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lunes, 18 de mayo de 2015

Muta la oposición: del escenario de tres tercios a la polarización. El gobierno, ¿se beneficia o perjudica?

Meses atrás el panorama electoral argentino estaba clavado en los tres tercios: tanto Scioli como Macri y Massa (y no en ese orden necesariamente) oscilaban entre los 20 y los 27 puntos en las encuestas, determinando un escenario de tres tercios. Nadie ganaba en primera vuelta y el opositor que pasara al ballotage tenía la seguridad de ganar. Recordemos que el sistema electoral argentino para elección presidencial, luego del Pacto de Olivos, indica que el ganador se consagra presidente sin segunda vuelta solo si supera el 45% de los votos válidos o si saca 40% + 1 voto, con diferencia de 10 puntos al segundo.
Todo un desafío para el Frente para la Victoria, que veía articularse alianzas opositoras competitivas en varias provincias como Córdoba, Mendoza, Catamarca, Jujuy, Chubut y otras. La fortaleza inconmovible de Massa en la provincia de Buenos Aires, que concentra 40% del padrón nacional, era otro factor que se sumaba a esa cadena de triple empate.
Sin embargo el tiempo todo lo acomoda y Mauricio Macri mostró ser más virtuoso en términos maquiavélicos (astucia y fuerza para aprovechar la oportunidad) que Sergio Massa. O tener más fortuna, suerte. Fuera por sus asesores electorales, por la ayuda de la fracción conservadora del radicalismo, por la conveniencia del gobierno a jugar a que la dinámica kirchnerismo-antikirchnerismo angostara la ancha avenida de Massa y lo deje en un no-lugar; lo cierto es que Mauricio Macri acumuló una serie de triunfos políticos, algunos simbólicos y otros más bien materiales como el apoyo de la cúpula del empresariado argentino.
El gobierno por su parte logró sortear el caso Nisman sin que lo afectara electoralmente, capitalizó el repunte económico que desenmascaró los pronósticos apocalípticos, sosteniendo el nivel de empleo y consumo, bajando algunos puntos la inflación. Si las paritarias logran superar la inflación y el salario real vuelve a ganar unos puntos, la sensación de bienestar social impactará en el proceso electoral.
Es en medio de la creciente polarización entre Scioli como candidato más potente del kirchnerismo y de un Macri como referente de la oposición no peronista unida, que comienza el ciclo de fugas desde el massismo, como bien lo señala Diego Genoud. Fugas de intendentes aliados, retaceo de apoyo empresario, internas ventiladas mediáticamente, y un lugar de no-gestión fueron algunos factores que hicieron que Massa ya no sea hoy “un tercio” de la torta electoral. Se va desarrollando una paradoja: la principal debilidad de Macri y la principal fortaleza de Massa se atraen.
Macri no logra hacer “pata ancha” en la Provincia de Buenos Aires, con mayoría de identidad peronista. No es casualidad que su incansable candidata Maria Eugenia Vidal, que mide entre 12 y 16 puntos según que encuesta se mire, tire flores al peronismo con frases en un reportaje de Infobae tales como: “Les reconozco que en estos últimos 25 años han parado la olla solos. Para la gente, cuando está en problemas, el que está es el intendente” o “Scioli es alguien que ha tenido buenas intenciones, y le destaco su vocación de diálogo…Scioli no pudo, más allá de sus intenciones”. Tampoco la “estructura” del radicalismo bonaerense, que garantiza fiscales y acaso algún que otro candidato a intendente competitivo en el interior de la provincia, logran conjurar ese mal electoral.
Por su parte, el massismo pasó de la sobreabundancia de precandidatos a gobernador (recordemos: Giustozzi, Solá, Posse, casi Insaurralde, Francisco De Narváez y Mónica López) a ser rehén de su único candidato con potencia en intención de voto y dinero para financiar su campaña: Francisco De Narváez. Es que hoy por hoy, Massa es casi un rehén electoral del colorado, que ya mide más que él en suelo bonaerense, acaso por su fuerte instalación nacional y desgaste. Massa no tiene hoy ya margen para “bajarse” de la presidencia a la gobernación. No sólo porque falló en el timming, sino porque el propio De Narváez no permitiría que le arruinen el negocio así, y ya no queda claro quién necesita a quién en términos electorales. Si De Narváez quisiera un candidato a presidente con buen volumen electoral tal vez optaría por inclinarse hacia Macri. Y a la inversa. El problema de este nudo gordiano electoral es que Macri, a pesar de conocer a De Narváez hace décadas, le desconfía por su actitud post 2009 donde se sintió usado. Teme que la alianza electoral se rompa a poco de andar y se transforme en un problema de ingobernabilidad. Por eso prefiere una “fórmula pura PRO”, pero se sabe la necesidad tiene cara de hereje. Por eso pierden valor rumores de una candidatura de Niembro a vice de Vidal, ya que siendo un primerizo seguramente prefiera un cómodo destino de primer diputado nacional al tan expuesto cargo ejecutivo bonaerense al que no aporta los suficientes votos por más conocimiento público que tenga.
El periodista Pablo Ibañez puso el ojo en un dato revelador: en todas las elecciones en las que jugó a lo largo de los años, Felipe Solá siempre terminó en la boleta de “la vereda donde da el sol”. Habrá que reconocer sin duda el olfato político del ex gobernador y preguntarse si no es un indicador suficiente que esté funcionando como jefe de campaña de Francisco De Narváez.
Desde el macrismo quieren que Massa “vaya al pie”, rendición incondicional. Según Diego Genoud “Sergio tiene que salir a negociar a los próximos días porque si no se le desbanda todo”, advierten. El optimismo es tanto que –según declaran- ya no le pueden ofrecer ni la gobernación bonaerense. “Eso era en marzo, ahora ya no”. Ibañez en su nota aborda las negociaciones que se dan entre el el massismo y el macrismo “en off”: “La charla en Tigre, el lunes, se licuó cuando Monzó le hizo a Massa la “última oferta” de Macri: avanzar en un acuerdo, ahora que todavía mide, pero en términos hirientes que implicarían la autoexclusión del tigrense como candidato a cambio del ingreso del esquema del FR en las boletas del PRO. Algo así como un massismo sin Massa”. Se asegura que el diálogo está al nivel de Malena Massa-Nicolás Caputo, que son las dos personas con más chance de convencer a sus respectivos jefes (¿socios?) políticos.
Un sector del kirchnerismo prefiere un escenario estilo peronismo versus antiperonismo, donde creen que la “continuidad con cambio de estilo” que implica Scioli, le ganaría al cambio conservador que propone Macri, que se esfuerza en suavizarlo día a día con promesas de conservar logros sociales o guiños al peronismo. Sin embargo un Massa debilitado por debajo de los 15 puntos puede obrar el milagro de crear un frente solido del antiperonismo que no solo fuerce un ballotage sino que haga imprevisible su resultado.

