, Daniel Scioli, Aníbal Fernández, Oscar Parrilli, Julián Domínguez. Esos pasos previos se coronaron en las últimas horas con un llamado de la mismísima Presidenta Cristina Kirchner al ex gobernador.

Para entender el panorama hay que tener en cuenta varios factores.El primero es el sólido cariño que la mayoría de los chubutenses sienten por Das Neves, lo que se refleja en las encuestas de intención de voto, donde vuela. A eso se suma una relación de amistad de muchos años con Daniel Scioli, hoy el candidato mejor posicionado del kirchnerismo para suceder a Cristina. Por último existe un respeto entre los dirigentes nacionales del FpV a la trayectoria de Das Neves, que se resume en la frase de uno de ellos: “Mario se equivocó cuando la enfrentó a la Presidenta en 2011 con Duhalde, pero eso ya pasó”. No hay que olvidar que Cristina y Das Neves compartieron bancada en diputados durante muchos años.

Es que del lado del FpV chubutense sucedieron muchas cosas que explican este acercamiento. A la desconfianza que inspira el actual gobernador Buzzi en el FpV nacional por su recordado “pase” luego de ganar la gobernación por la lista de Das Neves, se sumo en 2014 las declaraciones del Gobernador culpando a la Casa Rosada por una investigación de la AFIP en relación a unas cuentas bancarias en el exterior poco claras en medio de la sanción de la nueva ley de hidrocarburos.

La fuerte fragmentación del Partido Justicialista chubutense, con varios líderes como el ex ministro de Agricultura Yauhar, el intendente de Comodoro Rivadavia (que concentra 40% del padrón provincial) Néstor Di Pierro, el ex candidato a gobernador Eliceche (hoy presidente del PJch) no logra conciliar un proyecto que permita “unir al aparato”.

Esa fragmentación del kirchnerismo local, con sus principales dirigentes enfrentados, fue una de las causas de la dura derrota del ex ministro Yauhar en las legislativas de 2013 donde el dasnevismo se alzó con los dos diputados nacionales en juego. Al no haber renovación parcial de la legislatura provincial no se puso la “gobernabilidad” en juego y tanto Buzzi como Eliceche juzgaron prioritario eliminar de la competencia por la gobernación en 2015 al entonces ministro, algo que evidentemente la Presidenta no olvidó.

Por último, una gestión deslucida en los últimos cuatro años con problemas inéditos de inseguridad, desempleo en el sector pesquero y pérdida de regalías por la baja en el precio internacional del petróleo no favorece la imagen del actual mandatario.

En este escenario, un Massa que se cae en las encuestas y la posibilidad para Cristina de contar con legisladores nacionales por Chubut de su preferencia, sean electos en la lista que sea parecen haber configurado un acuerdo win-win para ambos sectores.

jueves, 14 de mayo de 2015

El Problema de “Macri Presidente”: la Provincia de Buenos Aires

Frente a un Sergio Massa que se desploma en las encuestas y es abandonado por sus aliados, la estrella electoral de Mauricio Macri parece monopolizar el espacio opositor en un esquema nítido de polarización electoral en términos de kirchnerismo y antikirchnerismo, o más elegantemente “continuidad” versus “cambio”.
Los últimos seis meses de Macri han sido realmente brillantes, logrando generar hechos políticos que le permitieron perforar su techo de imagen negativa e intención de voto. Podemos recordar el desplome del espacio UNEN y el triunfo del sector que lo apoyó en la Convención Radical de Gualeguaychú, que le otorga estructura de alianzas en la matoria de las provincias donde PRO casi no existe. Al “pase” de un dirigente de peso como el Lole Reuteman desde el Frente Renovador, se sumó la buen performance de Del Sel en Santa Fe y su victoria personal como líder del PRO en imponer a Larreta en las primarias porteñas.

A Macri las encuestas le sonrién con un segundo lugar, oscilando entre 26 y 30 puntos, depende la encuestadora en cuestión. En términos territoriales Mauricio es fuerte en el eje “pampa húmeda” que compone Córdoba (donde logró articular existosamente una alianza competitiva que es la pesadilla de De la Sota), Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y Entre Ríos. A ese dispositivo de “provincias grandes” se suma Mendoza, donde el radicalismo tiene chances serias de gobernar. Sin embargo su talon de Aquiles sigue siendo el mismo de siempre: la Provincia de Buenos Aires, hogar del 40 por ciento del padrón nacional. Es que si de Buenos Aires hablamos, “la ciudad” no es lo mismo que “la provincia”, donde todo el peronismo sumado suele pasar la barrera del 60 por ciento, yendo unido en el PJ o en variantes “renovadoras”.

