Con un gimnasio de la escuela 84 colmado por 1500 asistentes y un marco familiar de festival, se realizó este domingo 31 la presentación del Partido Unidos y Organizados para la Victoria. Con puesto de choripanes y Pantalla gigante en la entrada, podían verse las banderas de La Cámpora, Nuevo Encuentro, Frente Transversal, "Los Nuevos Pioneros" del barrio Pte Perón, "Comunidad Militando" y del Sindicato de Amas de Casa, entre otros.
Pasadas las 19 hs comenzó el acto con la presentación del Frente de Mujeres que realizó una convocatoria al 3J "Ni una Menos" en la Plaza San Martín y abogó por la plena implementación de la ley de igualdad de género y el fin de los femicidios. A continuación Laura Gala puso el foco en la lucha contra la violencia institucional y el acoso de la policia a los jóvenes en los barrios, trayendo a la memoria el caso Antillaca y la complicidad de "un poder judicial negligente y abandónico".También hicieron uso de la palabra el vice presidente del partido Axel Visciglia, quien instó a perseguir los sueños y no aflojar ya que "la presidenta no afloja", y el presidente electo Peter Romero quien remarcó que "creemos en la política para transformar". Se agradeció el acompañamiento del diputado por el Socialismo Anselmo Montes.
Por su parte el candidato a consejal Juan Duarte remarcó la claridad de los estatutos, la transparencia y la democracia interna del nuevo partido e hizo un encendido llamado al desarrollo integrado de la ciudad para acabar con "la discriminación por barrio". También lanzó duras críticas al PJ y al FpV locales por "no dar lugar a las discusiones internas" y los caracterizó como "la vieja política".
A su turno, el también candidato a consejal Franco Albanesi instó a "hacer cumplir la carta orgánica municipal que es modelo". También propuso "fomentar Pro.Cre.Ar hacia el sur, porque tiene todos los servicios". Invitó a pensar el desarrollo urbano desde el Consejo Deliberante. No dejó pasar la oportunidad de hacer un llamado en el día mundial contra el tabaquismo para dejar de fumar. Finalizó proponiendo controlar más a la policía (el ingreso de los postulantes a la fuerza y los procedimientos en los barrios). Pidió votar para "transformar la ciudad".
Cerró el acto como orador el candidato a intendente por el espacio Leslie Roberts. Pidió un reconocimiento a los abogados-apoderados del partido con la celeridad con que lo constituyeron legalmente y en forma ad honorem.
Prometió "entrar a los codazos a despejar a la vieja política de esta ciudad" planteando que "otro Madryn es posible". Ratificó al público presente que "vamos a tomar cada decisión táctica con ustedes, nunca de espaldas"
En un pintoresco discurso donde citó al Che, nombro a Perón y hasta al fallecido matemático Nash, concluyó que "Madryn no aprovechó la década ganada. Si los partidos hubieran gestionado no estaríamos acá, estaríamos en esas estructuras o en nuestras casas votándolos". Roberts hizo foco en la desocupación existente en la ciudad y dijo que "para el estado la gente de los asentamientos no son ciudadanos, son habitantes".
Abogó fuerte por la integración de los distintos barrios a través de igualar la infraestructura y porque "el empleo municipal sea una carrera y no un club de favores políticos". Prometió "democratizar el poder", "bajar el precio de la tierra para que bajen los alquileres" y una "playa Kaiser pública".
Cerró pidiendo a los presentes que "sueñen, luchen por el proyecto" y se despidió con un "hasta la victoria siempre".
En un estadio J.J. Moreno colmado por más de tres mil
asistentes, apenas pasadas las 18.30 hs de este sábado 30, el actual intendente
Ricardo Sastre presentó su lista de candidatos a concejales, lanzó su
reelección y apoyó la candidatura de Mario Das Neves a gobernador.
Mostraron su apoyo y se hicieron presentes agrupaciones
barriales como “Los Descamisados”, “La Lomita”, “La 28”, “Por siempre
peronistas”, “Jóvenes Madrynenses”. También dieron su apoyo fervoroso con gran
despliegue de banderas, bombos y trompetas el sindicato de Camioneros,
Guincheros, Ucra, Gastronómicos, Obreros Navales y la UOM.
Al ingreso de Mario Das Neves con la concejal Virginia
Menghini, ex aliada de Carlos Eliceche, inició el acto con la presentación por
parte del locutor de la lista de candidatos a concejales. Entre los mismos se
destacan referentes sociales y empresariales como el ex combatiente de Malvinas
Julio Calvo, el docente Raul Cataldi, la docente y dirigente de ATE Natacha
Wolansky, los empresarios Javier Villahoz y Martín del Villar, los abogados
Miguel Antín y Cristian Dámez y el licenciado y director del SEP Marcelo Vaccaro.
Hizo uso de la palabra el intendente de Puerto Pirámides Alejandro Albaini, con un discurso de
fuerte corte chubutense y transversal destacando la participación en Chubut
Somos Todos de personas de origen peronista, radical o vecinalista. Le siguió
Xenia Gabella quien ponderó la necesidad de recuperar la salud y la educación
alineando la ciudad con la provincia en la futura gestión de Sastre y Das Neves.
A su turno, el intendente Sastre hizo hincapié en que el de Chubut Somos Todos
es un proyecto inclusivo y agradeció la presencia de la concejal Menghini. Se
mostró agradecido con quienes estuvieron en las buenas y en las malas y habló
de la necesidad de corregir. Dejó en claro que el único conductor es Mario Das
Neves y contrastó su gestión al frente de la provincia con la de su heredero quien
no solo “traicionó al espacio político al que pertenecía” sino que hubo una
ausencia de acompañamiento de la gestión actual que “no bajó obras”.