Chubut: Das Neves deja a Massa por Scioli con la bendición de Cristina


Publicado en ABCenlinea

Si el panorama político argentino es cambiante día a día, el de Chubut es directamente vertiginoso. Es que los esquemas de alianzas electorales mutan en un escenario donde “la familia peronista” está dividida hace al menos cinco años.

Sucede que la última semana trascendió una serie de reuniones que el ex gobernador Mario Das Neves mantuvo con los principales candidatos y referentes del Frente para la Victoria a nivel nacional: Florencio Randazzo, Daniel Scioli, Aníbal Fernández, Oscar Parrilli, Julián Domínguez. Esos pasos previos se coronaron en las últimas horas con un llamado de la mismísima Presidenta Cristina Kirchner al ex gobernador.

Para entender el panorama hay que tener en cuenta varios factores.El primero es el sólido cariño que la mayoría de los chubutenses sienten por Das Neves, lo que se refleja en las encuestas de intención de voto, donde vuela. A eso se suma una relación de amistad de muchos años con Daniel Scioli, hoy el candidato mejor posicionado del kirchnerismo para suceder a Cristina. Por último existe un respeto entre los dirigentes nacionales del FpV a la trayectoria de Das Neves, que se resume en la frase de uno de ellos: “Mario se equivocó cuando la enfrentó a la Presidenta en 2011 con Duhalde, pero eso ya pasó”. No hay que olvidar que Cristina y Das Neves compartieron bancada en diputados durante muchos años.

Es que del lado del FpV chubutense sucedieron muchas cosas que explican este acercamiento. A la desconfianza que inspira el actual gobernador Buzzi en el FpV nacional por su recordado “pase” luego de ganar la gobernación por la lista de Das Neves, se sumo en 2014 las declaraciones del Gobernador culpando a la Casa Rosada por una investigación de la AFIP en relación a unas cuentas bancarias en el exterior poco claras en medio de la sanción de la nueva ley de hidrocarburos.

La fuerte fragmentación del Partido Justicialista chubutense, con varios líderes como el ex ministro de Agricultura Yauhar, el intendente de Comodoro Rivadavia (que concentra 40% del padrón provincial) Néstor Di Pierro, el ex candidato a gobernador Eliceche (hoy presidente del PJch) no logra conciliar un proyecto que permita “unir al aparato”.

Esa fragmentación del kirchnerismo local, con sus principales dirigentes enfrentados, fue una de las causas de la dura derrota del ex ministro Yauhar en las legislativas de 2013 donde el dasnevismo se alzó con los dos diputados nacionales en juego. Al no haber renovación parcial de la legislatura provincial no se puso la “gobernabilidad” en juego y tanto Buzzi como Eliceche juzgaron prioritario eliminar de la competencia por la gobernación en 2015 al entonces ministro, algo que evidentemente la Presidenta no olvidó.

Por último, una gestión deslucida en los últimos cuatro años con problemas inéditos de inseguridad, desempleo en el sector pesquero y pérdida de regalías por la baja en el precio internacional del petróleo no favorece la imagen del actual mandatario.

En este escenario, un Massa que se cae en las encuestas y la posibilidad para Cristina de contar con legisladores nacionales por Chubut de su preferencia, sean electos en la lista que sea parecen haber configurado un acuerdo win-win para ambos sectores.

jueves, 14 de mayo de 2015

El Problema de “Macri Presidente”: la Provincia de Buenos Aires

Frente a un Sergio Massa que se desploma en las encuestas y es abandonado por sus aliados, la estrella electoral de Mauricio Macri parece monopolizar el espacio opositor en un esquema nítido de polarización electoral en términos de kirchnerismo y antikirchnerismo, o más elegantemente “continuidad” versus “cambio”.
Los últimos seis meses de Macri han sido realmente brillantes, logrando generar hechos políticos que le permitieron perforar su techo de imagen negativa e intención de voto. Podemos recordar el desplome del espacio UNEN y el triunfo del sector que lo apoyó en la Convención Radical de Gualeguaychú, que le otorga estructura de alianzas en la matoria de las provincias donde PRO casi no existe. Al “pase” de un dirigente de peso como el Lole Reuteman desde el Frente Renovador, se sumó la buen performance de Del Sel en Santa Fe y su victoria personal como líder del PRO en imponer a Larreta en las primarias porteñas.

A Macri las encuestas le sonrién con un segundo lugar, oscilando entre 26 y 30 puntos, depende la encuestadora en cuestión. En términos territoriales Mauricio es fuerte en el eje “pampa húmeda” que compone Córdoba (donde logró articular existosamente una alianza competitiva que es la pesadilla de De la Sota), Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y Entre Ríos. A ese dispositivo de “provincias grandes” se suma Mendoza, donde el radicalismo tiene chances serias de gobernar. Sin embargo su talon de Aquiles sigue siendo el mismo de siempre: la Provincia de Buenos Aires, hogar del 40 por ciento del padrón nacional. Es que si de Buenos Aires hablamos, “la ciudad” no es lo mismo que “la provincia”, donde todo el peronismo sumado suele pasar la barrera del 60 por ciento, yendo unido en el PJ o en variantes “renovadoras”.

El nuevo Macri es un pragmático. Eso explica las alianzas que desarrolló en suelo bonaerense tanto en 2009 con Francisco De Narvaez como en 2013 con Sergio Massa. Sin embargo su intento de posicionar una candidata propia chocó con la negativa de Gabriela Michetti de “mudarse” de distrito electoral. Hoy ese lugar lo ocupa María Eugenia Vidal, que viene “pateando” la provincia hace un año. Se reconoce en Vidal a una incansable trabajadora que ha logrado aumentar su nivel de conocimiento e intención de voto que oscila entre 12 y 16 puntos. Sin embargo eso sigue siendo poco. Macri confía en que su figura en la boleta logre “arrastre” desde arriba, potenciando a Vidal.
A eso se suma la estructura del radicalismo bonaerense, que pese a su declamado progresismo ya ha hecho gala de un pragmatismo que la llevó a la fórmula Alfonsín-De Narváez en 2011 sin ir más lejos. Se sabe, “no hay pueblo que no tenga capilla ni comité radical” y eso asegura fiscales y hasta candidatos en algunos pueblos, más bien del interior rural bonaerense. Sin embargo, y pese a los “nombres” que arrime el radicalismo, Macri se inclina por colocarlos en lugares de la lista legislativa provincial. Es que en la cabeza de Mauricio el ejecutivo tiene que ser PRO puro, gente de confianza y eso lo inclina en sentido contrario a fórmulas mixtas o acuerdos. Lo que necesita de los radicales bonaerense es un apoyo en bloque que obture fugas hacia el espacio de Margarita Stolbizer.