El nuevo Macri es un pragmático. Eso explica las alianzas que desarrolló en suelo bonaerense tanto en 2009 con Francisco De Narvaez como en 2013 con Sergio Massa. Sin embargo su intento de posicionar una candidata propia chocó con la negativa de Gabriela Michetti de “mudarse” de distrito electoral. Hoy ese lugar lo ocupa María Eugenia Vidal, que viene “pateando” la provincia hace un año. Se reconoce en Vidal a una incansable trabajadora que ha logrado aumentar su nivel de conocimiento e intención de voto que oscila entre 12 y 16 puntos. Sin embargo eso sigue siendo poco. Macri confía en que su figura en la boleta logre “arrastre” desde arriba, potenciando a Vidal.
A eso se suma la estructura del radicalismo bonaerense, que pese a su declamado progresismo ya ha hecho gala de un pragmatismo que la llevó a la fórmula Alfonsín-De Narváez en 2011 sin ir más lejos. Se sabe, “no hay pueblo que no tenga capilla ni comité radical” y eso asegura fiscales y hasta candidatos en algunos pueblos, más bien del interior rural bonaerense. Sin embargo, y pese a los “nombres” que arrime el radicalismo, Macri se inclina por colocarlos en lugares de la lista legislativa provincial. Es que en la cabeza de Mauricio el ejecutivo tiene que ser PRO puro, gente de confianza y eso lo inclina en sentido contrario a fórmulas mixtas o acuerdos. Lo que necesita de los radicales bonaerense es un apoyo en bloque que obture fugas hacia el espacio de Margarita Stolbizer.

La desconfianza es la misma barrera con que topan intendentes como Posse, Cariglino y otros que ofrecen estructura territorial y niveles de conocimiento aceptables. Macri no quiere repetir la experiencia de la Alianza con”menjunges” electorales. Recibirá el apoyo del pro peronismo, pero les ofrecerá reelegir en sus distritos, ni menos ni más.
Sin embargo, hoy el candidato no kirchnerista que más “mide” en la provincia se llama Francisco De Narvaez. Mide más incluso que el propio Massa, ya identificado y desgastado en la batalla nacional. Eso le da “margen” de maniobra al colorado, que nunca fue un hombre de partido o alianzas duraderas y necesita un candidato a presidente fuerte. Ese motivo es el que lleva a muchos a imaginarse una posible alianza opositora Macri Presidente-De Narvaez Gobernador donde todo sea win-win.

Este escenario cuenta con un problema: Macri recela de De Narvaez. Todos los que lo conocen aseveran que Mauricio no es una persona rencorosa. Sin embargo sí se sintió usado dos veces: por De Narvaez y por Massa. El primero se obnubiló luego de su estrellato electoral de 2009 y tuvo actitudes extorsivas hacia Macri que llevaron al fin de esa exitosa alianza electoral.
Pero ambos empresarios se conocen, junto con Scioli, desde hace años cuando eran jóvenes promesas del jet set argentino.

¿Se jugará Macri por una fórmula “pura” confiando en transferirle votos desde su figura a la de su candidata Vidal? ¿Buscará un acuerdo con De Narvaéz que le asegure orillar un 40% de votos bonaerense como piso? Algo es seguro, una candidatura presidencial competitiva no puede conformarse con menos de 30 puntos en suelo bonaerense, que son 15 a nivel nacional.

martes, 12 de mayo de 2015

La polémica Brienza-Verbitsky por la nominación de Santoro


(publicado en ABCenlínea)
El domingo último ambos periodistas estrella del universo kirchnerista polemizaron, acaso sin saberlo, en sus respectivas columnas de opinión.
El tema excluyente fue la nominación en el Frente para la Victoria del joven radical Leandro Santoro como compañero de fórmula de Recalde para disputar la elección a Jefe de Gobierno.
Brienza, en su nota “Conversos” de Tiempo Argentino, ensayó una defensa de la fórmula electoral, diciendo que todo el mundo tiene derecho a cambiar y a hacerse kirchnerista, incluso en 2014. También quitó relevancia a los desafortunados tuits de Santoro, donde tiene expresiones poco felices para Perón y Néstor Kirchner.
Brienza defiende que las “razones de la elección de Santoro pueden ser: a) ampliar la base política de la fórmula; b) energizar con un buen orador y un buen polemista mediático la campaña; c) no sacar los pies del plato del ámbito político y no caer en la convocatoria a un cómico, un jugador de fútbol o un malabarista de semáforo para “popularizar” la fórmula; d) apostar nuevamente a la transversalidad de los partidos populares argentinos en el eje peronismo-radicalismo; e) optar por un corte generacional de la militancia que mire al movimiento popular desde la modernidad y con una visión de futuro a mediano plazo”.
Sin embargo, Verbistky en su columna “El Modelo y sus confusiones” en Página 12, se queja amargamente de la elección de Santoro “el desconocido jefe de la agrupación radical Los Irrompibles”. En relación a los polémicos tuits de Santoro, Verbistky afirmó que “En forma explícita dijo que si hubiera sabido que sería candidato a la vicejefatura de gobierno no los habría escrito. Es decir, ése era su pensamiento, y lo que lamenta es que lo hayan descubierto, ahora que no le conviene. Por supuesto, acusó por divulgarlos a los medios hegemónicos”.
Verbistky recuerda y critica la participación de Santoro en 2013 del “paseo de la corrupción de las estrellas K” junto a encumbrados opositores al gobierno y se lamenta de que “ahora, Recalde y Tomada deben cargar con el lastre de Santoro” que “no aporta votos nuevos y ahuyenta a los propios, porque ofende al mismo tiempo a los militantes y a los porteños”.
Más allá de quién tenga la razón en la insólita polémica, esta es digna de verse por la infrecuencia de que dos de las principales plumas del modelo nac&pop debatan abiertamente, aún sin saberlo.