“Entregamos lotes y no se hicieron viviendas”. Dedicó fuertes párrafos a su competidor Eliceche: “No quieren recuperar
la ciudad, quieren recuperar el poder para hacer negocios”. Dio como ejemplo la
crisis de Alpesca y el polémico crédito por 10 millones de pesos, que no
resolvió el problema. Ponderó la inclusión social desde el municipio a través
de deportes como la natación, el rugby y el golf para niños de los barrios más
humildes mediante becas. “Asumo los errores con los estatales”, dijo y detalló
la recomposición salarial de las últimas paritarias. “Que nos liquiden la
coparticipación, que dejen de apelar fallos que nos favorecen” fue otro dardo
dirigido a la gestión provincial. Mostró su pleno apoyo a Das Neves al decir
que “lo mejor está por venir, con Mario en la provincia y Madryn alineados”, para
despedirse con un pedido: “necesitamos viviendas, necesitamos empleo”.
Cerró el acto entre cánticos, aplausos y gritos de
reconocimiento el ex gobernador y actual candidato al cargo Mario Das Neves. En
su discurso hizo un detallado repaso de las innumerables obras de ampliación,
refacción y construcción de escuelas y gimnasios así como en el hospital Isola.
“Nosotros somos previsibles, lo que hicimos está a la vista”. Dedicó críticas a
su ex delfín Buzzi quien “llega escondido a las localidades, entrega 3 o 4
cheques, se va y difunde una gacetilla”. También recordó la obra de cloacas
para el barrio sur y dijo que no duda en exigir al gobierno nacional. “Así
pudimos lograr 2000 soluciones habitacionales”. “Lamento mucho la ausencia del
estado en estos últimos cuatro años. Veo con preocupación el sector de la
pesca, la vaciaron y robaron cuatro vivos”. “Este es un pueblo que nunca arrugó
y tiene memoria” dijo. Detalló que: “Nosotros no excluimos a nadie, queremos
defender los intereses de Chubut. Solo 1/3 de lo que produce vuelve a la
provincia” Destacó el aporte de la ciudad de tres futuros ministros
provinciales: Alejandro Pagani en el gabinete, Cecilia Torrejón en Turismo e Ignacio
Agulleiro en Medio Ambiente. “No soy fácil de arriar, me tienen que convencer,
mostrar un problema y una propuesta para solucionarlo desde la gestión” cerró
entre ovaciones.
Podemos es un nuevo partido español, liderado por Pablo Iglesias, que debutó en las elecciones a eurodiputados de 2014 y se llevó cinco, desplazando a Izquierda Unida como tercer partido, y que tiene el objetivo claro de acabar con el bipartidismo español. Su exitoso debut electoral y la proyección que le dan las encuestas para las generales de 2015 ameritan no solo reflexionar sobre el fenómeno, sino también ver qué puede ser útil para las juventudes políticas argentinas.
El surgimiento de Podemos sólo es explicable desde la coyuntura de crisis económica y política española, muy semejante a la crisis argentina de 2001. Deuda y recetas económicas impuestas; ajuste y 24% de desempleo (50% en las franjas juveniles); fuga de cerebros y algo muy particular: desalojos masivos.
En el plano político, un bipartidismo bobo donde se han desdibujado las diferencias programáticas del Partido Popular (PP, la derecha) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) nos remite fuertemente al Pacto de Olivos y a un Cavallo ministro tanto del Partido Justicialista como de la UCR. El renunciamiento a sus valores de parte del PSOE, por cobardía ante Alemania, lo llevó a adoptar posturas comunes con el PP frente a la Unión Europea (reforma del artículo 135 de la Constitución para prohibir el déficit fiscal), impulsar la flexibilidad laboral y el ajuste que mereció tanto al gobierno de Zapatero (PSOE) como al de Rajoy (PP) sendas huelgas generales.
El fenómeno social que surge a partir de este empobrecimieto general y orfandad política es el 15M, los indignados que ocupan la Puerta del Sol en Madrid en mayo de 2011. Una suerte de que se vayan todos, que evidencia un vacío político, pero que no logra expresarse en un movimiento propositivo. Sí brinda un sujeto social, las "mareas", los movimientos sociales. Faltaba la herramienta política.
Aparece un grupo de profesores de ciencias sociales, un desprendimiento de la izquierda clásica (IU) que se anima a hacer política, a crear, a desacralizar tradiciones, a romper ortodoxias. Tienen un líder y una estrategia.
Pablo Iglesias, un profesor de ciencia política convencido de que a las masas se llega por los medios de comunicación, funda con su grupo el programa La Tuerka. Allí plantea una serie de ejes discursivos, categorías conceptuales, un discurso, un relato de la crisis, sus causas, sus generadores. Define sus adversarios. Emite un mensaje, elabora una línea política.
Se anima a diluir el eje izquierda-derecha, que es funcional a los poderosos que mantienen una izquierda minoritaria y testimonial, obsoleto luego de la traición programática del PSOE que lo indiferencia del PP. Plantea en cambio el eje democracia-oligarquía, donde el 95% de la gente enfrenta a la Casta o clase política, que tan sólo gerencia, ya que es realmente el sistema financiero quien gobierna. No obedece a sus votantes, sino a Alemania que impone los intereses financieros, y de esta manera tanto la democracia como la soberanía son secuestradas. Lo evidencia la denominada política de puertas giratorias, donde todos los ex altos funcionarios terminan en consejos de administración de las grandes empresas, cobrando grandes sueldos por sus servicios de asesoría e influencias.