La desconfianza es la misma barrera con que topan intendentes como Posse, Cariglino y otros que ofrecen estructura territorial y niveles de conocimiento aceptables. Macri no quiere repetir la experiencia de la Alianza con”menjunges” electorales. Recibirá el apoyo del pro peronismo, pero les ofrecerá reelegir en sus distritos, ni menos ni más.
Sin embargo, hoy el candidato no kirchnerista que más “mide” en la provincia se llama Francisco De Narvaez. Mide más incluso que el propio Massa, ya identificado y desgastado en la batalla nacional. Eso le da “margen” de maniobra al colorado, que nunca fue un hombre de partido o alianzas duraderas y necesita un candidato a presidente fuerte. Ese motivo es el que lleva a muchos a imaginarse una posible alianza opositora Macri Presidente-De Narvaez Gobernador donde todo sea win-win.

Este escenario cuenta con un problema: Macri recela de De Narvaez. Todos los que lo conocen aseveran que Mauricio no es una persona rencorosa. Sin embargo sí se sintió usado dos veces: por De Narvaez y por Massa. El primero se obnubiló luego de su estrellato electoral de 2009 y tuvo actitudes extorsivas hacia Macri que llevaron al fin de esa exitosa alianza electoral.
Pero ambos empresarios se conocen, junto con Scioli, desde hace años cuando eran jóvenes promesas del jet set argentino.

¿Se jugará Macri por una fórmula “pura” confiando en transferirle votos desde su figura a la de su candidata Vidal? ¿Buscará un acuerdo con De Narvaéz que le asegure orillar un 40% de votos bonaerense como piso? Algo es seguro, una candidatura presidencial competitiva no puede conformarse con menos de 30 puntos en suelo bonaerense, que son 15 a nivel nacional.

martes, 5 de mayo de 2015

Impuesto a las Ganancias, unidad de la CGT y sintonía fina: ¿Podrá Scioli?

El martes último, el ministro de economía Axel Kicillof anunció la modificación en la escala de ganancias beneficiando aproximadamente al 68% de trabajadores alcanzados por el impuesto (dentro del 10% de trabajadores en total que lo pagan) en aproximadamente 6% de desgravación impositiva. Una excelente noticia que aporta una cierta "justicia cortoplacista" en medio de un esquema fiscal argentino complejo y regresivo, a pesar de que ciertamente ganancias es el impuesto más progresivo si se lo compara, por ejemplo, con el iva al consumo. Sin embargo vale la pena preguntarse: ¿Por qué se anuncia esta medida ahora?
Varios son los factores, que involucran ciertamente aspectos macroeconómicos, políticos y electorales. En primer lugar ganancias no es un impuesto menor dentro de la recaudación del gobieno nacional. Anses se nutre en un alto porcentaje (casi un 20%) del aporte del impuesto a las ganancias, con lo cual cuando Cristina dice que ese dinero se "redistribuye" en cierta medida lo hace, vía jubilaciones, asignación universal, netbooks escolares, etc. Por otro lado, el gobierno acaba de tomar hace quince días deuda por aporximadamente 1.400 millones de dólares, que se estiran si se sumán los bonos que colocó en el mercado la YPF de Galluccio. Así "el puente de plata" que significan unas reservas robustas del Banco Central, que mantengan el tipo de cambio "planchado" y eviten corridas bancarias u operaciones de desestabilización financiera en medio de la campaña, está garantizado. El costado electoral de la medida se aprecia si se recuerda 2013. Ese año, en medio de una presión creciente de los sindicatos, la oposición al gobierno principalmente en la figura de Sergio Massa, tomó el reclamo otorgándole estatus de promesa de campaña. Tras una derrota en primarias, el gobierno modificó el mínimo no imponible, pero fue demasiado tarde y no le alcanzó. Falló el timming.
El Papa peronista
No es menor tampoco el estado de agitación en el sindicalismo argentino. A pesar de la fractura de las centrales sindicales (tres CGTs, dos CTAs), "los muchachos" suelen unirse cuando de pelear reivindicaciones se trata y 2015 no es un buen año para tener un proceso de cierre de paritarias traumático. Ni el propio Caló, líder de la CGT más próxima al gobierno pudo (¿quiso?) contener a sus bases metalúrgicas, que fueron al paro por un porcentaje de aumento que le gane a la inflación y sume un par de puntos al salario real. Un dato significativo fue que el anuncio extraoficial de la medida lo hiciera el líder de la UOCRA y representante internacional de la CGT en la Organización Internacional del Trabajo (¿el Canciller obrero?) Gerardo Martínez, tal vez el más cercano a Crisitina en este momento político. Otro gesto apreciable fue la audiencia que le otorgó el papa Francisco a Pablo Moyano y el llamado que su padre Hugo recibió del Santo Padre en medio de su reunión con la Pastoral Social. Se sabe, Francisco como buen cristiano y peronista, trabaja por la reunificación del movimiento obrero en una sola CGT. No sería esta una mala noticia, tal vez condición necesaria para el efectivo combate contra el trabajo en negro y demás flagelos laborales que aún quedan pendientes.
Si de asuntos pendiente se trata, vale preguntarse cuánto más aguanta el actual esquema impositivo, de subsidios al transporte y la energía y baja inversión de los empresarios.
El próximo gobierno deberá ordenar algunas cuestiones macroeconómicas que sirvieron para salir de la crisis y "apalancar" la producción y el mercado interno. Se sabe que una buena receta, si no se modifica y adapta a los tiempos, a la larga arruina el pastel. Habrá que ver como se logra desatar el potencial de productividad e inversiones sin malograr las conquistas sociales, el nivel de empleo ni el mercado interno con una devaluación grosera o atajo similar. Lo que se dió en llamar la sintonía fina es el desafío del próximo gobierno sea este de Macri, Massa o Scioli. Aunque en el caso de Macri sabemos hasta el momento, lo más "fino" que presentó fue al ex jefe de la metropolitana procesado por escuchas Palacio.