jueves, 7 de mayo de 2015

Avanza "Scioli al gobierno, Cristina al poder"

El cerrojo Institucional
Latinoamérica está iniciando un proceso de amesetamiento político, se cierra el ciclo de fuerte avance reformista iniciado en 2002 con Lula (Chávez estaba antes, pero Brasil es Brasil). Nada dramático, seguirán las mismas fuerzas políticas conduciendo los países del cono sur, pero en versiones más conservadoras. Tabaré en Uruguay es un ejemplo. Existen dos maneras de leer este proceso: como "un giro a la derecha", que implicaría un retroceso; o como "pasar de 5ta a fondo a 3ra regulando", para usar una metáfora automovilística.
Se insiste en que si el kirchnerismo se aferra tozudamente a ofrecer al electorado, que busca continuidad con cambio o cambio con continuidad (lo que desvela a los encuestadores y candidatos, descifrar la dosis exacta de ambos en la fórmula), se aislaría perdiendo sin pena ni gloria las presidenciales. Basta imaginar la performance electoral de un Rossi, Urribarri y demás kirchneristas "puros". Algunos incluso arriesgan que Randazzo (que no es kirchnerista "puro") también cae en la volteada. Para decirlo sin vueltas: si el kirchnerismo quiere ganar, debe jugar fuerte con Scioli. A fondo.
Muchos en el kirchnerismo dudan de "Daniel" y temen una emancipación traumática en términos políticos. Scioli, un moderado, un conservador popular (de los que abundan en el peronismo desde sus inicios allá por 1945) ha dado muestras de lealtad desde 2003 a la fecha, particularmente en la crisis del campo y en las fatídicas elecciones de 2009. Sin embargo esto es política y el General Perón decía que "hay dos clases de lealtad, la de los que son leales de corazón al Movimiento y los que son leales cuando no les conviene ser desleales. Con ambos hay que contar, usando a los primeros sin reservas y utilizando a los segundos, a condición de colocarlos en una situación en la que no les convenga defeccionar."
Entonces, si Cristina duda de Scioli, le arma un cerrojo institucional. ¿Cómo sería eso? 
  • CFK arma las listas de diputados nacionales en las provincias. Se asegura el control de diputados (del senado no vale la pena, porque el presidente seduce gobernadores con el presupuesto en obras y los senadores responden a los gobernadores, siempre).
  • Arma la fórmula a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. En caso de "emergencia", pasar la provincia que es un país dentro de otro país a la oposición no es cosa menor. Además se garantiza el control del peronismo bonaerense, fundamental.
  • Coloca al vicepresidente. "Los cobos no existen, pero que los hay los hay".