Su heterodoxia conceptual y discursiva permite a Iglesias re apropiarse de la cuestión nacional, estableciendo el eje periferia-centro al corazón de la Unión Europea. Los PIGS vs Alemania. Convoca a los demócratas y a los patriotas, ya que rechaza esa España para pocos creada por el franquismo (católica, machista, antiobrera y anti minorías sexuales o nacionales vascas y catalanas). Ese discurso le permite interpelar incluso a las fuerzas de seguridad, "que se mueren de ganas de ponerle las esposas a un banquero". O a las fuerzas armadas, ya que Iglesias no quiere bases de la OTAN en España.
La disolución del eje izquierda-derecha también apunta a un discurso de vocación mayoritaria, que plebeyiza y apunta a la gente. Por eso dice que la unidad de la izquierda (la "sopa de letras" que fundiría a todas las agrupaciones) no sólo no sirve, sino que es lo que espera la derecha, ya que los condena a un techo de 20% y expresa la ausencia de vocación de mayorías. Y en política el primer deber es ganar.
Así llegamos a los "santos" de Iglesias, que los nombra cada vez que puede: Gamsci y Maquiavelo.
De Gramsci Pablo Iglesias toma la crisis como momento oportuno para disputar el sentido común y crear una nueva hegemonía. Traducir el diagnóstico académico desde la jerga marxista al lenguaje callejero del sentido común, tal como hiciera Lenin con Paz y Pan en su momento. Este proceso de desenmascaramiento del adversario, de decodificación de su discurso, de reemplazo de términos sirve para aislar al enemigo. Su planteo es: "Somos 95% de gente común contra el 5% de los dueños del país, no pedimos revolución, pedimos democracia".
Y ahí entra Maquiavelo. La cuestión del poder. La vocación de ganar, de ser mayorías. La aceptación de las contradicciones, de las impurezas de hacer política. Y eso define la táctica: ir por adentro. A la impugnación de la izquierda desde la izquierda (Pablo Iglesias tiene linaje desde sus abuelo republicano fusilado, pasando por su madre abogada laboralista y desembocando hasta en su nombre, que emula al del fundador del PSOE), le sigue la decisión de jugar en la escena mediática. Para ello el "príncipe" Pablo crea su "partido" gramsciano: el programa La Tuerka. A la selección de ejes políticos, "la editorial" que es la línea política, se agregan invitados de la oposición política e ideológica que le permiten ir entrenando en el debate, como polemista en las "tertulias" televisivas. Esa reivindicación del debate, de la polémica leninista, se combina con los medios materiales de una tecnología que permite su difusión desde lo minoritario: las redes sociales (youtube, facebook, twitter). El paso siguiente es ir a territorio enemigo, aceptar las invitaciones de los programas masivos de aire. Desde allí construye un liderazgo mediático, desplegando su carisma. ¿En qué se basa su carisma? En su know how, en el aura de experto que le da ser profesor de ciencia política, de técnico, una suerte de rey filosofo platónico. Su gran capacidad didáctica, entrenada en las aulas pero también en el set de La Tuerka, donde jamás se enoja, ni eleva la voz, ni interrumpe al oponente, logra modos suaves de buen pibe que muchas veces le permite incluso victimizarse ante los ataques de una derecha que por cierto no es suave. Su inteligencia ante acusaciones de chavista, pro ETA, populista y demás, le permite desmarcarse escapando de las ideologizaciones con lo concreto. Contestando "Podemos condena la violencia de ETA" o "a la derecha cuanto peor le va a los españoles con el empleo más le gusta hablar de lugares lejanos como Venezuela". Bicho.
A ese know how y esa didáctica, agrega una facha de tipo común, joven de pelo largo y anteojos de sol, siempre con una camisa a cuadros o chomba y jean, que anda en moto. Podría ser un delivery, transmite calle.
Es cierto que Podemos tuvo influencias desde América Latina y eso se ve en su programa de gobierno. De Venezuela toman su fuerte democratización, con herramientas como la revocatoria de mandato. De Ecuador la auditoria de la deuda externa. De Bolivia su concepto de Estado Plurinacional para intentar resolver las autonomías de vascos y catalanes desde allí. Es comprensible que no nombren a Argentina, que implica el siempre complejo y nunca entendido peronismo. Aunque tal vez la renta básica universal se inspire en la Asignación Universal por Hijo. Sí retoman a Laclau, desde el populismo como movimiento plebeyo que aúna mediante significantes vacíos, multitudes, desplegando un proceso de agregación de identidades. Sin embargo, no son anti europeos. No cuestionan a la Unión Europea sino a "cierta institucionalidad de la Unión Europea". Una supra nacionalidad al servicio de las finanzas que roba la democracia y soberanía a los ciudadanos.
Qué le sirve y qué no le sirve a las juventudes políticas argentinas del fenómeno Podemos
Ya hemos enumerado suficiente las virtudes de la experiencia de construcción político-mediático-electoral de Podemos, en especial de su líder Pablo Iglesias. Veamos ahora sus limitaciones.
"Eso no significa que el bipartidismo del ‘78 esté roto, está seriamente tocado y hay condiciones para que en el plazo corto -porque ahora se abre un ciclo político electoral muy acelerado- pueda pasar a la historia, que sea de forma definitiva es bastante difícil porque es un bipartidismo que todavía tiene sus fuentes de poder prácticamente intactas".
Si llegara a aparecer un liderazgo joven y renovador en el PSOE, que pasara a retiro a viejas guardias dirigenciales, ello podría significar un durísimo desafío a Podemos. Sería deseable por el contrario lograr "robarle" parte de la juventud, o aún de la estructura partidaria al PSOE y no solo dirigentes aislados. Desde ya demostrar una experiencia de gestión exitosa es condición necesaria para consolidarse. Habrá que poner en práctica ese atractivo combo de jóvenes profesionales, expertos técnicos y la vocación democrática de consultar a las asociaciones de la sociedad civil (sindicatos, consumidores, ambientalistas) que aporten el conocimiento sectorial a la hora de elaborar leyes.