sábado, 2 de mayo de 2015

Massa en Vélez


No todos los primero de mayo se lanza un precandidato a la presidencia. Precisamente eso hizo Massa en un estadio de Vélez repleto por las bases de los intendentes y sindicatos que lo apoyan. Si bien este tipo de demostraciones de fuerza es típicamente peronista por su poder de movilización, el acto tuvo muchos condimentos que lo hicieron original. Una estética cuidada fue uno de ellos, con shows en vivo para la familia, nuevos colores de campaña celeste y blanco, mucho vídeo por la pantalla gigante y un Massa caminando una pasarela que se adentraba en el campo, desenvuelto frente a su mega auditorio cual pastor evangelista. Un showman.
Si Mauricio Macri tuvo su semana de oro entre las elecciones de Santa Fe y las de Ciudad de Buenos Aires; esta semana, políticamente hablando, se la llevó Massa. Al acuerdo con el gobernador de Córdoba De la Sota para ir a unas internas abiertas del peronismo no kirchnerista, sumó este gran acto que en cierta medida sirvió para romper el cerco mediático del que los massistas insisten en que son víctimas, encuestas "truchas" y ninguneo mediático pro Macri mediante.
La realidad es que muchos en el kirchnerismo apostaron, sobre todo en las redes sociales, a un estadio semi vació que terminara con el mito Massa. Un clima poco benigno el sábado parecía cerrar la ecuación. Sin embargo, al lleno total se sumó una mística nada desdeñable que mediante miles de banderitas de argentina repartidas entre los presentes en el campo, himno coreado en las tribunas y hasta un improvisado "que los cumplas feliz" para el candidato que cumplió 44 años la semana pasada, mostró que la gente de ese estadio tenía ganas de estar ahí.
Massa por su parte aprovechó a fondo la ocasión para despacharse con un discurso redondo. No solo dejó patente su tremenda vocación de ser presidente (sus ganas de dar pelea hasta el final) sino que deslizó promesas a distintos sectores y esbozó un perfil suyo y de sus contrincantes. A los trabajadores los saludo en su día y prometió eliminar el impuesto a las ganancias y atacar la inflación. Al interior del país le garantizó relanzar las economías regionales eliminando las retenciones para dichos productos. A a la clase media metropolitana le juró combatir la inseguridad y el "garantismo zaffaroniano", algo que se sabe rinde electoralmente. A ese sector prometió también combatir la impunidad de la política a la que simbolizó, tal vez maccartystamente y yendo ciertamente más lejos que Macri, en los "ñoquis de La Cámpora" que él no permitirá que dejen plantados en el estado.


Promesas electorales aparte, es digno de destacar la construcción de su perfil como "hijo de inmigrantes" de clase media (nombró y enfocaron a sus padres al principio y al final de su discurso) frente a sus oponentes, tanto Macri como Scioli, que vienen de cuna de oro. Algo que rendondeó nombrando a sus hijos y ponderando a su mujer, mostrándose fuertemente "familiero" cosa que siempre paga electoralmente. Sin embargo, lo realmente llamativo fue la explicación por parte de Massa de qué es "el cambio justo", nuevo eslogan de campaña que sus adversarios no tardaron en ridiculizar con la imagen de las monedas que da un taxista o kioskero de vuelto. Es que Massa tal vez haya encontrado la fórmula ideológica-discursiva de evitar el ahorcamiento en las encuestas que le genera la polarización Macri-Scioli. Cuánto más se tensen los campos kirchnerismo-antikirchnerismo (o peronismo-antiperonismo, como ud. prefiera) la "ancha avenida" massista se va angostando hasta transformarse en una vereda de San Telmo.
Massa sabe que estas elecciones tiene más chances de ganarlas el candidato que dé con la fórmula químicamente más pura en la dosis exacta de "continuidad" y "cambio". Y Massa, cuál alquimista, realiza una operación discursiva que lo saca del lugar de "ni chicha ni limonada" en que lo habían colocado tanto el kirchernismo como el antikirchernismo y dice: ni el presente bobo que niega los problemas que es Scioli; ni el pasado neoliberal dinamitante de todos los logros sociales de esta década que es Macri.
Ni presente ni pasado: futuro. Brillante. Lo dijo claro: él fue el límite en 2013 al kirchnerismo desbocado reeleccionista y "lo sigue siendo", pero sacará por ley la Asignación Universal y no volverá a las AFJP.
No obstante, por más que dicha fórmula recapture votos y lo saque del cerco mediático, muchos factores más juegan de cara a octubre. Scioli cuenta con el respaldo de los gobernadores y la mayoría del sindicalismo. Macri cuenta con la preferencia mediática, el acuerdo con los radicales y el apoyo empresario. Habrá que ver si es verdad, como creen los massitas, que con una elección extraordinaria en provincia de Buenos Aires y Córdoba y un restito en el interior del país alcanza.  

jueves, 19 de marzo de 2015

Kirchnerismo: Todo o Nada

Aníbal Fernández dice que Néstor y Cristina no recitan peronismo, lo practican. Hay una vieja máxima del General que reza: <con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes>. Eso es justamente lo que va a hacer Cristina, ir al frente, revalidarse como conductora.
A esta altura del partido ya no tenemos dudas: si Cristina va de primera diputada por la Provincia de Buenos Aires, apuesta a que gobierne Macri. Es muy distinto un bloque de diputados que le responda a ella como ex presidenta, líder de la fracción mayoritaria del movimiento frente a un Presidente peronista; que un bloque que le responda a ella como jefa de bloque frente a un Presidente peronista. En el primer caso habría un frontman tipo Rossi, una válvula de escape, márgenes de negociación sobre espacios y leyes. En el segundo caso no: Cristina no va a tener jefes.
Con el pacto UCR-PRO, nacido de la Convención de Gualeguaychú, que logra unir al antiperonismo (¿logrará Sanz "volcar el padrón", el aparato radical, y ganar en la interna o se lo comerá el voto independiente macrista?) y la confirmación de Julián Dominguez como candidato a gobernador de la Provincia de Buenos Aires, todo va cerrando. Porque habrá segunda vuelta y es imposible que en esa instancia el kirchnerismo gane.
Si Buenos Aires es "un país dentro del país", y al país lo va a manejar el antiperonismo, es claro que "La Provincia" será el mascarón de proa de la confrontación. Y es por eso también que Cristina ira de candidata a diputada por Buenos Aires, porque esa lista tiene que ganar y por mucho. El único peligro real de esta estrategia era que Massa "baje" a ser candidato a gobernador, porque le gana a cualquiera. A cualquiera menos a Cristina. Negro futuro el de Massa que se queda así sin la presidencia y sin la gobernación.
Ni Alfonsín ni Menem bajaron a la trinchera luego de sus presidencias. Se quedaron sin proyecto y prefirieron el exilio dorado del Senado. Solo Néstor tuvo la humildad militante de ser diputado luego de ser presidente, sabiendo que no era solo un diputado: era el jefe del movimiento. Cristina seguirá ese camino, por eso su celo por controlar las listas a legisladores nacionales y su deber de re legitimarse con votos propios en el movimiento y sintetizar lo que deja tan al descubierto: gobernadores que tendrán a un extraño en la Rosada, sindicatos que adivinan el fin de la era de oro. 