Existen dos grandes teorías de qué hará Cristina. Ninguna contempla que se vaya a la casa a tejer: intentará seguir siendo la conductora del movimiento nacional, aun sin ser presidenta.
La primera opción es la del cerrojo institucional, donde ella retiene el poder, la lealtad del movimiento. Es fundamental en ese esquema que se postule a diputada por la provincia de Buenos Aires, para retener esta provincia (frente a la amenaza massista) y Santa Cruz con la candidatura de Máximo Kirchner. Es una condición excluyente porque los gobernadores peronistas no andan con vueltas  y enseguida te arman "la mesa", y no hay que quedarse afuera de esa mesa, Cristina necesita conducirla. En caso de CFK diputada conduciendo la tropa legislativa, la pregunta pertinente es: ¿Qué le conviene más a Cristina, ser jefa de bloque del FPV o presidenta de la Cámara Baja (tercera en la línea de sucesión presidencial)?
La opción Macri
La otra opción que sonó fuerte es que Cristina haga "la gran Bachelet" y le deje a la oposición de derecha el gobierno para volver en 2019. Rememora la jugada de Menem en 1999, que boicoteó a Duhalde para que gane la Alianza y él seguir reteniendo el poder dentro del peronismo. Algunas fuertes señales hacia Macri, colocándolo como el interlocutor principal en la oposición y dándole alguna mano en su unión con los radicales fortalecieron esta versión.
La "ventaja" de esta jugada es que ordena luego de 12 años de implosión el sistema de partidos argentino en una "centroizquierda" FPV federal versus una "centroderecha" PRO con bases en la pámpa húmeda. Incluso podría avanzarse más allá y discutir la coparticipación federal, gran tema tabú de la política argentina, haciendo que los platos rotos los pague Macri en su presidencia.
Sin embargo, Cristina viene dando señales de que "va a jugar a ganar". Creer o reventar. En la última semana CFK "bancó fuerte" la decisión del gobernador Jorge en La Pampa y Capitanich en Chaco de jugarse a las intendencias de sus respectivas capitales de provincia al tener impedida la reelección. Incluso en su visita a Chaco, Cristina se despachó con una frase reveladora: "No hay cargos menores, hay grandes responsabilidades superiores". Todos recuerdan a Néstor yendo como diputado testimonial...
¿Qué hará Cristina? Todo hace suponer que apostará a un Scioli ganador, cerrojo institucional mediante. En ese caso ella será diputada por Buenos Aires y Máximo Kirchner, "que no necesita el aura de nadie", será diputado nacional por su pago chico, Santa Cruz, con la ayuda del arrastre por arriba en la boleta del Gobernador y por abajo del Intendente de Río Gallegos. No puede fallar. ¿O sí?

martes, 28 de abril de 2015

¿Qué tendría que hacer Recalde para sumar votos?

Un debate es vital como el agua para Recalde hoy por hoy.
Se escribió inmediatamente después de las elecciónes PASO en ciudad de Buenos Aires que PRO hizo una gran elección, que Lousteau hizo buena elección y que el FPV, que bajó su piso de votos.
El PRO construyó su identidad sobre los restos de la hegemonía radical de la ciudad, con pata peronista con la dupla Ritondo-Santilli. Los votantes hicieron caso a Mauricio votando masivamente continuidad con Rodriguez Larreta. 
Lousteau hereda el voto radical, suma algo de voto joven, siempre en la franja del no peronismo. Algo del progresismo fue a parar a ese espacio también, viendo los malos desempeños de los acompañantes del FPV. Ellos no sumaron, Ocaña sí. Tanto Recalde como Lousteau saldrán a disputar el voto que eligió a Michetti. Se redefinen estrategias. Stop.