Por otro lado, la tentación de confiar más en una política de liderazgo mediático que en la construcción de una sólida estructura territorial puede implicar el riesgo de la ingobernabilidad si se llegara al poder, o de construir un ídolo con los pies de barro. Casos como el del Chacho Álvarez y el Frepaso en Argentina lo atestiguan.
Por ello no es trasladable mecánicamente una experiencia así. Argentina salió del 2001 con un liderazgo renovador dentro de uno de sus dos partidos tradicionales, que condujo a una renovación dirigencial y atrajo una masiva camada de dirigentes sociales, de derechos humanos y de género pero principalmente juvenil que lo proyecta en el futuro.
La tendencia juvenil impugnadora del 2001, encarnada en el autonomismo, siguió dos caminos. Una fue parte fundante de La Cámpora (el grupo Wado-Recalde) y tuvo una evolución desde esas prácticas discursivas disruptivas similares a las de Iglesias hacia un formato nac&pop duro. La otra vertiente es la encarnada por la izquierda independiente, cuyo mayor símbolo es La Mella (hoy Marea Popular). Fuertemente latinoamericanista y enraizada en los movimientos sociales, jamás entendió al peronismo, ni al sindicalismo argentino. Condiciones necesarias para realizar una política de mayorías.
Los críticos argentinos de Iglesias, en general tuiteros cínicos, profesionales de las ciencias sociales ex militantes a los que les encantaría ser él, se ríen de la sobrevaloración mediática del fenómeno, conscientes de la improbabilidad de que efectivamente Podemos entierre al sistema bipartidario español. Apuestan a un desinflamiento en el tiempo que lo coloque como tercer partido del sistema, como lo fueron el PI en los 80, el FREPASO en los 90 y el ARI en los 2000 en Argentina. Destino poco glorioso, digamos.
Sin embargo, hay otro modo de evaluar la experiencia de Iglesias, que estimamos más enriquecedora para la realidad argentina. Tiene que ver con la dimensión conceptual-discursiva y la performance mediática del mismo. Cuando Iglesias habla de la Casta puede recordarse a Yrigoyen impugnando al Régimen. Cuando se introducen términos y conceptos nuevos en el sentido común para entablar la disputa política, e incluso el adversario se ve obligado a hablar en esos términos, puede vislumbrarse el accionar de FORJA. Cuando se utiliza la herramienta de la polémica para disputar sentido y crear estados de opinión se lo puede ver a Jauretche. Y eso es exactamente lo que la juventud kirchnerista no está haciendo. Todo el peso recae en Cristina. No hay iniciativa generacional y mucho menos polemistas dentro de la dirigencia juvenil. A las pecheras me remito. El debate televisivo genera pánico y no se adivina a un joven Aníbal o a un mesurado Feletti. Es un déficit gigante de los cuadros dirigentes, que se han quedado en las formas, a lo Télam, y en el despliegue viral de contenidos. Se adivina una intención (o un pasado) cuando se hacen vídeoclips políticos con música de rock nacional (incluso consignas) y se ve una animación del General Perón, imitando su voz en código juvenil. Pero no reemplaza lo anterior y deja gusto a poco. Y es en ese sentido que la experiencia de Pablo Iglesias es útil.
Este bendito país tiene dos partidos nacionales: el PJ y la UCR. Después hubo, hay y habrá muchos partidos provinciales (el Movimiento Popular Neuquino, el PRO, el Partido Nuevo de Luis Juez, Nuevo Encuentro, por ejemplo). Sin embargo, ese sistema bipartidista con un tercer partido como satélite (PI en los 80, Frepaso en los 90), que en su momento fue bueno, explotó en 2001 gracias el Pacto de Olivosy la Convertibilidad, que implicaron una indiferenciación de programas donde era todo "la misma mierda".
El radicalismo post 2001 estuvo al borde de la extinción. Si ello no sucedió fue porque se "replegó" en gobernaciones provinciales (Cobos en Mendoza 2003-2007, Angel Rozas en Chaco, etc.) y muchos gobiernos municipales. Al punto que, luego de perder gobiernos provinciales importantes en 2007, la UCR pasó casi a ser una "liga de intendentes". Y tropa legislativa en el Congreso, pero que no maneja "estructura".
Por otro lado, si el PJ sobrevivió gracias al liderazgo de Néstor (que lo oxigenó y renovó parte de su cúpula dirigente y arrimó nuevas camadas juveniles), no es menos cierto que la época de los partidos de masas murió con la modernidad (a nosotros nos gusta fecha 1973 con crisis del petróleo). Por eso cuándo en 2003 o 2007 los noteros de CQC andaban a la busca de las plataformas electorales o los programas de gobierno de los candidatos, quedaban como unos boludos. Hoy, en plena posmodernidad, rige la "videopolítica", donde la "imagen" de un candidato y la intención de voto son el elemento central. Y las encuestas de opinión la herramientas principales. Las "horas vuelo" en los sets televisivos son fundamentales en este esquema, porque lo hacen conocido al candidato, su cara. Lo instalan. De ahí viene la bronca con las mal llamadas "listas sábana" o la frustración cuando al que se vota renuncia y entra el que le sigue, o el suplente, "si yo voté a fulano". Se tiende a votar personas, no partidos.
Ahora bien, nada es absoluto en esta vida, y a los cientistas sociales les gusta hablar de "rupturas y continuidades" en los procesos sociales, de "síntesis históricas", etc. Si bien hubo dirigentes que surfearon la ola de la videopolítica notablemente (Chacho Alvarez en los 90, Lilita Carrió en los 2000), el límite de esta forma de hacer política se reveló más temprano que tarde. Porque la estructuras partidarias (los militantes) garantizan territorialidad. Que no es solo la pegatina de afiches, el reparto de volantes y las pintadas de paredes en los barrios. Son los fiscales en las escuelas en la elección. Porque sino, te desaparece la boleta. Este mundo es así.