Madurez de la Democracia Argentina
La política necesita de la épica, el idealismo, la dimensión de lo heroico, la lucha por la justicia para poder convocar a las masas a ejercer su ciudadanía. Excederse lleva al maniqueísmo de "buenos contra malos" y a la ruptura del pacto democrático: si gana el otro, todos moriremos (Alex Freyre dixit). No hay adversarios, sino enemigos; y el sufrimiento del pueblo que se derivaría de su victoria habilita moralmente la intolerancia o la violencia política. Se pierde de vista la ley de las mayorías: el voto. La legitimidad de los mandatos constitucionales y la verdad electoral: a laburar en la construcción de nuevas mayorías.
Por eso siempre es deseable que un oficialista le pueda pasar el bastón de mando a un opositor, en una transición ordenada y pacífica. Es un signo de madurez democrática, la famosa calidad institucional. Punto para Alfonsín, punto para Menem. 
También es deseable que un peronista le pueda pasar el bastón de mando a otro peronista. La realización del viejo lema: primero la patria, después el movimiento, luego los hombres. Sin tiros. Solo vi esa grandeza en Cafiero. 
La legitimidad en la política democrática la dan los votos, no la ideología. Para ser votado hay que ser candidato, poner la cara. La constitución prohíbe repetición de candidaturas al máximo cargo, pero no ser candidato a otro cargo menor. 
Al país le va a hacer muy bien esto. Los dueños de Argentina y la clase media que quiere ser como ellos se expresarán democráticamente como partido luego de cien años. Ciudadanos acostumbrados a perder electoralmente y con cierta sensación de opresión, sentirán lo que es ganar en un juego limpio. Ser mayoría. La estructura federal del partido radical y el liderazgo popular de Macri garantizarán la gobernabilidad. Se recompone por fin el sistema de partidos argentino (si la UCR usará esa táctica para regenerarse estrategicamente y construir un liderazgo genuino -¿uno de los gobernadores que ganarían en 2015?-; o si Macri la fagocitará al menos partiéndola y llevándose un pedazo, no nos interesa por ahora). Habrá por fin una oposición tenaz pero responsable y constructiva, el FPV conducido por Cristina, que controlará al gobierno desde el Congreso sin apostar a la ingobernabilidad. Evitará con mayoría en la Cámara baja (y tal vez en la Alta también) decisiones estructurales perjudiciales para la Nación, sin jugar ni a la montaña ni a la ruleta rusa. Se acortará la bipolaridad argentina, el péndulo.
Esto beneficiará enormemente al kirchnerismo que luego de 12 años de gobierno necesita la oxigenación de la historia. El General Perón necesitó 18 años de gobiernos entreguistas y represores para que los hijos de quienes lo derrocaron lo revalorizaran favorablemente (fenómeno que pudo apreciarse con mayor potencia en los ámbitos universitarios), lo que constituyó el aporte generacional de masa crítica que le permitió volcar la balanza de las mayorías a su favor y concretar el ansiado regreso. Alguna apuesta generacional sobrevuela detrás de esta táctica y 2019 puede ser el fin de un mal gobierno, en el marco de un elenco dirigencial renovado a nivel de gobernadores y sindicalistas, que corone el arribo al poder de una generación ex joven ya fogueada.
La política no se hace en el aire y siempre debe compararse un gobierno "en tiempo y espacio". Europa y sus crisis quedan muy lejos y los ecos de 2001 ya se han apagado (y pagado con las victorias electorales de 2007 y 2011). Al kirchnerismo empiezan a compararlo contra él mismo, y sale perdiendo. Es hora de que lo extrañen.

jueves, 23 de octubre de 2014

El día que la UCR se transformó en la Niña Bonita



Bipartidismo y Transversalidad
Este bendito país tiene dos partidos nacionales: el PJ y la UCR. Después hubo, hay y habrá muchos partidos provinciales (el Movimiento Popular Neuquino, el PRO, el Partido Nuevo de Luis Juez, Nuevo Encuentro, por ejemplo). Sin embargo, ese sistema bipartidista con un tercer partido como satélite (PI en los 80, Frepaso en los 90), que en su momento fue bueno, explotó en 2001 gracias el Pacto de Olivos y la Convertibilidad, que implicaron una indiferenciación de programas donde era todo "la misma mierda".
El radicalismo post 2001 estuvo al borde de la extinción. Si ello no sucedió fue porque se "replegó" en gobernaciones provinciales (Cobos en Mendoza 2003-2007, Angel Rozas en Chaco, etc.) y muchos gobiernos municipales. Al punto que, luego de perder gobiernos provinciales importantes en 2007, la UCR pasó casi a ser una "liga de intendentes". Y tropa legislativa en el Congreso, pero que no maneja "estructura".
Por otro lado, si el PJ sobrevivió gracias al liderazgo de Néstor (que lo oxigenó y renovó parte de su cúpula dirigente y arrimó nuevas camadas juveniles), no es menos cierto que la época de los partidos de masas murió con la modernidad (a nosotros nos gusta fecha 1973 con crisis del petróleo). Por eso cuándo en 2003 o 2007 los noteros de CQC andaban a la busca de las plataformas electorales o los programas de gobierno de los candidatos, quedaban como unos boludos. Hoy, en plena posmodernidad, rige la "videopolítica", donde la "imagen" de un candidato y la intención de voto son el elemento central. Y las encuestas de opinión la herramientas principales. Las "horas vuelo" en los sets televisivos son fundamentales en este esquema, porque lo hacen conocido al candidato, su cara. Lo instalan. De ahí viene la bronca con las mal llamadas "listas sábana" o la frustración cuando al que se vota renuncia y entra el que le sigue, o el suplente, "si yo voté a fulano". Se tiende a votar personas, no partidos.
Ahora bien, nada es absoluto en esta vida, y a los cientistas sociales les gusta hablar de "rupturas y continuidades" en los procesos sociales, de "síntesis históricas", etc. Si bien hubo dirigentes que surfearon la ola de la videopolítica notablemente (Chacho Alvarez en los 90, Lilita Carrió en los 2000), el límite de esta forma de hacer política se reveló más temprano que tarde. Porque la estructuras partidarias (los militantes) garantizan territorialidad. Que no es solo la pegatina de afiches, el reparto de volantes y las pintadas de paredes en los barrios. Son los fiscales en las escuelas en la elección. Porque sino, te desaparece la boleta. Este mundo es así.
Entonces, recapitulando: ¿Cuál fue el único "activo" que le quedó a la UCR? Justamente esa estructura nacional, esa liga de intendentes, esos grupitos de militantes en todos y cada uno de los pueblos del país. ¿Qué le falta? Un líder.
Y ahí es donde entran Macri y Massa. Ambos líderes carismáticos, entradores. Sin estructuras nacionales. Sin llegada a las provincias. Hasta hace poco pensar en un catamarqueño votando por Macri movía a risa, por lo inverosímil. Pero el ensayo en Marcos Juárez Córdoba, donde se dio por abajo una alianza entre la UCR y PRO (con el apoyo tácito de Cristina que dividió al peronismo), fue exitoso y abrió a la tropa radical una perspectiva exitosa de "jugar por abajo" (candidato a Intendente radical, a Goberador radical, a Presidente Macri). Lo que se conoce como "alianzas multinivel". Los grandes perdedores en este esquema son los presidenciables de FAUNEN (Binner, Carrió, y Cobos. En ese orden).
¿Por qué sucede esto? Por que al historico clivaje argentino civilización/barbarie, antiperonismo/peronismo hoy se sobreimprime antikirchnerismo/kirchnerismo. Por ejemplo, Macri crece y cosecha en el antiperonismo y en ese sentido su alianza con los radicales es "natural". Y sin embargo en la Ciudad, tiene su pata peronista-menemista (Santilli, Ritondo). Massa por su parte, apostaba a una "rebelión en la granja" del PJ. Vía "liga de intendentes" nacional o cooptando algunos gobernadores peronistas. Pero resulta que los gobernadores peronistas (Gioja, Alperovich, Urtubey, Capitanich, Insfrán, Fellner, etc) están jugados por Scioli, sin fisuras.
¿Entonces? Entonces se avanza sobre el radicalismo. La foto en menos de 10 días con Morales (Jujuy) y Cano (Tucumán) es un mensaje de Massa a los gobernadores peronistas: "vayansé a la puta que los parió, los voy a destronar a ustedes también". 