El Perfil de Recalde
Se dijo también que "el proyecto no se ve" tanto en una ciudad con cloacas, gas, agua y luz de por sí. Eso quita potencia a la frase "el candidato es el proyecto", no tiene sustancia en estas tierras asfaltadas. Optar por subestimar o despreciar al porteño como esencialmente gorila es el error que no debe cometer el Frente para la Victoria. Si en el largo plazo la única formar de vencer al PRO y quebrar su hegemonía es retomar algunas de sus banderas pero operando sobre sus contradicciones para lograr quebrar su sistema de alianzas (su pata peronista por ejemplo), en el corto plazo y en medio de una campaña electoral pueden delinearse ciertos reajustes tácticos posibles.
En una ciudad con pretensión de autonomía, que disputa y tensa tradicionalmente con el poder central, mostrarse como "el delegado del poder nacional" es un error. Se debe tener perfil autónomo y animarse a discrepar en cuestiones locales con las autoridades nacionales (la cuota de plan federal de vivienda asignada por ejemplo). La supuesta polarización que abona Artemio López como remedio para todo, no existe en la capital. Primero porque las elecciones son un mes antes que las primarias nacionales. Segundo porque como ni a Lousteau ni a Larreta les conviene nacionalizar una disputa donde sus propios referentes nacionales comparten interna presidencial, harán el vacío. En un esquema donde la "continuidad anti k" suma el 60 % piso no es negocio para Recalde. No es por ahí.
¿Qué podría hacer entonces Recalde para captar voto?
  1. Nombrar un buen vice. Visto el desempeño de la progresía, y en relación a lo que se escribe a continuación, una fórmula 100% peronista con Victor Santa María no sería mala opción.
  2. Se vio varias veces en el discurso de Recalde que afirma que los porteños "no quieren", "les gustaría", "están deseando". Hay una ajenidad discursiva. Hay que incluirse todo el tiempo: "queremos", "nos gustaría", "somos capaces".
  3. A pesar de la gran gestión de Recalde en Aerolíneas Argentinas (es más probable le reconozcan los libros de historia y no los diarios), el sentido común porteño está hegemonizado por el relato "Aerolíneas es un agujero negro en el presupuesto nacional y un refugio laboral de camporistas". Es un punto en el cual tener un par de argumentos sólidos y con punch para "devolver saques", si se permite la metáfora tenística, y no un tópico alrededor del cual generar centralidad e identidad. Lamentablemente el usuario porteño de Aerolíneas Argentinas no vislumbra la vitalidad de la conectividad como puede hacerlo un jujeño o un fueguino. Se percibe como el reino de la ineficiencia y el subsidio, es la dura realidad.
  4. Por eso mismo es preferible un perfil de tipo honesto y de abogado laboralista defensor de trabajadores. El episodio de la cámara oculta y denuncia de intento de corrupción en torno de la Ley que eliminó los tiket canasta como forma de pago de parte del sueldo de los asalariados debería ser en sí un spot de campaña. Honestismo puro y duro. En vez de ser "Podemos vivir mejor", el slogan de campaña podría ser algo más agresivo del estilo "Honesto, gestor y defensor de los ciudadanos que trabajan". Peronismo a los tobillos. 
  5. Es vital como el agua para Recalde un debate con Larreta y con Lousteau (que también lo desea). Allí tendrá que defenderse muy bien de su flanco (Aerolíneas) con frases contundentes y comparando con el subte (conectividad, función social, costos, inversión). Atacar a Lousteau por su falta de estructura para gobernar y su "supuesto" expertise como técnico, cuando a la hora de ser Ministro demostró gran torpeza en la elaboración de la resolución 125 al no discriminar chicos de grandes productores (adosarle la culpa técnica de la 125) y desatar la crisis con el campo. A Larreta debiera llevárselo al terreno de la obra pública, la vivienda, el transporte, donde hay mucha plata y poco hecho. Hablar de temas locales, sabiendo que la injusticia social no se caracteriza por dar vuelta una elección en CABA y que hasta Macri tiene su asignación social familiar con la tarjeta de "Ciudadanía Porteña". 

miércoles, 1 de abril de 2015

MAXIMUS


Máximo Kirchner dio una entrevista radial en el programa de Víctor Hugo y generó un hecho político que en gran medida distrajo la atención del paro de transporte. Timming le dicen.

No interesa aquí especular sobre el fato de las cuentas en Irán, el periodista Santoro ni el Grupo Clarín. Lo que dispara este post es un comentario visto en twitter: "Ja, y dicen que éste es un cuadro". Cuadro en la jerga política se le dice a un militante veterano de mil batallas, con historia, dirigente. Que tiene capacidad de análisis y de acción, que puede crear organización o generar estrategias. No hay fotos de Máximo de chico repartiendo volantes o pegando afiches, se duda que haya hecho "la escuelita". No terminó sus estudios universitarios, algo que es caro a la tradición argentina de "m´hijo el doctor", como si ser universitario fuera garantía para esquivar la mediocridad. Le tocó ser hijo de dos dirigentes políticos que hicieron fortuna, algunos lo ven como el hijo de dos presidentes, otros como el hijo de dos ricos.
En la entrevista Máximo deslizó la posibilidad de ser candidato y agitó el avispero. Es cultor del perfil bajo, pero el gran público tiene tres elementos para inclinarse por pensar si es un cuadro o no: su discurso en Argentinos Juniors, su entrevista de ayer y el libro sobre La Cámpora de Sandra Russo ("Fuerza Propia").
Una crónica de lo que dijo en Argentinos fue "que no hay apellidos milagrosos ni hombres providenciales sino proyectos, y también que sus compañeros son mejores que él. Pero aunque apueste a una conducción colegiada de la agrupación (más allá de la conducción final de Cristina), su apellido le impone eventualmente jugar de "jetón" electoral como mínimo". Dijo que nació en La Plata (guiño, guiño) y que cualquiera que quiera conducir el país (y el movimiento agregaría yo) "que compita con Cristina en elecciones", dando a entender que ella ganaría de no estar inhabilitada por la Constitución para competir. A presidente.
Del libro de Sandra se destaca este concepto central en la entrevista a Máximo: el método de toma de decisiones de Néstor. Cuenta allí que, en forma bien setentista, se hacía un "planteo" y se abría una discusión, tratando de persuadir y bancando las respuestas que pudieran venir, para llegar a una síntesis superadora colectiva, En base a eso, la decisión final la toma el jefe. Cuándo Máximo dice "mis compañeros son mejores que yo" está diciendo eso: que él replica ese método. Claramente es el hijo de dos ex presidentes.