Entonces, recapitulando: ¿Cuál fue el único "activo" que le quedó a la UCR? Justamente esa estructura nacional, esa liga de intendentes, esos grupitos de militantes en todos y cada uno de los pueblos del país. ¿Qué le falta? Un líder.
Y ahí es donde entran Macri y Massa. Ambos líderes carismáticos, entradores. Sin estructuras nacionales. Sin llegada a las provincias. Hasta hace poco pensar en un catamarqueño votando por Macri movía a risa, por lo inverosímil. Pero el ensayo en Marcos JuárezCórdoba, donde se dio por abajo una alianza entre la UCR y PRO (con el apoyo tácito de Cristina que dividió al peronismo), fue exitoso y abrió a la tropa radical una perspectiva exitosa de "jugar por abajo" (candidato a Intendente radical, a Goberador radical, a Presidente Macri). Lo que se conoce como "alianzas multinivel". Los grandes perdedores en este esquema son los presidenciables de FAUNEN (Binner, Carrió, y Cobos. En ese orden).
¿Por qué sucede esto? Por que al historico clivaje argentino civilización/barbarie, antiperonismo/peronismo hoy se sobreimprime antikirchnerismo/kirchnerismo. Por ejemplo, Macri crece y cosecha en el antiperonismo y en ese sentido su alianza con los radicales es "natural". Y sin embargo en la Ciudad, tiene su pata peronista-menemista (Santilli, Ritondo). Massa por su parte, apostaba a una "rebelión en la granja" del PJ. Vía "liga de intendentes" nacional o cooptando algunos gobernadores peronistas. Pero resulta que los gobernadores peronistas (Gioja, Alperovich, Urtubey, Capitanich, Insfrán, Fellner, etc) están jugados por Scioli, sin fisuras.
¿Entonces? Entonces se avanza sobre el radicalismo. La foto en menos de 10 días con Morales (Jujuy) y Cano (Tucumán) es un mensaje de Massa a los gobernadores peronistas: "vayansé a la puta que los parió, los voy a destronar a ustedes también".
Porque Massa tiene su pata radical en su armado bonaerense, no es algo nuevo para él. El diputado Adrián Pérez (ex "lilito" estrella) y Gustavo Posse (intendente de San Isidro, gordi) son alfiles en ese juego y a ello hay que sumar un número no menor de intendentes de pueblos rurales del interior bonaerense, donde siempre mandaron los radicales, como Coronel Pringles por ejemplo.
¿Qué escenario puede imaginarse?
Los grandes perdedores de esta realidad inexorable son Binner, Carrio y Cobos porque tienen para aportarle al radicalismo tan solo "caras bonitas", y las de Massa/Macri miden más. Cobos, a pesar de ser radical, es detestado al interior de su partido por las reiteradas traiciones.
Fotos como la de la Carrió con Michetti son para la gilada. ¿Qué le puede aportar Lilita a Macri? No tiene estructura nacional y de hecho "comparten electorado" en la Ciudad. La nada misma. Solo los une su antiperonismo.
Acá hay un jugador clave que se llama Ernesto Sanz, presidente del Partido Radical y "dueño" relativo de la estructura (relativo porque las dinámicas locales a veces traccionan demasiado y nadie tiene el control remoto de la tropa), lo que lo vuelve "hermoso, alto y de ojos celestes" para todos. Si Sanz y Cobos van a internas de UCR para luego jugar con el radicalismo unido y con un solo candidato en internas de FAUNEN (u otras), nosotros creemos que la estructura apoyará a Sanz. Y Cobos deberá marchar hacia la gobernación de Mendoza (que gana cómodo).
Así las cosas resta ver si a Massa o Macri les cierra Sanz de vice. Macri ha desarrollado hasta ahora dos estrategias. Una es la de su asesor estrella Durán Barba, que es meter famosos apartidarios y ajenos a la política de candidatos, tal como McAllister en la Pampa; Baldassi en Córdoba; Del Sel en Santa Fe; y lo último: el Jardinero Cruz en Lomas de Zamora y Ramón Ángel Díaz para Gobernador de La Rioja. La otra es la de Emilio Monzó, que apunta justamente a radicales como Aguad y lo que se vió en Marcos Juárez. Hay que ver que "línea" se impone, por que la primera es más frágil, pero le deja las manos bien libres (sin acuerdos que lo aten) a Macri.
A Massa, por su parte, habrá que ver si le interesa negociar con Sanz, lo que implicaría no solo endurecer su perfil hacia un antikirchnerismo/antiperonismo más nítido (teniendo a Scioli con el peronismo unido aunque sin ganas enfrente), sino también repartir cuotas de poder que toda alianza conlleva. ¿Será el mensaje de Massa a los gobernadores peronistas ("también los voy a destronar a ustedes") implícitamente también para la Conducción Nacional del Radicalismo?
Hoy los peronistas conmemoramos el Día de la Lealtad, en que el pueblo trabajador rescató al General Perón de su prisión en la isla Martín García y lo depositó en el balcón de la Casa Rosada, para que trabaje para la felicidad del pueblo y por la grandeza de la Nación.
Hoy, 69 años después de aquel 17 de octubre y a 40 años de la muerte del General, seguimos habiendo peronistas. Y los seguirá habiendo.