Porque Massa tiene su pata radical en su armado bonaerense, no es algo nuevo para él. El diputado Adrián Pérez (ex "lilito" estrella) y Gustavo Posse (intendente de San Isidro, gordi) son alfiles en ese juego y a ello hay que sumar un número no menor de intendentes de pueblos rurales del interior bonaerense, donde siempre mandaron los radicales, como Coronel Pringles por ejemplo. 

¿Qué escenario puede imaginarse?
Los grandes perdedores de esta realidad inexorable son Binner, Carrio y Cobos porque tienen para aportarle al radicalismo tan solo "caras bonitas", y las de Massa/Macri miden más. Cobos, a pesar de ser radical, es detestado al interior de su partido por las reiteradas traiciones.
Fotos como la de la Carrió con Michetti son para la gilada. ¿Qué le puede aportar Lilita a Macri? No tiene estructura nacional y de hecho "comparten electorado" en la Ciudad. La nada misma. Solo los une su antiperonismo.
Acá hay un jugador clave que se llama Ernesto Sanz, presidente del Partido Radical y "dueño" relativo de la estructura (relativo porque las dinámicas locales a veces traccionan demasiado y nadie tiene el control remoto de la tropa), lo que lo vuelve "hermoso, alto y de ojos celestes" para todos. Si Sanz y Cobos van a internas de UCR para luego jugar con el radicalismo unido y con un solo candidato en internas de FAUNEN (u otras), nosotros creemos que la estructura apoyará a Sanz. Y Cobos deberá marchar hacia la gobernación de Mendoza (que gana cómodo).


Así las cosas resta ver si a Massa o Macri les cierra Sanz de vice. Macri ha desarrollado hasta ahora dos estrategias. Una es la de su asesor estrella Durán Barba, que es meter famosos apartidarios y ajenos a la política de candidatos, tal como McAllister en la Pampa; Baldassi en Córdoba; Del Sel en Santa Fe; y lo último: el Jardinero Cruz en Lomas de Zamora y Ramón Ángel Díaz para Gobernador de La Rioja. La otra es la de Emilio Monzó, que apunta justamente a radicales como Aguad y lo que se vió en Marcos Juárez. Hay que ver que "línea" se impone, por que la primera es más frágil, pero le deja las manos bien libres (sin acuerdos que lo aten) a Macri.
A Massa, por su parte, habrá que ver si le interesa negociar con Sanz, lo que implicaría no solo endurecer su perfil hacia un antikirchnerismo/antiperonismo más nítido (teniendo a Scioli con el peronismo unido aunque sin ganas enfrente), sino también repartir cuotas de poder que toda alianza conlleva. ¿Será el mensaje de Massa a los gobernadores peronistas ("también los voy a destronar a ustedes") implícitamente también para la Conducción Nacional del Radicalismo?

martes, 23 de septiembre de 2014

Especulaciones Electorales domingueras de Verbitsky y Morales Solá


Nos vamos a manejar con la hipótesis, cada vez más fuerte en el ambiente, de que Cristina ha decidido una retirada táctica, un repliegue, frente a la imposibilidad de continuar el proyecto con alguien de su plena confianza. Que no le dejará servida la mesa a Scioli (para algunos un conservador popular, para otros lisa y llanamente un neoliberal) ni a Florencio Randazzo o los demás pre candidatos presidenciales del FPV.
Que la opción es retener la mayor cantidad de resortes institucionales (¿la guerra de posiciones de Gramsci?) para evitar que se desmonte lo logrado, y a su vez, consolidarse desde la oposición como la líder indiscutida del peronismo (o la corriente más vigorosa del PJ).
Así las cosas ¿Cuál será su movida estratégica electoral? Este país tiene una tradición muy cruel, amarga e ingrata con sus ex presidentes. Muchos han padecido exilio, persecución o cárcel. Por ello es una costumbre de los ex presidentes de este país ser Senadores por su provincia de origen (Menem, Alfonsín). Los fueros.
Pero en 2015 ni la provincia de Santa Cruz ni Buenos Aires eligen Senadores, con lo cual esa no es una opción para Cristina.
Morales Solá dice el domingo en La Nación que: 
"No descarta una candidatura de la actual presidenta como diputada por la provincia de Buenos Aires ni la aparición de un candidato presidencial "tapado" en marzo próximo. Le importa más colocar al próximo gobernador de Buenos Aires que al próximo presidente. El poder de ella estaría en la provincia de Buenos Aires y en el Congreso. ¿Terminará siendo Florencio Randazzo el candidato a gobernador de una lista de diputados liderada por Cristina?" 

A nosotros nos parece un exceso esto. Si bien a Cristina "no le vendrían mal" fueros ante una posible persecución penal, la vemos más en un organismo como UNASUR o jugando un rol internacional. ¿Alguién la ve rebajándose a discutir con pigmeos de la talla de Pato Bullrich, la Carrió o Pitrola? Ni hablar que a Cristina nunca le gustó "calentar la silla" o no ir a laburar. No lo vemos. Creemos que con Máximo alcanza. Y para ese lado va el Perro Verbitsky en Página 12:
"Es llamativo que a una semana del acto en Argentinos Juniors siga pasando inadvertido el principal mensaje de Máximo Kirchner, cuando al referirse a la inundación en La Plata, acotó: `..ciudad en la que yo nací´. El dato era conocido, pero la mención en el final de su primer discurso público significa que la hoja de ruta que consulta el primer hijo de dos presidentes en la historia argentina no es el anacrónico proyecto de repetir la carrera de su padre, compitiendo por la intendencia de Río Gallegos. Néstor Kirchner, que tenía la misma edad que hoy Máximo, comenzó por allí porque no tenía otra construcción política que su ateneo peronista en la capital de Santa Cruz". 