El futuro de La Cámpora
Era necesario que Máximo saliera a la palestra porque su exacerbado bajo perfil y la línea anti mediática de la agrupación había dejado crecer una leyenda negra y había dejado un vacío. Sobre eso se escribió por entonces que "no poniéndole un rostro humano a la agrupación, se colabora con el abstracto. Rostros humanos, que debatan, que den la discusión(...) volver a dar el debate. Debatir la justicia social con Facundo Moyano y porque lo correcto es estar con Cristina y no con Moyano. Debatir la política de no represión con los troskistas trasnochados. Debatir soberanía económica con los niños neoliberales. Debatir la política de vivienda con los pibes de Un Techo. Debatir la política de reindustrialización y baja del desempleo con los pibes de Greenpeace".

Ayer, en forma inédita, estaban Cabandié en Intratables, el Cuervo con el Gato Sylvestre en C5N, Mariano Recalde en Duro de Domar y Ottavis en 678....

Es muy probable que Máximo sea candidato. No será candidato a diputado nacional por Buenos Aires como quiere el Cuervo Larroque si Cristina lo es, que viene siendo la jugada más probable. Además, "nadie es profeta en su propia tierra"...salvo los dirigentes políticos. Deben ser profetas en su tierra y Máximo remarca todo el tiempo que él es de Río Gallegos. Tiene el problema que la gobernación de Santa Cruz le queda grande, y la intendencia de Río Gallegos le queda chica, amen de que las encuestas parecen no acompañar. Tal vez su mejor lugar sea como primer candidato a diputado nacional por Santa Cruz. 

La Cámpora debe humanizarse para ganar a la opinión pública y tener volumen electoral. Debe lograr que "sus dirigentes de primera línea salgan a debatir en los medios no oficialistas, para no achancharse y poder ganar discusiones jugando de visitante; encarar tácticas de acuerdo a escenarios particulares que le permitan empezar a ganar de una vez centros de estudiantes en las universidades y secundarios; diseñar una estrategia de mediano plazo que les permita en dos o cuatros años ganar masivamente intendencias y, tal vez, alguna gobernación".

La postulación de Recalde como Jefe de Gobierno porteño avanza en esa dirección por no ser un dedazo y ajustarse a las necesidades actuales de La Cámpora. No hay dejar de ver que:

"este país es gigante y federal y La Cámpora tiene la particularidad de que su núcleo duro dirigencial, su "militancia más vieja", desplegó un desarrollo territorial muy fuerte en Capital Federal (80 básicas) y el Conurbano Bonaerense. En las provincias la estrategia fue mixta, sumando cuadros medios con alguna historia y formación previa, y desplegando tenue tropa propia desde cero, aprovechando el envión místico de la muerte de Néstor. Siempre con la línea rectora de la "autonomía" de los dirigentes locales, la línea directa y lealtad única a Nación. Que a veces se confunde con la capital federal. En la próxima etapa, en la que se integre un "gobierno de coalición" con Scioli o directamente la oposición a Macri/Massa vemos una contradicción insalvable: o se relaja la libertad táctica o se generarán fracturas (...) y no se vete desde la Capital Federal. Porque lo que sigue a un veto, cuando se cree firmemente que la táctica es correcta, muchas veces es la ruptura. O la cooptación sistemática de dirigentes desde las estructuras locales.

Como dijo Máximo ayer, "se verá entre los compañeros" si juega o no y en dónde. Pero una virtud que tiene y que siempre pide: hay que tener paciencia. 

jueves, 26 de marzo de 2015

¿A qué juega y qué se juega Cristina?


Esta campaña electoral 2015 vive una guerra de encuestas y operaciones cruzadas que hace virtualmente imposible creer en los sondeos. ¿Cómo puede ser que para unos Michetti arrase en intención de votos a Larreta en Capital Federal, mientras para otros hay apenas unos puntos de diferencia? No es verosímil tampoco que en algunas encuestas Scioli se ubique a decenas de puntos de Randazzo y en otras la diferencia sea tan sólo de seis. ¿Massa está primero o tercero cómodo? ¿El FPV tiene alguna posibilidad de ganar en ballotage?
Puede incluso verse sobre este fenómeno una nota en clarin, o alguna encuesta que sugestivamente no incluye la segunda vuelta en el sondeo. Por consiguiente, como no se puede confiar en las encuestas, nos vamos a manejar con lógica política, con certezas y preguntas.
Certeza #1: Cristina va a ser candidata (por los fueros y para retener la conducción del movimiento).
Duda #1: ¿A qué?
  • Escenario 1: Candidata diputada al Parlasur. Cristina se aseguraría fueros y un perfil internacional. Sin embargo, una figura de la talla y consenso en la región como Cristina no podría menos que ocupar la Secretaria de Unasur, si ese fuera el perfil que ella deseara. No obstante esta opción la aleja del día a día de la política argentina, la confina en "Puerta de Hierro". Es poco probable.
  • Escenario 2: Candidata a diputada por Buenos Aires. Asegura fueros y ganar/retener la provincia de Buenos Aires. Clave para conducir el movimiento peronista, su condición necesaria es un presidente opositor en la Rosada. ¿Alguien imagina a Cristina en diputados con Scioli en la Rosada? Macri presidente, Cristina jefa de bloque de la oposición, reteniendo Buenos Aires y Santa Cruz. Muy probable.
  • Escenario 3: Cristina candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Empezó a circular este planteo curioso (repetido por De Narváez, Hebe de Bonafini, Patricio Mussi). No porque Cristina no pudiera ocupar un rol inferior a Presidente como gobernadora, sino porque lo sería por Santa Cruz. No por nada le dicen al asiento del gobernador de Buenos Aires "la silla eléctrica" (Felipe Solá dixit) por el déficit presupuestario crónico. ¿Sería inteligente que Cristina "cambiara lugares" con Scioli y lo pusiera en la posición de retacearle fondos (como hizo ella en alguna ocasión) para asegurarse su obediencia? ¿O estar a tiro de un presidente opositor como Macri? Esta opción es delirante.