¿Pero qué significa la Lealtad en el peronismo? Primero fue la lealtad a una persona, a Juan Domingo Perón, conductor del movimiento y creador de su doctrina (si antiperonistas, hay doctrina, lean a Perón que escribió mucho). Pero luego Perón murió, y el peronismo devino de movimiento en partido. Allí nació la frase "el que gana conduce y el que pierde acompaña" porque siempre la unidad fue un valor en el peronismo, la autoridad la dan los votos y "para un peronista no hay nada mejor que otro peronista". Pero ha habido conductores de todas las layas en estos últimos 40 años, como correlaciones de fuerza ha habido en el mundo, porque también enseñó el General que "hay que adaptarse a la evolución de los tiempos". La famosa fortuna de Maquiavelo y la virtú para adaptarse.
Entonces, hubo conductores neoliberales como Menem, conservadores-populares/industrialistas como Duhalde y "desarrollistas con inclusión social" como Néstor y Cristina.
Aníbal, que algo sabe de peronismo, suele decir que:
"Rescato que Néstor, que era profundamente peronista y Cristina, que es profundamente peronista, nunca fueron ávidos de `dar´ el discurso de Perón pero sí de volcar la política que Perón concebía como la política popular o la política del trabajador (...) el peronismo pasa hoy por la política que Néstor y Cristina llevaron a la práctica, porque ellos no se olvidaron ninguna de las materias que enseñaba Juan Perón. Ejercen el magisterio conceptual completo"
Hay quienes se quedan en la "liturgia" (gerontes generalmente) y andan peronómetro en mano diciendo quién es peronista y quién no. Y eso es una bobada, porque el peronismo es movimentista (no una estructura partidaria como la UCR o la izquierda) que se apoya en las "organizaciones libres del pueblo" ("agrupaciones" sueltas) y utiliza la herramienta electoral (PJ) solo en elecciones. Y al aparato del Estado. Siempre el intendente es el jefe del PJ local, el Gobernador del Provincial y el Presidente del Nacional, entonces a veces se resuelven pujas de poder partidarias al interior del Estado.
Pero en lo ideológico, el peronismo son sus tres banderas: Soberanía Política, Independencia Económica, Justicia Social. En ese orden, porque son correlativas. Algunos agregan Integración Latinoamericana también, lo que nos lleva ya al concepto de Tercera Posición, etc.
Lo que queremos remarcar es lo siguiente: el peronismo se apoya ideologicamente en el Pensamiento Nacional creado por FORJA. Y Jauretche nos enseñó que el movimiento nacional tuvo distintas expresiones históricas (desde los patriotas de 1810, los caudillos federales, el yrigoyenismo radical, hasta llegar el peronismo, que lo abandonó momentáneamente en los noventa). El peronismo es el continente del pensamiento nacional. Gramsci dice que los partidos tienen un ciclo histórico, una vida y una muerte. Y Néstor lo devolvió a la vida.
En los primeros años del exilió de Perón, Jauretche apuntaba a detectar el sector menos duro del frente antiperonista y operar sobre él. Así fue que nació el pacto Perón-Frondizi, a instancias de Cooke, pero sobre una idea que Jauretche y Scalabrini Ortiz venían martillando desde el semanario Qué. Al principio Perón era renuente, porque es verdad que había quedado aturdido por la reacción del ´55 y sus peores años de conducción fueron los que van del ´56 al ´58 donde, en el mayor momento de debilidad del movimiento, solo apostaba a la línea dura y el sabotaje. Perdón a los que sientan que lo dicho le quite un ápice de mística a la gloriosa Resistencia Peronista.
Entonces, hacia afuera detectar en qué sectores de la oposición democrática anida pensamiento nacional y patriotismo genuino, para construir consensos y gobernabilidad.
Hacia adentro: es necesario desmitificar algo. Muchas veces sobre cúpulas dirigenciales enquistadas, tanto en el partido como en los sindicatos, sectores del movimiento decidieron "jugar por afuera". Es válido, es parte del manual no escrito del peronismo. Pregúntenle al viejo Cafiero. Si la apuesta prospera, se copa por afuera la conducción. Si fracasa, se vuelve al redil "castigado" y al fondo del bondi. Porque el movimiento es eso, un gran bondi donde el conductor maneja y los leales y los ex adversarios van adelante, al medio o atrás, todos mezclados. No vale la pena bajarse, siempre con las Tres Banderas en cartel, yendo desde estación Pueblo, pasando por estación Democracia hasta cabecera Patria.
Se ha ido un pedazo grande de la historia del peronismo. Un tipo que fue junto con Cooke, desde posiciones ideológicas distintas, el mejor cuadro joven que tuvo el General Peron en su primer gobierno.
Es que Cafiero era militante católico universitario, y como cuenta en sus memorias, construyó el peronismo en las universidades. Así fue que participó activamente como organizador del Primer Congreso de Juventud Latinoamericana de 1949 en Colombia justo cuando lo matan a Gaitán, época en que Fidel era sindicado por la CIA cómo "joven cubano peronista"...
Jóven Secretario de Comercio Exterior en 1952, hay que recordar que dejó el gobierno luego de plantearle al General su incomodidad como católico frente a la disputa con la Iglesia. Pero se mantuvo leal. La vivió a Eva, sufrió el golpe y la proscripción, los 18 años de resistencia, la vuelta del General. Un tipo que cenó con Jorge Antonio, Vandor, Campora, Paladino, etc.
Cuenta la leyenda incluso que podría haber ocupado el lugar de Cámpora en 1973 pero el General se enojó porque "Antonito va mucho a la embajada". Lo dice Bonasso en "El Presidente que no fue". Nunca lo sabremos.
En 1973 fue nombrado Presidente de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro. Fue más tarde Secretario de Comercio de la Nación (1974), Interventor Federal de la Provincia de Mendoza entre agosto de 1974 y mayo de 1975, Ministro de Economía de la Nación(1975 - 1976) y finalmente Embajador ante la Santa Sede en 1976, cargo al que debió renunciar debido al golpe militar de ese año, regresando a su país donde fue privado de su libertad por segunda oportunidad.