Acá yo veo dos cosas. La primera es que con Máximo alcanzaría para hacer una elección digna, que meta la cantidad suficiente de diputados nacionales sin sumarle votos al candidato a presidente (¿juega tijerita?). Pensado que el piso del FPV en PBA fue en 2009 y 2013 con 32% ambas veces, ese puede ser un buen número de referencia (mete 12 diputados nacionales, y al candidato a presidente lo mata). Cristina está muy desgastada y merece descansar. Puede delegar en Máximo y monitorear la conducción del bloque, en el cual estará bien acompañado por otros camporistas.
La segunda es que el Perro, que abomina del Partido Justicialista, desalienta a La Cámpora de ganar intendencias, única forma de consolidar en el tiempo una estructura interna dentro del PJ. Porque este país lo manejean los Gobernadores si el Presidente es débil, o con ellos si es fuerte (nunca contra ellos, 2008). Y para ser Gobernador siempre es bueno ser intendente primero. Aparte de consolidar estructura de base, bondis. Continúa Verbitsky:
"Otro dato subvalorado del panorama político fue la creación en el Frente Renovador de una comisión política encargada de fijar pautas para el ordenamiento interno de esa fuerza, que intenta traspasar los límites de la provincia de Buenos Aires. Una de las primeras resoluciones adoptadas fue que todos los aspirantes a distintas candidaturas ejecutivas deberán suscribir una única lista para los cargos legislativos. Esta parece una medida prudente para institucionalizar un proyecto cuyo solitario término de unidad ha sido hasta ahora el reconocimiento al liderazgo del bonaerense Sergio Tomás Massa (...) Que todos los cargos legislativos sean aprobados por Massa antes que por quienes competirán por las candidaturas ejecutivas es una forma de cohesionar al incipiente FR. Pero esta medida no dejará de repercutir en el Frente para la Victoria, cuya situación es muy distinta, entre otras cosas porque quien ejerce el liderazgo no puede ser candidata a la presidencia (...) La cuestión pendiente ahora pasa por la conformidad o la negativa de Daniel Scioli a que Cristina decida quiénes serán los postulantes por el FpV, como ya ocurrió en 2011, tanto para la Legislatura como para el Congreso Nacional (...) El último congreso justicialista puso la lápicera de oficializar las listas nacionales en manos de Carlos Zannini y las bonaerenses en las de Wado de Pedro. Scioli difunde por todos los medios sensibles a su proverbial generosidad que esta vez no lo aceptará, acaso porque no ha advertido que el tiempo de las rupturas para él ya pasó. Desde el lanzamiento de Massa, el espacio de la oposición ya está ocupado y Scioli sólo puede ofrecer matices de diferenciación. Sabe que no contará con un apoyo explícito de Cristina, pero todas sus chances se esfumaría si no lograra evitar su anatema".

Massita es un peligro real. Si hace una gran elección (¿Con Insaurralde, con Solá?) puede disputar la PBA. Chubut con Mario Das Neves será suya, y sus senadores también. En Rio Negro no hay que subestimar la capacidad de reelegir de un gobernador en ejercicio. Córdoba y San Luis jugarán con él. Santa Fe, que también elige senadores, y Salta darán pelea con dos ex gobernadores (Reuteman y Romero). Lindo TEG.
Cerramos con dar por válida la amenaza que esboza Verbistky sobre Scioli: aceptará nuestra lista de legisladores nacionales porque una cosa es que Cristina "no te acompañe fuerte" y otra es que salga a decir "los que están conmigo no lo voten" (pulverizándole al menos el 50% de su intención de voto).
Veremos.

martes, 9 de septiembre de 2014

Pagni: El juego de Cristina: entre Scioli y Macri

Excelente análisis de coyuntura de Pagni de ayer en La Nación, lo mejor que tiene la derecha. A veces fuerza párrafos, pero no confunde sus deseos con la realidad, ni le vende humo a su propia hinchada, como sí hace Morales Solá. Impecable hoy, relacionado con lo que ya veíamos oteando acá

 El escenario

El juego de Cristina: entre Scioli y Macri

Por  | LA NACION
El kirchnerismo tiene la virtud de ser explícito. Hace 90 días, entrevistado por un diario oficialista, Julio De Vido enumeró las tres premisas con las que la Presidenta aspira a modelar su sucesión. De Vido dijo: "Nos vamos"; "Seguiremos actuando en la vida pública", y "En el próximo quinquenio Cristina Kirchner seguirá siendo la dirigente más importante del país".

 
Cristina Kirchner asumió su segundo mandato en diciembre de 2011. Foto: Télam 

El primer axioma significa que la señora de Kirchner ha decidido no tener candidato para las próximas elecciones presidenciales. "Nos vamos" quiere decir que no hay quien pueda reclamar la herencia del esquema de poder vigente. La única candidatura aceptable hubiera sido la de Cristina Kirchner . Pero los resultados electorales del año pasado cancelaron cualquier intento de reelección. Nada que sorprenda.
La Presidenta dio una señal tempranísima de que el suyo es un proyecto caudillesco, personal: el 10 de diciembre de 2011 se hizo entregar el bastón de mando por su hija.
El segundo postulado, "seguiremos actuando en la vida pública", implica que el kirchnerismo no se percibe como un experimento agotado y que, por lo tanto, procurará fortalecerse en el cuadrante de la izquierda nacionalista, donde se asentó en los últimos diez años. La tenaz resistencia a encarar un programa antiinflacionario de rasgos ortodoxos pretende satisfacer ese objetivo.
La tercera pauta ofrecida por De Vido es la más interesante. Si la señora de Kirchner seguirá siendo la figura más relevante para los próximos cinco años es porque, cualesquiera que sean la identidad y el respaldo electoral del próximo presidente, el kirchnerismo resolvió menoscabarlo desde ahora.
Esperar que Cristina Kirchner realice un ajuste para que quien la suceda reciba una escena ordenada es un error
A la luz de estos supuestos, esperar queCristina Kirchner realice un ajuste para que quien la suceda reciba una escena ordenada es un error. Sólo una crisis de reservas que amenazara su estabilidad la forzaría a abandonar la orientación populista de su gestión económica. Tal vez no tenga otro remedio. Sobre todo desde que los chinos confirmaron que el swap de monedas se habilitará con cuentagotas. Quizá la Presidenta quede atrapada más a menudo en contradicciones bochornosas. Por ejemplo: ¿a qué capítulo de esta transición nacional y popular pertenecen Sergio Berni y su gendarme "carancho"? El trotskismo no esperaba tanto de la recesión.
Más allá de su verosimilitud, la estrategia expuesta por De Vido es, desde el punto de vista del PJ, minoritaria. Fue pensada para beneficiar a los que se van. No a los que aspiran a quedarse. Así se explica, por ejemplo, que la Presidenta haya consultado sólo con su hijo Máximo y con el cerebro de La Cámpora, Eduardo De Pedro, la decisión de desobedecer la sentencia del juez Griesa. El "nos vamos" de De Vido incluye cada vez a menos gente. Ni siquiera tuvo en cuenta a Kicillof.