Cada vez es más claro que Cristina está trabajando para que gane Macri el gobierno y ella retenga el poder dentro de un peronismo en la oposición. La opción de una oferta popular-conservadora expresada por Scioli es, en el imaginario de Cristina, más peligrosa que un período "en el llano" del PJ, ejerciendo una oposición que recicle actores en su interior . Esta lógica condena a Randazzo a cumplir el rol de un digno sparring que esmerile a "Daniel" (nos remitimos a las encuestas de una primaria A-bier-ta, en esto todas coinciden). ¿Cómo llevaría Cristina esto a cabo? Logrando una gran elección de primera vuelta en provincia de Buenos Aires (que compense Capital Federal, Córdoba y Santa Fe) y con los diputados e intendentes ya elegidos, operar un leve boicot a Scioli para la segunda vuelta, sabiendo que el antikirchnerismo unido supera los 50 puntos.
Existe mucha ganancia en esta estrategia. Ser oposición de un gobierno macrista débil permite operar en dos planos: el ideológico y el federal. Conduciendo la primera minoría en la Cámara de Diputados, el kirchnerismo conservará poder de veto y lo usará para defender sus logros de gestión e impugnar medidas de gobierno neoliberales sobre temas como deuda externa, tipo de cambio, políticas sociales, entre otros. El clivaje será ideológico entre el modelo de desarrollo con inclusión social y un gobierno rotulado como neoliberal de derecha.
Es en el plano federal donde se jugará la batalla decisiva, con un pre requisito: que Cristina gane y retenga no solo Buenos Aires, sino Santa Cruz (hoy en empate técnico con el radicalismo). Desde Kamtchatca, Cristina podrá conducir la Mesa de los Gobernadores Peronistas, que reeditarán la lucha de Federales contra Unitarios.
Bendito seas Julián (Resurrección de Manuel Dorrego)

Cobra relevancia en esta estrategia la figura de Julián Domínguez, el hombre elegido por Cristina para gobernar la Provincia de Buenos Aires y futuro ariete contra un gobierno nacional macrista.
El perfil de Domínguez rebosa de activos: perteneciente a la generación malvinera y de lealtad indudable, fue un exitoso Ministro de Agricultura que supo desarticular la Mesa de Enlace construyendo diálogo con el sector. Íntimo del papa Francisco, cuenta con el respaldo de Roma y el voto católico. Como presidente de la Cámara de Diputados acentuó su perfil de hombre de diálogo con todos los partidos políticos.
No es menor que, a diferencia de Randazzo, Domínguez creó un anillo de dirigentes y cuadros medios en las provincias con su Grupo San Martín, entre los que destacan Bossio, Oporto, Kunkel, M.E. Bielsa, y muchos más. Desarrolló un planteo programático que incluye entre otras cosas el concepto de:
  • Industrializar la Ruralidad (haciendo eje en la producción rural pero sumando valor agregado)
  • Trasladar la capital federal al centro-norte del país (presumiblemente Santiago del Estero)
  • El proyecto Norte-Grande que implica no solo dotar de infraestructura y productividad a las provincias más pobres sino toda una visión de integración latinoamericana desde la frontera terrestre (para un misionero Córdoba es "el sur" y Buenos Aires la frontera con el ártico).
Su visión política lo coloca como "el bonaerense más amigo del interior", una especie de Manuel Dorrego del siglo XXI. Recordemos a ese federal bonaerense que luchó contra el porteño liberal Rivadavia (y su Constitución unitaria de 1826) con la confianza del interior depositada en él a un nivel tal que tenía mandato para representar a Bustos (Córdoba) e Ibarra (Santiago del Estero).
Certeza #2: La provincia de Buenos Aires es "la provincia inviable" (Jorge Asís dixit). ¿Cómo hará Julián Domínguez para gobernar una provincia inviable económicamente, que requiere el auxilio de la Nación (con Fondo del Conurbano en épocas de Menem-Duhalde, o de transferencias periódicas de Cristina a Scioli) si en la Rosada habrá un adversario político? Creando una coalición de gobernadores en pos de la reforma de la Ley de Coparticipación Federal.