Ministro de Economía post "Rodrigazo", o sea: puesto por los gremios, también hay que decir que fue uno de los que firmó como Ministro los decretos de aniquilación de la subversión. Que no significaban burdamente desaparecer militantes como hicieron los militares por izquierda, sino un intento de un gobierno civil por usar el instrumento de las fuerzas armadas para sofocar al movimiento guerrillero que atentaba contra un orden constitucional. Hay que poder repensar el accionar guerrillero del 73 al 76 y separar la represión legal de la ilegal que ejerció la dictadura. Sabiendo que las desapariciones empezaron antes de 1976 y que campeaban las AAA, luchando por memoria, verdad y justicia, tratar de contextualizar políticamente para entender.
Porque se podrán decir muchas cosas de Cafiero, pero nunca fue funcionario de los milicos como muchos de su generación sí fueron (baste solo recordar tristes episodios participacionistas de algunos sindicalistas) y sí fue dos veces preso político, en 1955 y en 1976.
Pero el viejo Cafiero no necesita que se haga una crónica edulcorada de su vida, sino entender las circunstancias de su accionar político.
La historia grande de Cafiero se escribe sin embargo luego de la dictadura. Su rol fundamental en la transformación del movimiento peronista, que estaba aún sufriendo la falta de su líder y había sido mal copado por una mezcla particular de sindicalismo y derecha peronista (el "isabelismo", sintetizada la época en Lorenzo Miguel y Herminio Iglesias) que aún predominaba en la conducción. Cafiero tuvo la capacidad de liderar la Renovación, que pasó a retiro a los "mariscales de la derrota" (Herminio, Luder, Bittel) y balanceó el poder del "Loro" Miguel aliándose con ese otro gran líder del peronismo de los ochenta que fue Saúl Ubaldini.
Cafiero fue Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, arrebatándosela al radicalismo. Bancó a Alfonsín con su presencia en el balcón de la Rosada cuando fue la rebelión carapintada. Ese gestó lo hizo entrar en la historia, primero la patria, después el movimiento, después los hombres.
Y eso le jugó en contra en la interna, que perdió con Menem. Fue a internas...y perdió. Aceptó las reglas del juego, el que gana conduce el que pierde acompaña.
Pero en los noventa Cafiero primero descolló en la Convención Constituyente, a tal punto que la Ley de adecuación de la autonomía porteña (que impidió el traspaso de la policia federal y el puerto, poniendo un límite a ese engendro de autonomía) es referenciada con su nombre, la famosa "Ley Cafiero". Pero el tipo hizo algo más en esa década nefasta: junto con Chacho, Moyano y el periodista Joaquín Morales Solá (si señor) denunció a la corrupción de la Ley Banelco. El senador Cafiero denunció que había senadores peronistas opositores cobrando coimas. Pero a pesar de que denunció la corrupción de la Ley Banelco como dice Caló acá, también es verdad que la votó por "disciplina partidaria", como dijo en su momento Moyano acá.
Una ley que sí votó como Senador fue la Nulidad de las Leyes de Impunidad, algo que a los militantes de h.i.j.o.s. de esa época nos llegó cambiado y casi lo trompeamos en el café de la esquina del Congreso esa noche histórica.
Y a pesar de que tal vez fuera, como dijo Alfonsín, "el gran presidente que no tuvimos", Don Antonio terminó ocupando hacia adentro del peronismo un lugar mítico que se reflejaba por ejemplo en sus convocantes cumpleaños o en el apoyo buscado y obtenido por Néstor y Cristina en sus peores años de 2008 y 2009.
Su última labor política lo pinta de cuerpo entero: conduciendo la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de Latinoamerica (Coppal), apostando a la revigorización de los partidos populares como herramientas para fortalecer la democracia. Con grandes publicaciones, tratando de unir a la ciencias sociales con el "populismo".
Un jóven que estuvo donde tenía que estar, un militante católico, un tipo preparado, un leal, un perseguido en su momento, un funcionario que acompaño el orden legal como pudo, un dirigente que renovó el peronismo, un gobernador que hizo oposición constructiva y fortaleció a la democracia, un tipo que supo perder, un hombre honesto entre deshonestos, un "hombre del movimiento". Todo eso y nada menos fue Don Antonio Cafiero.
(Columna de Ignacio Ramírez, director de Ibarómetro)
El kirchnerismo es una nueva identidad política y una contraseña cultural de un sector amplio de la sociedad. ¿Fin de ciclo? No tan rápido.
Al aproximarse cualquier escenario electoral presidencial surgen dos categorías fetiche, detrás de las cuales corremos todos buscando la clave del futuro: cambio vs. continuidad. El caso es que las caracterizaciones globales (“los argentinos quieren un cambio”) pasan por alto que los deseos están segmentados. Expresado de una manera más académica: no todos quieren lo mismo. En cualquier caso, en este artículo nos ocuparemos del objeto en disputa por estas dos pulsiones encontradas; nos ocuparemos del kirchnerismo.
Conocido el resultado de las elecciones del 2011 muchos analistas transitaron la interpretación del voto económico, según la cual la extendida adhesión electoral conseguida por el oficialismo se explicaba por el crecimiento económico, que “derramaba” sobre las urnas. Desde esa perspectiva, se contempla ahora con perplejidad, como si fuera un rayo en un cielo estrellado, que el Gobierno Nacional sostenga buenos niveles de aprobación y que la Presidenta suscite una importante imagen positiva cuando el entorno económico ya no resulta tan amigable.