 
Scioli y De la Sota estuvieron juntos en una reunión de gobernadores del PJ. Foto: Archivo

La hoja de ruta oficial desató un debate entre los que pretenden quedarse. La reunión de gobernadores que encabezó Daniel Scioli el jueves pasado manifestó esa inquietud. El encuentro fue convocado por Juan Carlos Mazzón, gerente del PJ al servicio de la unidad básica La Ñata. Además de José Luis Gioja , Gildo Insfrán y Eduardo Fellner , estuvo el cordobés José Manuel de la Sota . Fue el invitado clave porque está enfrentado a la Presidenta y, sobre todo, a su coterráneoCarlos Zannini .
De la Sota y Mazzón fueron drásticos con el dueño de casa: "Hay que irse ahora. Si no, te hundís". Gioja, Insfrán y Fellner están, como el resto del peronismo, alarmados por el deterioro socioeconómico. El año pasado tuvieron problemas electorales que no se explican con la teoría del complot, sino por un retraso cambiario que puso en coma a las economías regionales. Por eso los gobernadores, que aplaudieron la devaluación de enero, miran con estupor que vuelve la tormenta en una situación más delicada. En los próximos comicios ellos arriesgan su estructura de poder. Además, ahora compite el Frente Renovador de Massa, que se nutre de la feligresía peronista.
En este contexto, hasta Jorge Capitanich levanta la consigna de Hernán Lorenzino, "me quiero ir". Pero tampoco en esta materia la Presidenta lo toma en serio. A lo sumo hace circular alternativas de reemplazo - Mariano Recalde o Kicillof- que amenazan con un repliegue mayorsobre La Cámpora, es decir, sobre sí misma.
En la comida del jueves, Gioja, Insfrán y Fellner prometieron adaptarse a lo que decida Scioli. Y Scioli pidió tiempo. Sus amigos dicen que espera ver qué paisaje hay en diciembre. Son excusas. Hay varias deficiencias que le impiden liderar una ruptura. La primera es el desbarajuste fiscal de la provincia, que lo vuelve más dependiente de la misericordia presidencial. La segunda es la carencia de una red en la cual sostenerse en el conflicto. Ni siquiera tiene un bloque propio en la Legislatura provincial. La tercera limitación de Scioli es que, al cabo de diez años de marketing común, comparte casi todos sus votantes con la Presidenta. El lugar del disidente ya lo ocupa Sergio Massa . El cuarto límite es el miedo. No sólo a que le hagan estallar escándalos en la administración. También teme desestabilizar con su ruptura al gobierno nacional. Son dilemas que ya lo abrumaban hace un año, cuando Massa le propuso la aventura a la que lo invitan De la Sota y Mazzón.
El último temor debería ir en aumento. Cristina Kirchner se enfrentará a desafíos agresivos. El sindicalismo disidente, uno de cuyos líderes, Luis Barrionuevo , está aliado a De la Sota, planea una marcha hacia la Casa Rosada. Y los empresarios más relevantes del país analizaron el jueves pasado los pros y contras de un lockout contra la ley de abastecimiento. El desasosiego desata fenómenos paranormales: en las empresas se ilusionan con la vuelta de Guillermo Moreno , quien dejaría Roma a fin de año.
La Presidenta y Zannini sospechan que Scioli y De la Sota conspiran para provocar la salida anticipada del Gobierno
Scioli recurrió ayer a uno de sus consejeros más influyentes, que le dijo: "Podés llegar a la Presidencia con Cristina; quizás puedas llegar sin Cristina; lo que no vas a poder es llegar contra Cristina". Ese consejo refuerza el plan de Scioli, quien se siente un predestinado: cree que, llegado el momento, la Presidenta estará condenada a respaldarlo. Pero la reunión del jueves, en vez de inquietar a la Casa Rosada, lo alejó de esa posibilidad. La Presidenta y Zannini sospechan que, desde el fracaso electoral del año pasado, Scioli y De la Sota conspiran para provocar la salida anticipada del Gobierno.
La última manifestación de esta desconfianza ocurrió anteayer. Fue el boicot de La Cámpora a la reunión del PJ bonaerense convocada por Scioli en Punta Alta. Andrés Larroque y De Pedro organizaron un encuentro paralelo en Almirante Brown. El oficialismo bonaerense empezó a fragmentarse. Y hay dirigentes que no saben qué elegir. Por ejemplo, Fernando Navarro, del Movimiento Evita, excusó su inasistencia a la asamblea del PJ por un problema de vuelos. Con esas costumbres la revolución deberá esperar.

 
Foto: Foto: Presidencia de la Nación

En la grieta que se abre entre la señora de Kirchner y Scioli florecen numerosas candidaturas: la más próspera es la de Florencio Randazzo , beneficiario de los fondos con que la Presidenta acaba de reforzar su programa ferroviario. Pero también los que se ofrecen como alternativa a Scioli son víctimas del "nos vamos" de De Vido.
La jugada sucesoria sólo contempla el fortalecimiento de Mauricio Macri . A la hora en que Scioli esperaba a De la Sota, la Presidenta resolvió con Macri la crisis policial de la ciudad. Entre otras concesiones, llamó a sosiego al experto en infiltraciones descubiertas Berni -en 1994 fue "carancho" en la mina de Río Turbio y también lo detectaron-, quien sueña con la alcaldía porteña.
Macri cree que la cordialidad presidencial lo impulsa hacia el poder. Está seguro de ser una de las opciones de un ballottage en 2015 y lamenta que la otra no sea Scioli. Calcula que va a competir con Massa. Sin embargo, tiene una dificultad: su desarrollo territorial. Jaime Durán Barba le hizo perder una década haciéndole creer que se puede llegar a la Presidencia sin una fuerza organizada. Ayer tuvo una demostración de lo contrario: Pro ganó la intendencia de Marcos Juárez, una localidad con 10.000 habitantes menos que la mítica Perico, aliándose con la UCR y el partido de Luis Juez . ¿Zannini bendijo la integración de Juez en perjuicio del PJ? Es lo que creen algunos radicales.
Ese triunfo, basado en la buena performance cordobesa de Macri y en su idilio con el radicalOscar Aguad , influirá sobre las relaciones de Pro y de la UCR. Ya lo advirtió Hermes Binner , que le deseó suerte a De la Sota en estos términos: "Si a vos te va mal, a mí me irá mal". Binner teme que los radicales pacten con el macrismo en Santa Fe.
Macri no advierte que Cristina Kirchner lo promueve para, después, desestabilizarlo. Y la Presidenta olvida que no es gratis llevar al peronismo a la derrota
El jueves pasado, la señora de Kirchner despidió a Macri con una humorada: "Ahora van a decir que acordamos porque sos mi candidato. Aunque eso no te viene mal, ¿verdad?".
La complicidad de Cristina Kirchner y el jefe de gobierno se basa en la ignorancia de dos datos. Macri no advierte que ella lo promueve para, después, desestabilizarlo. Y la Presidenta olvida que no es gratis llevar al peronismo a la derrota.