El T.E.G. Federal y la salida del laberinto: por arriba
¿Qué se elige en 2015?
En Argentina el federalismo realmente existente significa que las provincias del Norte, Cuyo y Patagonia tengan encorsetadas políticamente, para que no "sobren" 20 millones de argentinos, a la locomotora económica que es la Pampa Húmeda (Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires). Lo logran a través del Senado donde todas son iguales, imponiendo retenciones a la soja y compensando con el presupuesto nacional. El campo traccionando la economía con las exportaciones y el gobierno federal distribuyendo hacia la industria, el consumo del mercado interno y con obra pública y programas sociales hacia las provincias. No fue casual que la resolución 125 despertara mayor oposición (y rechazo electoral) al kirchnerismo en la pampa húmeda y la capital federal.
Este esquema que perduró en la última década está por mutar con la gran chance del capitalino Macri de ganar la Presidencia y porque su alianza con el radicalismo le puede asegurar ganar la gobernación de las provincias "grandes": Córdoba, Santa Fe y Mendoza.
Las elecciones generales de 2015 posiblemente alumbren un escenario con un  peronismo mermado que seguirá conservando la mayoría de los gobernadores (La Pampa, San Juan, Entre Rios, Río Negro, Formosa, Misiones, Salta) pero con un radicalismo con posibilidades ciertas de gobernar solo o con aliados seis provincias (Mendoza, Catamarca, Jujuy, Tucumán, Corrientes, Chaco). Habrá un presidente débil en la Rosada sin bases propias en el interior (salvo Santa Fe) ni mayoría propia en el Congreso; habrá un grupo de gobernadores radicales primer mandato, con una inexperiencia y sed de consolidar recursos y autonomía, que pondrá a prueba su alianza con PRO.
El kirchnerismo, que hizo el mejor gobierno en los últimos 60 años, fue unitario económicamente. Con sus políticas de crecimiento económico, distribución social y geográfica impactó mucho más en las provincias que en la Capital Federal y la Pampa Húmeda (invirtiendo recursos a través de vialidad nacional, en transporte de energía, obra pública y creación de empleo, plan federal de vivienda y programas sociales), pero eso no quita que en el reparto entre la Nación y las Provincias (coparticipación primaria) la relación fuera 70-30 en desmedro de estas últimas, la más regresiva en mucho tiempo. 
También es cierto que la situación de la provincia de Buenos Aires es particularmente desfavorable ya que si bien produce 40 puntos del PBI, recibe tan solo 20 en coparticipación. Tal vez esta situación fuera justa si no existiera el conurbano con su carga de desigualdad social. La inequidad en los subsidios (¿Cuánto paga el colectivo un porteño, un cordobés y un tucumano? ¿La luz, el gas?) es la otra cara de la moneda, forma parte de la misma discusión.

Mapa de coparticipación impositiva

Si la coparticipación primaria es injusta, la coparticipación secundaria (lo repartido entre las provincias del monto que cede la Nación) es directamente un nudo gordiano, por no decir una bomba política. ¿Quién va a querer resignar puntos de coparticipación de su provincia? ¿Que gobernador puede sobrevivir electoralmente a eso? ¿Que provincias tienen derecho a ganar y cuales a perder? El mecanismo fijado por la Constitución para elaborar una nueva Ley de COparticipación federal es que dicha ley debe ser refrendada por cada una de las Legislaturas provinciales, casi un imposible.
La única solución políticamente posible es en detrimento de la nación, que la nación ceda puntos frente a las provincias. Deberán fijar entre ellas criterios objetivos y explicitos (un ejemplo sería el porcentaje de población con necesidades básicas insatisfechas por provincia, o el porcentaje de infraestructura básica sin desarrollar). ¿Qué mejor oportunidad histórica que un gobierno nacional inexperto, débil por no contar con mayoría legislativa en el Congreso ni gran número de gobernadores propios, que no es peronista, ni radical?
Cristina busca así rediseñar el sistema político argentino, conformando un bipartidismo sobre ejes ideológicos y geográficos donde se enfrenten Nacionales, Populares y Federales versus Neoliberales de la Pampa Húmeda.