Lo que la tesis del voto económico ignoraba es que el kirchnerismo ha conseguido establecer una densa relación con un sector de la sociedad, menos intermitente que los cambiantes climas coyunturales. Dicha relación comporta un vínculo afectivo, un contrato ideológico y un lazo psicológico. No todo voto se disuelve en el aire.
Veamos: El vínculo afectivo alude al capital sentimental que se pone en juego en el coraje atribuido al tipo de liderazgo que encarna Cristina Fernández de Kirchner y en la memoria emocional que envuelve a la figura de Néstor Kirchner. Es decir, hay una gestualidad y épica kirchneristas profundamente sentimentales, ancladas en la unidad semántica entre reparación y lucha. Por su parte, el contrato ideológico concierne a una serie de intersecciones conceptuales, programáticas, que se ponen en juego en la adhesión al oficialismo.
Entre los aprobadores del Gobierno Nacional, existe una suerte de consenso ideológico estructurado en una serie de valores compartidos: una amplia mayoría se pronuncia en favor de la intervención del Estado, reivindica el rol de lo público y entiende que los desafíos de la democracia argentina pasan por dotarla de mayores grados de igualdad. Esta matriz ideológica explica en buena medida la evaluación positiva del Gobierno, entre quienes le reconocen medidas y ejes discursivos compatibles con sus deseos y preferencias. Las más destacadas en cualquier grupo focal, o sobremesa en casa de un cuñado, son la estatización de las AFJP, Aerolíneas Argentinas e YPF, las medidas de inclusión sociolaboral y la política de derechos humanos. Es decir, aunque para muchos analistas la idea de “programa” sea ajena al folklore kirchnerista, lo cierto es que aquellos que apoyan al Gobierno describen, sin ponerlo en esos términos, una suerte de rumbo, hoja de ruta o programa que desean preservar.
Por último, existe un aspecto que suele ser soslayado y que resulta central para explicar, por ejemplo, por qué tras once años de Gobierno y con una renovación presidencial obligatoria nadie habla de “gobierno débil” o de pato rengo. Me refiero al “lazo psicológico” no escrito por el cual el oficialismo le “promete” a la sociedad “nosotros no chocamos barcos” o “a nosotros no nos llevan puesto”. Las encuestas revelan que uno de los aspectos más valorados por la sociedad reside en la firmeza que le atribuye al kirchnerismo. Dicha valoración metaboliza experiencias políticas y aprendizajes de la sociedad argentina. Esta dimensión, por la cual “no hay lugar para los débiles” , gravitará con fuerza sobre el comportamiento electoral el año que viene.
En las últimas semanas se han conocido distintas encuestas que reflejan que la aprobación al Gobierno Nacional ha venido oscilando alrededor del 45%, lo cual podría bosquejar la imagen de una sociedad empatada políticamente. Podríamos aceptar esa conceptualización, pero introduciendo la noción de “empate asimétrico” ya que el vínculo descripto entre el kirchnerismo y su electorado no ha sido “empatado” por un lazo equivalente de la oferta opositora con el electorado opositor. Al respecto, existe un dato de mucha estabilidad que ilustra con elocuencia el escenario político de los últimos años: al consultarle a la opinión pública sobre cuál es el actor o institución que le inspira mayor confianza los resultados están segmentados en forma muy pronunciada: entre la “mitad oficialista” el Gobierno Nacional rankea, lejos, en primer lugar. En la “mitad opositora” el ranking de confianza es encabezado por el…“Ninguno” , luego aparecen los medios, después la Iglesia y muy por debajo emergen los “dirigentes de la oposición” . El nihilismo recorre el ánimo político del electorado por el que competirán el PRO, el Frente Renovador y el FAUnen.
Lo que hemos llamado –invocando a Max Weber– “no todo es pan y manteca” constituye el principal activo del kirchnerismo; en función del cual ha fidelizado un significativo volumen de acompañamiento electoral, que le proyecta una competitividad mayor de la que se presuponía hace algún tiempo; cuando era un hit el “fin de ciclo” . Vale la pena insistir sobre este punto: el kirchnerismo es más que la suma de políticas públicas; es una nueva identidad política y/o una contraseña cultural de un sector significativo de la sociedad argentina. Este nuevo fenómeno sociológico se desconoce cuando se piensa que, eventualmente, fuera del Gobierno dicha identificación se disolvería ya que ha sido una ilusión sostenida sobre los anabólicos del poder.
De cualquier manera, el oficialismo tiene delicados desafíos por delante en su aspiración de darle continuidad al proceso político en curso. En primer lugar, deberá revertir las inquietudes económicas que impregnan la opinión pública, ya que si bien “no todo es pan y manteca” tampoco funciona el “contigo pan y cebolla” . En segundo lugar, deberá relanzar el sentido de su proyecto hacia el futuro; interpelando un voto que no sea bilardista sino un voto cuyo combustible motivacional gire en torno a una renovada agenda de cambios y correcciones pendientes, enmarcadas dentro del “programa” detallado más arriba.
Por último, el kirchnerismo enfrenta el “desafío chileno” , referido a la dificultad de transferir la popularidad de Cristina hacia aquel dirigente que se convierta en candidato. Tiene mejores perspectivas para hacerlo, porque distintos estudios sobre el sisma electoral chileno del 2009 mostraron que la alta popularidad del Michelle Bachelet descansaba únicamente sobre sus cualidades personales pero convivía con un extendido desencanto con la Concertación. Es decir, existía el lazo emocional individualizado pero desprovisto del contrato ideológico.
Volviendo sobre el fetiche, las pulsiones de cambio y continuidad se mezclan y resultan categorías poco precisas. Más que cambio versus continuidad, los desafíos parecerian estar segmentados: para la oposición el desafío consistirá en mostrar “cambio con estabilidad” y para el oficialismo, “continuidad con superación”. El camino recién empieza.